Análisis Syberia

Nintendo Switch
 

Aventuras gráficas hay muchas y para todos los gustos, pero que hayan logrado hacerse un hueco en el mundo del entretenimiento electrónico, pocas. Telltale Games ha logrado resurgir el género con una mayor interactividad del usuario tanto con el entorno como a la hora de tomar decisiones, pero el género tradicional sigue produciéndose poco a poco con proyectos como Syberia 3, lanzado hace ya bastantes meses, y que tenía como intención hacer que esta franquicia regresara por todo lo alto pero innovando en lo que tenía que innovar. Ahora estamos ante otro “resurgir” pero en la pequeña pantalla de Nintendo Switch (a sabiendas que se puede utilizar como consola de sobremesa tradicional).

Microïds ha decidido que es el momento de recuperar esta franquicia al completo con la decisión de vender cada entrega de forma individual tanto en formato físico como digital para Nintendo Switch, espaciando en el tiempo los tres títulos existentes. Hace escasos días se lanzó Syberia, la primera entrega; en noviembre, se lanzará la segunda. A inicios de 2018, la editora lanzará la tercera y última parte. Aunque el precio es polémico (29,99 euros por la primera parte sin nuevos contenidos), lo cierto es que aquel que no haya jugado la franquicia debería estar de enhorabuena para poder probar una de las historias más absorbentes del género. ¿Es un buen port? Lo descubrimos a continuación.

Una aventura que, con el paso de los años, mejora como el vino

Syberia es una aventura eminentemente europea, y como tal, la narrativa también nos recuerda a las novelas de aventuras escritas en el viejo componente. Los niños de hoy en día ya no juegan con muñecos como lo hacían antes, porque los tiempos cambian. Ahora son los videojuegos, los ordenadores y las tablets los que reinan en cada casa y en el colegio, y no tener lo último de lo último provoca que el joven se sienta inferior al resto. En cambio, si algo no cambia es el buen hacer de una trama, el buen hacer de un creador como Benoit Sokal que si hace ya 15 años desarrolló un argumento como el de Syberia, ahora se nos hace más necesario que sea probado por los usuarios.

También se habla del peligro del capitalismo sobre todo en zonas rurales, con la amenaza de unos inversores extranjeros en el artesanado de una fábrica francesa encargada de realizar pequeños autómatas que aún hoy en día sorprenden por lo imaginativos que resultan. Pero sobre todo, la historia profundiza en una Kate Walker que, aún viviendo en una gran ciudad, descubre todo un mundo de personajes y lugares que logra atraparla.

Pero centrándonos ya en la historia, se podría resumir en el viaje físico y espiritual de una abogada neoyorquina, Kate Walker, que llega a un pequeño pueblo francés para recibir una empresa fabricante de autómatas tras el fallecimiento de la que era la única propietaria hasta entonces. Allí, descubre una localidad con personajes pintorescos (cómo olvidarnos de Momo) que le abre los ojos: hay un nuevo heredero, el hermano de la fallecida, que se encuentra en unas tierras lejanas e inhóspitas. Syberia es el destino que debe emprender una señora Walker que sabemos cómo piensa gracias a unas llamadas hacia personajes a los que quiere; mediante unas conversaciones que se van abriendo cuándo vamos descubriendo nuevos caminos…

Aunque al inicio podríamos pensar que estamos ante una aventura bastante realista, lo cierto es que conforme avanza el argumento descubrimos momentos llenos de fantasía “real” que sin duda son lo mejor del juego. ¿Por qué Hans Voralberg es tan fanático de los mamuts? ¿Qué papel juegan en una aventura como Syberia? Un nuevo mundo que enfrentará a Kate con sus seres más queridos pero qué le abrirá los ojos a ver el mundo de otra manera.

Lo cierto es que la aventura queda abierta al igual que quedó con ese desenlace en el momento de su lanzamiento, pero está claro que aquel que juegue a esta primera parte se hará con el segundo videojuego cuando se lance a finales de noviembre. Y sin querer justificar el sobreprecio que tiene esta edición, Syberia no ha envejecido nada mal pese a tener ya 15 años a sus espaldas y tener una tercera entrega con una jugabilidad más pulida y actual.

Una aventura gráfica tradicional con posibilidades táctiles

En el apartado jugable no hay mucho que destacar: estamos ante una aventura gráfica tradicional con una serie de escenarios más o menos estáticos con los que deberemos interactuar siempre que se nos permita. En su época, se criticó que había demasiadas pantallas en las que no había nada para hacer: escenas de transición muy bonitas gracias al trabajo de su creador, pero que solo provocaban largos paseos de un lugar a otro. Lo cierto es que tienen razón, este problema sigue patente, y más cuando hemos descubierto otros juegos que mejoran este leve apartado, pero es algo que sin un completo remake no tendría forma de cambiarse.

Sobre la interacción, tenemos una serie de documentos que recoger, que una vez avanzada la aventura, son numerosos: es genial lo bien adaptada que está la traducción (y doblaje incluido) al español en unos textos que parecen recortes de periódicos reales, o cartas escritas a mano. Además, esos textos podemos leerlos usando la pantalla táctil, al igual que utilizar dicha capacidad para usar algunos menús. Nada que sea esencial, ya que todo resulta muy testimonial, pero es de agradecer el esfuerzo.

También tenemos una serie de puzles, que no resultan en ningún momento complicados, que se suelen solucionar encontrando el objeto en cuestión. Lo más complicado a veces es descubrir qué hacer en cada momento, algo característico de las aventuras gráficas. Para ello, pulsando X en Nintendo Switch, tenemos un diario que nos resume “las misiones” que hay disponibles y los objetivos a realizar.

Un port sin más, con mucho trabajo por delante, pero sin errores

En el apartado audiovisual no vamos a profundizar tanto, puesto que estamos ante el juego lanzado en 2002 pero adaptado a Nintendo Switch: unos textos que se leen bien, pero unas texturas que a día de hoy no son adecuadas. Unos fondos estáticos con movimiento leve en algunos momentos, y unos personajes que no están muy detallados más allá de algunos polígonos que no crean un personaje realista. Es el único apartado negativo: se podría haber realizado algún esfuerzo más. Aclarar: algunos usuarios dicen que han sufrido parones que han obligado a cerrar el juego, aunque a nosotros no nos ha ocurrido en ningún momento.

Al menos, seguimos teniendo el genial doblaje en español del que hacía gala en el momento de su lanzamiento, no hay errores técnicos que nos impidan continuar una partida con normalidad, y no hay bajadas de frames. 

La aventura gráfica que hizo historia regresa tal y como era

Syberia es el juego que conocimos, pero adaptado a una nueva consola como es Nintendo Switch: mismo apartado gráfico, muy poco mejorado; leves implementaciones en cuanto a capacidades táctiles, pero una historia que atrapa, unos personajes con los que encariñarse, una jugabilidad que no resulta anticuada pese a ser un videojuego con más de 15 años a sus espaldas, y la posibilidad de jugar a la franquicia en una única consola, eso sí, a un sobrecoste elevado: el título en formato físico no debería haber pasado de los 20 euros.


Positivo

  • Una obra narrativa más necesaria que nunca por los temas que trata
  • Un argumento que se va desvelando poco a poco creando mucho interés en el usuario
  • No resulta anticuado pese a tener 15 años a sus espaldas
  • Personajes y lugares muy carismáticos: gran papel de los autómatas
  • Buen uso de los puzzles: sencillos pero ingeniosos
  • Se mantiene el doblaje en español

Negativo

  • Sobrecoste: 30 euros por juego
  • No se ha trabajado mucho en el apartado gráfico
  • Esperar un mes más para poder jugar la secuela en Nintendo Switch
8

Muy bueno

Política de puntuación

David Cruz García
Amante de los videojuegos y del cine. Quizás The Legend of Zelda y Final Fantasy ocupen un lugar más alto en mi corazón que otros videojuegos, pero amo a todos los que me divierten por igual. Cine de ciencia ficción como forma de vida