La industria del anime es uno de los sellos de identidad más distintivos de Japón a día de hoy, con franquicias como "One Piece" que arrasan no solo mediante el anime sino también su propio live-action. Pero a pesar de eso, un nuevo informe deja una realidad chocante: los creadores de anime no reciben ayudas del gobierno.
Un informe del Ministerio de Economía de Japón, recogido por Automaton, deja datos muy claros. En este, se pueden ver una serie de porcentajes relativos a los distintos segmentos que han recibido ayudas económicas por parte del gobierno japonés. Así se ve el gráfico:

Esto es todo lo que debéis tener en cuenta para entender lo solos que se encuentran los creadores de anime en este punto:
Uno puede pensar que algo así es 'lo justo' considerando que la mayoría de trabajadores de anime pertenecen a empresas como son MAPPA, Wit Studio, Ufotable y demás nombres conocidos. Pero la realidad es que el ruido que hace el sector no se traslada al bienestar económico de sus trabajadores.
La realidad innegable es que la industria del anime lleva años viviendo una edad de oro moderna. En 2024 se alcanzó el mayor pico histórico a nivel de dinero generado por la industria del anime, con unos 25 mil millones de dólares que nunca antes se habían logrado. Y sin embargo, no paramos de ver cierres de estudios.
En los últimos 5 años, cerca de 30 estudios de animación de Japón o bien han cerrado o se han declarado insolventes. Uno de los nombres más conocidos en sufrir dicho destino fue Gainax, la famosa compañía que en su momento nos dejó un anime tan trascendental como fue "Neon Genesis Evangelion".
Hay varias razones por las que la industria del anime no va especialmente bien a pesar de generar más dinero que nunca, pero es fácil resumirlo en un par de puntos clave:
Esencialmente, uno puede ver que animes como "Jujutsu Kaisen" o "Frieren" arrasan a nivel mundial con millones de espectadores a su nombre, y que pese a ello MAPPA y Madhouse apenas notan nada en términos económicos. Eso, lógicamente, hace mucho daño, y causa que el hecho de que las subvenciones gubernamentales se queden en logística sea todavía más problemático.
Desde el gobierno de Japón parecen ser conscientes del problema económico que atraviesa la industria del anime. Si bien parece que se están considerando algunas soluciones, todavía no se ha dado con la tecla. Peor el anime no puede existir sin sus animadores. Y ahora mismo, son precisamente ellos quienes están quedándose fuera del sistema que sostiene a toda la industria.
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