"Sentenced to Be a Hero" ya no es una sorpresa, es toda una realidad. El anime de Studio KAI se ha convertido en una de las máximas referencias del invierno de 2026 y lo hace mediante una combinación de animación espectacular y un mundo de fantasía oscuro realmente atrapante.
Dicho esto, "Sentenced to Be a Hero" ha demostrado con el paso de los episodios que no solo es explosiones y acción desenfrenada (por bien que se le dé esto). De hecho, lo más especial del anime es la manera en la que se plasma la relación de Xylo y Teoritta.
Sabemos que Xylo es un caballero que fue traicionado en el pasado; Teoritta no es la primera diosa con la que ha trabajado codo con codo, pero su anterior relación acabó con la diosa perdiendo la vida y él siendo culpado de haberla 'asesinado'. Una trampa en toda regla.
El comienzo de "Sentenced to Be a Hero" nos mostraba a un Xylo muy agrio, marcado no solo por su sello como héroe sino por el pesar de sentir que había fracasado en el pasado. Xylo no quería más diosas, no quería recompensas dulces de ninguna clase. Solo justicia y reencontrarse a sí mismo.
Teoritta da en el clavo en el episodio 6 de "Sentenced to Be a Hero": Xylo no la odia a ella o al concepto de las diosas, lo que no soporta es a sí mismo. Xylo es ahora un 'héroe' que no se preocupa para nada por su persona, pero que sin embargo no puede evitar alarmarse por el bienestar de terceros.
Esto es algo que se nota en primer lugar cuando salva a Dotta, haciendo énfasis en que morir como héroe puede suponer volver a la vida, pero eventualmente perdiendo los recuerdos y lo que hacen que uno sea su propia persona. Un caso claro es Tatsuya, ese soldado que parece tener más de 'no muerto' que de héroe humano.
También ocurre cuando Xylo se ofrece a salvar a los mineros, y cuando se niega una y otra vez a trabajar con Teoritta. Lo que Xylo no soporta es el sufrimiento de terceros, de ver que sus esfuerzos una vez más no resultan suficientes para salvar vidas. Es impotencia, frustración. Pero al final del túnel siempre hay luz.
Durante episodios, Teoritta ha pedido sin parar dos cosas a Xylo: que confíe en ella... y que le acaricie la cabeza. Por algún motivo, parece ser algo que realmente disfrutan las diosas. En el episodio 6 Teoritta consigue finalmente lo que quiere, pero el gesto acaba siendo mucho más que eso.
El hecho de que Xylo se negara una y otra vez a llevar a cabo un gesto tan simple es precisamente porque para él la implicación era mucho mayor. Acceder a lo que Teoritta quería era reconocer que quería volver a caminar por un puente que quemó en el pasado, y eso era algo para lo que no estaba preparado.
Después del dolor de haber perdido a la diosa con la que compartió tantos momentos en el campo de batalla, Xylo se cerró a toda emoción posible con el objetivo de completar su venganza. En cierta forma, me recuerda a cómo Guts deja de sentir cuando lo pierde absolutamente todo en "Berserk".
Es obvio que toda fantasía oscura japonesa tiene siempre en el horizonte a la obra de Kentarou Miura, y en el caso de "Sentenced to Be a Hero" se hace bastante obvio a medida que uno conoce a Xylo. Son protagonistas que no tienen simplemente mal carácter: conviven día a día con el dolor de la pérdida y el fracaso.
Es por ello que Xylo también explica en los instantes finales de la batalla que quiere sentir que sigue siendo capaz de lograr grandes cosas. No quiere que toda la situación de la muerte de su diosa y las consecuencias de ello se queden sin resolver. Por eso, el momento en el que acepta a Teoritta es tan potente y satisfactorio.
Y no, Xylo no se va a convertir ahora repentinamente en una persona dulce y encantadora. Pero sí que va a dejar que se manifieste ese carácter protector con todavía una mayor obviedad. Y lo más importante: aceptando que el camino de dolor que recorre es uno que no debe superar en la más absoluta soledad.
"Sentenced to Be a Hero" no solo ha cumplido en sus primeros episodios, ha logrado crear una base narrativa y de world-building realmente sólida. Y si a eso le sumamos el ingrediente de la animación que ya se da por descontado, inevitablemente apunta a acabar como uno de los shows más potentes del año.
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