Análisis Call of Duty Black Ops III: Zombies Chronicles

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Hace un tiempo se filtró la salida de Zombies Chronicles. La filtración nos informaba sobre que Treyarch remasterizaría ocho de los veintisiete mapas del modo zombies; entre ellos mapas clásicos como Nacht der Untoten o Kino der Toten. Al fin ha llegado a nuestras casas y es hora de pasarlo mal corriendo delante de unos nazis inagotables; los zombies.

Cuando se genera una discusión sobre las remasterizaciones, siempre sale a la luz el miedo que hay tras ellas. Una y otra vez, se debate sobre si el título remasterizado será el fantasma del ayer o el hijo del hoy. Este miedo hace referencia al público en el que se piensa para rehacer un trabajo que funcionó bien en su época; ¿Se idean pensando en un público más joven o, por el contrario, en las posibles ventas, tal vez aseguradas, de aquél que pudo jugar a la versión original? En todo caso, muchas remasterizaciones se nutren de la nostalgia, pero a la hora de analizarlas ¿En qué se ha de centrar el análisis? ¿En el apartado técnico y su jugabilidad? ¿En las sensaciones que transmite? ¿En si mantiene la esencia del original y es fiel a sí mismo? Una vez más, el equilibrio está en el conjunto de todo.

Cuándo esperamos una remasterización de un título que se quedó grabado en la memoria de muchos, lo que esperamos es, en realidad, una adaptación que esté a la altura de la potencia gráfica de la generación de las consolas a las que irá destinado. Y curiosamente, también deseamos que nos transmita, a toda costa, lo que nos hizo sentir la versión original. Y esto es un arma de doble filo.

Apartado técnico

No podemos hablar del modo zombies sin saber su origen, así que pongámonos en situación: Nacht der Untoten es, en su esencia más pura, el inicio de una saga de aventuras, a cada cuál más alocada y extravagante, que implican a una joven niña; Samantha Maxis y a su mascota; Fluffy, en unos terribles experimentos científicos y demasiados nazis hambrientos y deseosos por devorar carne. Aquello se reveló tiempo después, pero la quinta entrega de Call of Duty; Call of Duty: World at War, nos trajo, allá por el 2008, un novedoso modo de juego: Nazi Zombies. A raíz de él, Treyarch creó un legado que ha sabido mantenerse fiel a lo largo de las tres entregas de Black Ops. Consiguiendo, así, atrapar a una cantidad ingente de fans deseosos por derrotar a las inagotables hordas de no-muertos. Es innegable la originalidad que envuelve a cada uno de los mapas de este modo; en total hay 21 mapas, además de estas remasterizaciones, pero volvamos al principio del fin.

Nacht der Untoten nos transporta al 11 de septiembre de 1945, en un búnker abandonado; situado en la Isla de Peleliu, y es el único escenario donde la caja misteriosa no cambia de lugar. Si lo comparamos con el resto, al ser el primero apenas nos revela secretos relacionados con la macabra historia que esconde pero, sin embargo, es uno de los escenarios que más se disfrutan. En su conjunto está muy bien pensado.

Nuestro siguiente destino, cronológicamente, es Verrückt; muchos jugadores lo odiaron por su excesiva dificultad, pero sus escenarios fueron mucho mayores y en él debutaron: el interruptor de alimentación, las máquinas Perk-A-Cola, las Bouncing Betties y las defensas de electrochoque. En Shi no Numa debemos hacer otra parada, pues aquí se ha dado cierto fallo, tal vez premeditado, tal vez no, en el exterior. Este mapa se basa en el laboratorio japonés de Rising Sun y en sus alrededores; delimitados por una densa jungla dónde, precisamente, uno de los peores villanos de los videojuegos hizo aparición; es hora de que hablemos del Popping. Para quién lo desconozca, nos estamos refiriendo a la aparición repentina de elementos en mapa, y que una vez nos alejamos desaparecen. En este caso, los árboles, tanto los que se encuentran fuera del límite jugable del escenario como los que se encuentran dentro, aparecían y desaparecían en un radio de 15 metros, más o menos. No es un error grave, ni mucho menos, ni siquiera es apreciable a simple vista dadas las mecánicas del modo zombies; estarás constantemente atento a lo que sucede a tu alrededor, pero una vez aparece ante ti resulta complicado dejar de prestarle atención. Cabe destacar que sólo nos ocurrió la primera vez que jugamos a Zombies Chronicles, pero la casualidad hizo que nos ocurriera en un par más de mapas; Ascension y the Moon. Después de rejugar durante varias rondas, lo que se traduce en muchas horas y demasiadas muertes, los ocho mapas, en busca de más reapariciones místicas, el popping pasó a afectar tan solo a los elementos exteriores, los decorativos.

Además, tras comprar un arma personalizada, ya sea de pared o en la caja, las modificaciones tardaron unas milésimas en cargar. De nuevo, no es más que otro pequeño error, pero ambos nos ocurrieron, únicamente, en los mapas remasterizados.




Dejando esos detalles de lado, Treyarch ha conseguido hacer un excelente trabajo rehaciendo los ocho mapas. Como cabría esperar, todos están considerablemente potenciados y lucen de una forma espectacular. Las texturas en alta definición y su iluminación, propia de Black Ops III, dan ese toque de calidad que, desde un primer momento, necesitaban para mejorar la inmersión del jugador durante la durante la partida.

La dificultad y su jugabilidad inherente

Treyarch no solo ha rehecho y agrandado los escenarios, sino que también los ha actualizado para ser propios de Call of Duty: Black Ops III y que, de esta forma, los nuevos mapas no resulten apartados por quedarse atrás en ese aspecto. Así que si luce espectacular y el resultado ha quedado en algo bonito y atractivo ¿Qué más se podría pedir? Algo tan sencillo, y propio de la infancia, como las bolas de chicle, muchos y muy disparatados, y los refrescos, de todos los sabores y colores imaginables.

El fruto divino, el chicle de Dios, o las GobbleGum. Podemos llamarlas cómo queramos, pero estas deliciosas bolitas nos otorgan ventajas de lo más variopintas. Algunas simplemente por diversión; zombies que vomitan sin cesar, cadáveres que se acumulan en el techo, o que, tras morir, suene un sencillo, pero estúpido y divertido, sonidito. Otros GobbleGum, sin embargo, otorgan ventajas propias de un ser superhombre; si tenemos la suerte de masticar el ventajadicto, todas los efectos de las cola, únicamente disponibles en las Perk-A-Cola del mapa, pasarán a ser parte de nosotros de forma instantánea. Bien, es hora de hablar sobre la dificultad: Como ya hemos dicho antes, en todos los mapas encontramos varias máquinas expendedoras que nos ayudarán si poseemos los puntos suficientes para canjear sus servicios. Está la Ventajacola; que por el precio de 1500 puntos nos expende cualquier cola aleatoria, las clásicas máquinas expendedoras de bebidas Perk-A-Cola y el expendedor de chicles. Esto, sumado a que se han sustituido las armas clásicas de pared por las inherentes a Black Ops III crea un cierto desnivel de dificultad con respecto a los mapas originales. Pongamos un ejemplo: en Kino der Toten, el escenario del teatro nazi, en vez de tener la clásica MP40 (Imagen inferior) para comprar en la sala de la escalera que precede a los camerinos, tenemos la Kuda (Imagen inferior). En un principio, ambas armas harían el mismo daño en sus respectivas versiones (La MP40 en los mapas clásicos, y la Kuda en los remasterizados) pero como en esta entrega se nos permite mejorar todas las armas, incluso hasta los monos explosivos, una vez tengamos los puntos suficientes y la compremos, obtendremos un arma muy mejorada que nos facilita llegar hasta rondas altas casi sin problema.

Los GobbleGum, la Ventajacola y las armas modificadas resultan ser un añadido, un plus, que logra hacer de la experiencia un mejunje de nostalgia; al jugar a los mapas antiguos, y diversión; por sentirte poderoso con dichas ventajas.Todo ello da forma algo diferente y atractivo que actúa como acelerador de las primeras rondas. Nos ha parecido curiosa la sensación que produce utilizar las armas modificadas en los mapas clásicos de Zombies Chronicles. Es una sensación extraña; como de placidez. Es extraña y adictivamente gratificante.

Conclusiones

Hemos intentado apartar a la nostalgia de nuestra mente, pero en ciertos momentos nos ha sido imposible. Hemos revivido las sensaciones producidas por los mapas originales, y, normalmente, que una remasterización esté a la altura de la nostalgia resulta casi imposible. La nostalgia es una fiel amiga, y una vil traidora. Pero cuando se la necesita, ahí está. Y las remasterizaciones suelen beber de ella hasta causar cierta sobredosis. No es algo malo, al contrario, pero debemos de aprender a sobrellevarla. Y en este caso en concreto, Zombies Chronicles nos ha parecido una perfecta maravilla manchada por pequeños errores sin importancia.

En conclusión, este pack nos ofrece ocho, de los que para nosotros son, de los mejores mapas del modo zombies de todos los Call of Duty. Y, pese a que nos habría gustado poder jugar con las armas originales en esta remasterización sin tener que esperar a que nos saliese alguna de ella en la caja, nos hemos vuelto a sentir como en nuestras memorias.

 





Positivo

  • Apartado gráfico, iluminación y rendimiento a la altura de la generación
  • Tamaño de los mapas ampliado
  • Mayor número de ventajas por mapa
  • Nostalgia asegurada
  • Divertido y adictivo por igual

Negativo

  • No incluido en el Season Pass
  • Pequeños errores gráficos y técnicos
  • Se echan en falta las armas originales
  • Curva de dificultad algo desequilibrada
8.5

Muy bueno

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