Aléjate de cualquier película que se venda aprovechándose de la fama de alguna gran franquicia. Eso es lo que he aplicado durante los últimos años, y normalmente me ha funcionado bien. Cuando vi por primera vez el tráiler de "Mentes Poderosas" en el desértico panorama televisivo veraniego, y entre sus eslogan aparecía la trillada frase “del productor de” solo pensé que estaba ante un refrito de las últimas sagas young adult, y lo cierto es que no me equivocaba. Adaptación de la novela de Alexandra Bracken, esta película recurre a todos los tropos que tiene a mano para intentar contar una historia que si bien peca en cuanto a formas, intenta distanciarse del género en cuanto a contenido.
A "Mentes poderosas" se le notan las costuras. Jennifer Yuh Nelson, veterana animadora de DreamWorks y directora de la segunda y tercera entrega de "Kung Fu Panda", debuta en el cine más comercial con una propuesta que peca de naive por los cuatro costados. En un género por el que han pasado en los últimos años sagas como "Harry Potter" o "Los Juegos del Hambre", no bastaba con coger elementos de aquí y allá para crear el taquillazo veraniego. Fox parecía más interesada en subirse a la corriente, que en aportar nada nuevo. Y es que aunque el estudio ha confeccionado el enésimo drama –pero no mucho- para adolescentes, las posibilidades del material daban para mucho, mucho más.
Una enfermedad ha acabado con el 98% de los niños del planeta, y los pocos que lograron sobrevivir desarrollaron mutaciones genéticas. Vistos por el resto de la sociedad como peligrosas armas, todos ellos comenzarán a ser refinados en campos de concentración. Sin embargo, algunos de los que consiguieron escapar de la cacería, ahora lideran una rebelión para acabar con aquellos que dicen ser sus salvadores. Ruby (Amanda Stenberg) lleva una década sobreviviendo en una de estas instalaciones, pero ahora ha decidido cambiar su destino y el del resto de miles de niños. Consigue escapar, y se une a una guerra a vida o muerte por el cambio frente al conservadurismo.
Desde los primeros compases de la película comenzamos a ver paralelismos con otras sagas; el componente mágico de Rowling, la "unión hace la fuerza" de Collins, y todos los elementos visuales y estéticos de "El corredor del laberinto" y compañía. No hay nada realmente destacable en cómo Nelson nos presenta este universo. Nos encontramos las mismas conversaciones de siempre, los mismos dilemas en los protagonistas, y un conflicto general que aunque se presenta de manera grandilocuente, no sorprende en absolutamente ningún momento. La novela de Bracken contaba con el potencial necesario para abrirse un hueco en este camino tan transitado, pero para eso necesitaba una ejecución con personalidad. ¿Arriesgarse con una historia que puede aspirar a la corrección sin demasiado esfuerzo?
El problema de "Mentes Poderosas" no radica en las actuaciones –que son más que decentes-, ni en los efectos especiales –que cumplen con su papel-, todo nace en la propia concepción del guion. Trasladar una novela young adult de manera literal nunca suele ser una buena idea, y menos cuando hablamos de un universo que no destaca especialmente ningún elemento fantástico original. Nelson va arrastrando una bola de nieve que no deja de crecer hasta el final de la película, y que acude a todos los tropos imaginables para hundirse más y más en la mediocridad.
El concepto de marginación por ser diferente, o el mero hecho de contar con un elenco multirracial podrían haber salvado a la película del rebaño, pero la historia es demasiado plana como para ser pasada por alto. La directora debía adaptar un pastel de sabor muy conocido, pero debía hacerlo en un plato distinto. Nada de eso ocurre. Ni siquiera Gwendoline Christie, quien encarna aquí a una cazadora de recompensas con muy mal carácter, logra despertar el interés. Sí, otra vez su talento vuelve a ser desperdiciado con un papel plano sin ningñun tipo recorrido.
Aún con todo ello, "Mentes poderosas" sigue siendo entretenida. Como pasatiempos para el público más joven muy probablemente funcionará, y en un mes en el que no hay demasiada oferta en cartelera, no parece que vaya a tener excesivos problemas a la hora de cubrir la inversión del estudio. Ahora bien, siendo esta como es una nueva saga naciente, con un público potencial tan poderoso, y un elenco de protagonistas poco conocido, pasar sin dejar huella no parece un resultado demasiado ambicioso. En la mente de todos perdura aún el desastre de "Un pliegue en el tiempo", y es que quizás aquella película fuera el inicio del declive para una fórmula que lleva dando leche de la vaca casi una década.
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