'Expediente Warren', 'Hereditary', 'Insidious' o 'Sinister' son tan solo algunas de las franquicias cinematográficas de terror que han provocado más miedo en los últimos años. Películas que se han transformado en nuestras peores pesadillas a través de las emociones más intensas: miedo, angustia, ansiedad o asco se convierten en las sensaciones más buscadas por sus directores, quienes se esfuerzan constantemente en generar terror a través de experiencias que no quieren que olvides.
Sin embargo, no a todos les gusta ver cine de terror. Y esto ya lo ha estudiado la ciencia a lo largo de los años. Debe haber alguna razón por la que algunos disfrutan de estas propuestas terroríficas, mientras que otros huyen despavoridos. Si tú también te preguntas cuáles son las razones psicológicas por las que disfrutamos del terror aquellos que vemos este tipo de cine, sigue leyendo y descúbrelas.

Imagina que vas caminando por el campo y te encuentras un oso (se que es prácticamente imposible, tú solo entra al juego). Lo habitual es que luchemos, huyamos o nos quedemos paralizados. Ahora bien, cuando experimentamos este miedo, el ser humano segrega neurotransmisores como la serotonina y la dopamina que aportan euforia y concentración, por ello la mayoría de seres humanos elegiría la opción de huir sin pensárselo dos veces.
A la hora de explicar un fenómeno, la psicología tira de teorías e hipótesis diferentes. Una de ellas es la llamada hipótesis de la excitación, probablemente la más sencilla de comprender: una película de terror eleva el nivel de activación psicológica del organismo, que indirectamente se traduce en una sensación de placer cuando finaliza la experiencia cinematográfica.
¿Qué quiere decir control cognitivo? Todos tenemos miedos, temores y ansiedades, ¿no? Ir al cine a ver una película de terror es como un experimento controlado que nos permite enfrentarnos a estos temores en un entorno seguro. Por ejemplo, quien tiene miedo a las arañas, puede enfrentarse a ellas en una película que verse sobre ellas.
La catarsis es una tercera explicación psicológica que ayuda a comprender cómo funciona el cine de terror: libera tensiones y agresiones que se encuentran reprimidas, aliviándonos a posteriori. Está relacionada con la teoría del control cognitivo, ya que en ese 'entorno' controlado, comprendemos mucho mejor cómo funciona nuestro cerebro.
Según el autor de un artículo de Psychology Today, alega que hay personas que se mantienen bien lejos de este tipo de cine porque son conscientes de que no van a disfrutar, ya sea porque no sienten atracción por el miedo que estimulan estas películas, ya sea porque creen que el género no satisface sus ansias de terror. Sea cual sea la razón por la que no ves películas de terror, lo mejor que puedes hacer es probar a ver un largometraje del género y darle al menos una oportunidad. No deja de ser ficción (por mucho que algunas se inspiren en supuestos hechos reales) y te aseguro que vas a vivir una experiencia maravillosa que difícilmente olvidarás.
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