Hace unos días, el actual jefe creativo de WWE, Paul Levesque (más conocido como Triple H), comentaba que no es muy fan del concepto de Money in the Bank, refiriéndose a los combates de escaleras que premian con un maletín que proporciona la posibilidad al ganador y ganadora de tener un combate por el título de su elección en cualquier momento y lugar. A falta de unos días para que se celebre el evento en el que tendrán lugar estos enfrentamientos, no es descabellado pensar que la empresa pretende llevar a cabo algunos cambios. Y sería algo erróneo.
Partamos de la base de que Money in the Bank como tal no va a desaparecer, ni tampoco sus combates de escaleras con los maletines como premios, ya que se trata de uno de los eventos más importantes de WWE a nivel económico (algo que parece importar todavía más de lo normal en estos últimos años). De hecho, tras WrestleMania, Royal Rumble y SummerSlam, podría considerarse el mayor evento de la compañía (y así lo dicen los números, la venta de entradas en enormes estadios y el interés de ciudades y países por albergar el evento). Pero a nivel creativo, es otro cantar.
Las críticas de Triple H, recogidas en WrestleVotes Radio, se dirigen al concepto del maletín porque considera que limita la creatividad de WWE, volviéndose predecible y restando espontaneidad a las historias. Esto, teniendo en cuenta que viene de la persona que hace y deshace en el terreno creativo a voluntad, es importante, ya que nos da a entender que no le gusta como recurso.
Es curioso que comente que resta imprevisibilidad, cuando precisamente se trata de un recurso que lo aporta. No saber cuándo ni cómo se utilizará ese maletín genera una continua sensación de incertidumbre que puede ser muy positiva... utilizada bien. Es cierto que saber que va a ocurrir en un momento o en otro resta algo de sorpresa, pero es lo que hay, y simplemente se trata de una herramienta de mucho valor que puede hacer que una estrella se convierta en una gran estrella de la noche a la mañana. Y ahí reside el problema.
Me da la sensación de que WWE y Triple H no saben comprender el maletín de Money in the Bank en la actualidad, pues su mentalidad ha cambiado respecto a los últimos años. Ahora se busca llenar estadios, firmar acuerdos mil millonarios con plataformas como Netflix y ser virales en redes sociales de forma constante. Construir algo en base a un maletín y a una estrella se alejan de estos conceptos, y por eso hay buenas muestras en estos últimos años de utilizaciones discutibles.

Sin ir más lejos, el año pasado el maletín masculino de Money in the Bank se canjeó en esa misma noche de forma infructuosa. Fue Drew McIntyre, y fue la primera muestra que confirmaba que no es que a Triple H no le guste el concepto, sino que no sabe utilizarlo para alcanzar sus objetivos actuales. Ese canjeo sirvió para seguir construyendo la rivalidad entre McIntyre y CM Punk, pero no era imprescindible y esa historia podía seguir contándose de igual manera sin esa secuencia.
Sin embargo, estas palabras no se entienden si miramos en la dirección opuesta, en el terreno de las mujeres. El maletín sirvió el año pasado para que Tiffany Stratton se convirtiera en campeona mundial de WWE arrebatando el título a Nia Jax, en una historia bien construida (aunque sí, algo previsible), que aporta el valor que precisamente debe tener el maletín en la empresa: que una estrella que no fluye de forma constante y natural en los eventos principales tenga una herramienta que le permita ascender. Con Stratton ocurrió, al igual que con Iyo Sky el año anterior (e incluso con Damian Priest, ejemplo masculino).
Esto es lo que demuestra que la intención creativa del Money in the Bank es lo que cuenta. Si piensas en el maletín como una herramienta más que ayude a contar una historia, como en el caso de Drew McIntyre, no funciona. No aporta valor y no ayuda a que el producto sea mejor. Pero si lo entiendes como debería ser, como el motor que impulsa a una estrella de mitad de cartelera a codearse por fin con los mejores, tienes la llave para generar una mega estrella. Y a los hechos vuelvo a remitirme.
Estas palabras de Triple H dan un poco de miedo, porque pueden entenderse de diversas maneras. Para empezar, por ese cambio creativo que podría verse en el evento que se celebra en los próximos días, pero también si habla en el terreno empresarial y económico. Ahí entran en juego otras cuestiones que los fans no podemos plantearnos pero que, por lo que sea, no suelen ser en beneficio del espectáculo. Dicho esto, queda claro que el Money in the Bank, como concepto, es fantástico si su intención es correcta. Otra cosa es que ahora WWE quiera encontrarle otros valores.
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