La historia de la televisión española habría sido muy diferente si Fernando Tejero no hubiera seguido sus principios éticos hace ahora dos décadas. Lo ha contado él mismo en su entrevista con el programa 'Lo de Évole', donde el actor cordobés desvela uno de los secretos mejor guardados de la industria: él fue la primera opción para dar vida al icónico Luisma en la serie 'Aída', por encima de Paco León.
A sus 60 años y en lo que describe como la mejor etapa de su vida, Tejero se sentó con Jordi Évole en un escenario poco convencional (una vivienda particular con mucha historia) para repasar una trayectoria marcada por el éxito fulgurante de 'Aquí no hay quien viva'. Fue en pleno apogeo de la comedia de Antena 3 cuando recibió una oferta que cualquier otro habría aceptado sin pestañear: un cheque en blanco de Telecinco para protagonizar el spin-off de '7 vidas'.
El papel que finalmente catapultó la carrera de Paco León estaba diseñado originalmente para Tejero. Sin embargo, el intérprete decidió rechazar la suculenta oferta económica y el cambio de cadena por una cuestión de lealtad profesional.
Según explicó a Évole, su compromiso con el equipo de la calle Desengaño 21 y su forma de entender la ética en la interpretación pesaron más que cualquier cifra con muchos ceros: "define mi manera de entender la profesión", sentenció el actor, subrayando que nunca se ha arrepentido de priorizar sus valores personales frente al beneficio económico.
Pero no todo fue brillo tras el éxito de su personaje, Emilio, el portero de 'Aquí no hay quien viva'. Tejero confesó que la presión de la popularidad le pasó una enorme factura emocional. Un ejemplo fue su relato sobre la noche en que ganó el Goya a Mejor actor revelación por 'Días de fútbol' (2004). A pesar de ser el momento cumbre de su carrera en el cine, el actor apenas guarda recuerdos nítidos de la gala: "iba de lexatines hasta el culo", confesó, revelando el nivel de ansiedad que manejaba en aquel entonces.
Y hoy en día tampoco lo tiene fácil. Tejero también habló con Jordi Évole el coste de su activismo político. Después de muchos años posicionándose públicamente a favor de la izquierda, admite sentir el peso de la polarización: "tengo miedo a no trabajar", reconoció, tras leer en antena algunos de los insultos homófobos y ataques que recibe continuamente en redes.
Quizás en el pasado hubiera respondido de forma visceral a estos comentarios, pero hoy en día Fernando Tejero prefiere el silencio y la paz mental, centrándose en un presente donde, por primera vez, se siente muy cómodo con la vida que lleva.
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