Tras muchos años de ausencia, la saga Tomodachi regresa con una nueva entrega. Son muchos los jugadores que esperan comprobar si Tomodachi Life: Una vida de ensueño cumplirá —o no— con las expectativas que suele generar un regreso tan deseado, especialmente tras conocer ciertos detalles que han resultado algo decepcionantes para los fans más veteranos, como la ausencia de elementos presentes en la recordada entrega de Nintendo 3DS, como la sala de conciertos.
Nos encontramos ante una propuesta que, pese a las numerosas diferencias con otras obras del mercado actual como Animal Crossing o Pokémon Pokopia, comparte con ellas un rasgo fácilmente reconocible: lo adictivo de su universo. Sin embargo, conviene no llevarse a engaño: Tomodachi Life: Una vida de ensueño poco o nada tiene que ver con las obras mencionadas, más allá de poder considerarse uno de los nuevos referentes dentro de los llamados cozy games.
Un nuevo referente entre los "cozy games"
Si bien es cierto que la aventura se desarrolla en una isla, al igual que en Animal Crossing, y que esta se irá poblando progresivamente con diferentes Miis —que podrían asemejarse a nuestros vecinos—, una de las mecánicas principales de dicha saga, como es la construcción y decoración, se presenta aquí de forma mucho más discreta y automatizada. Aun así, se mantienen ciertas opciones de personalización que harán las delicias de los jugadores más creativos.
Aunque este apartado es más sencillo que en otros títulos, Tomodachi Life: Una vida de ensueño incluye suficientes detalles para permitirnos dejar nuestra huella en una isla que, de base, puede resultar algo genérica dependiendo de la creatividad del usuario. Precisamente ahí radica una de las diferencias más evidentes entre unas partidas y otras.
En la tarea de poblar nuestra isla con Miis, el potente editor de personajes del juego nos brinda la oportunidad de crear individuos de lo más singulares y variados. Podemos trasladar a la isla representaciones de familiares, amigos, compañeros de trabajo, creadores de contenido o incluso personajes de ficción, como los androides de Dragon Ball o protagonistas de otras sagas populares de videojuegos. El único límite será nuestra imaginación y, cómo no, nuestra habilidad para recrearlos.
La isla se vuelve más interesante a medida que aumenta su población, ya que las interacciones entre los Miis se multiplican, dando lugar a situaciones muy diversas según sus personalidades. Aquí reside el mayor atractivo del juego: lo adictivo que resulta observar la vida cotidiana de sus habitantes y las relaciones que surgen entre ellos, ya sea de forma espontánea o provocadas por nosotros. Amistades, rivalidades, romances, rupturas e incluso matrimonios que pueden desembocar en el nacimiento de nuevos habitantes.
La creatividad por bandera
Además, conforme la fuente de los deseos se llena con la felicidad de los residentes, se desbloquea numeroso contenido que permite profundizar aún más en la personalización, tanto de la isla como de sus habitantes. Podemos moldear su comportamiento, su forma de expresarse o incluso su manera de caminar, aportando una personalidad única a cada Mii.
En este sentido, el diseño de personajes va más allá de lo meramente físico, permitiéndonos definir rasgos de personalidad que condicionarán sus relaciones con los demás. Esto favorece la aparición de todo tipo de vínculos, tanto positivos como negativos. Se trata, sin duda, de uno de los aspectos más atractivos del juego: la enorme libertad creativa que Nintendo pone en manos del jugador a través de taller de diseño, donde podremos crear auténticas maravillas, o locuras, como un pe** volador a modo de mascota.
Gracias a esta libertad, la experiencia puede adoptar un tono familiar o, si así lo decidimos, uno mucho más desenfadado e incluso gamberro. Nuestro papel como “entidad superior” nos permite incluso sugerir temas de conversación, dando lugar a situaciones tan surrealistas como debates sobre la muda de la cigarra o comentarios absurdos, como lo extraño de ese mapache muerto que luce Donald Trump a modo de peluquín. Aunque no ha sido mi caso, he sido testigo de creaciones magistrales en el taller
Al elegir a alguno de los Miis que habitan nuestra isla, accederemos a su tarjeta de presentación, en la que podremos observar su grado y tipo de relación con otros Miis. Al igual que en la vida real, el amor a veces es cruel, y puede ocurrir que alguno de nuestros Miis se enamore perdidamente de otro al que le resulta totalmente indiferente.
Todas estas interacciones no solo ocurren mientras jugamos, ya que, en los momentos en los que dejamos de hacerlo, las relaciones entre ellos continúan evolucionando. Puede que, la próxima vez que encendamos la consola, descubramos que dos habitantes están muy enfadados entre sí por una disputa de la que no hemos sido testigos. Esto añade un factor de sorpresa constante, ya que nunca llegas a saber qué te vas a encontrar cuando regreses a tu isla.
Absurdamente maravilloso
Es precisamente en este terreno donde el juego brilla con luz propia, ofreciendo momentos realmente divertidos y una fuente inagotable de situaciones que fácilmente pueden convertirse en memes. Conversaciones surrealistas, viajes alrededor del mundo con estampas inolvidables y escenas que nos dibujan una sonrisa de forma continuada. Hay tantos momentos memorables que resultan incontables. ¿Qué más se puede pedir?
Nintendo ha sido consciente de que alcanzar algunos de los momentos más memorables requiere invertir tiempo, motivo por el cual hemos podido jugar de forma extensa a este título. Y no me ruborizo al afirmar que las más de 120 horas que le he dedicado se me han pasado volando.
¿Contenido limitado?
Sin embargo, no todo es perfecto. También he detectado margen de mejora que podría beneficiar notablemente a esta entrega. El contenido de Tomodachi Life: Una vida de ensueño es de todo menos escaso, pero, teniendo en cuenta que es un juego al que se le pueden dedicar infinitas horas, pronto se observan ciertos problemas.
Algunos eventos tienden a repetirse con frecuencia, como los sueños o los minijuegos a los que nos invitan nuestros Miis, mientras que otros apenas han aparecido en las decenas de horas que llevo jugando. En este sentido, una mayor variedad de situaciones sería muy bienvenida.
Tomodachi Life: Una vida de ensueño puede parecer un juego pensado para sesiones cortas, pero lo cierto es que su naturaleza invita a invertir muchas más horas de las previstas, algo que ya ocurre en títulos como Pokémon Pokopia o Animal Crossing. Por ello, ampliar su variedad de contenido contribuiría a mantener el interés a largo plazo.
En cuanto a los edificios disponibles, el número asciende a doce: supermercado, canal de noticias, mercado, restaurante, noria, estudio fotográfico, bazar para vender creaciones, casa de empeños, taller de diseño, tienda de ropa, centro de reformas y centro de urbanismo. La variedad es correcta, aunque se echan en falta espacios como una discoteca, una sala de baile o alternativas de ocio como una bolera, especialmente tras la eliminación de la sala de conciertos.
Algo similar ocurre con los objetos disponibles en el centro de urbanismo. Aunque existen variantes de color, la cantidad total resulta algo limitada. Es una lástima, ya que muchos de estos elementos permiten la interacción de los Miis, como bancos, aspersores, fuentes o farolas.
Personalmente, habría agradecido la posibilidad de crear espacios como parques infantiles con mayores opciones, especialmente teniendo en cuenta que pueden existir Miis niños. Esperamos sinceramente que este tipo de detalles y contenido se amplíe en el futuro mediante contenido descargable.
El juego trata de compensar estas carencias mediante los objetos que podemos regalar a los habitantes. Estos desbloquean nuevas actividades: desde salir a correr hasta practicar yoga o karate, en solitario o en compañía. A medida que los personajes suben de nivel y ampliamos sus posibilidades, la vida en la isla gana en naturalidad.
Por suerte, parece que también habrá objetos de temporada, como ya ocurre en otros títulos del género, aunque habrá que esperar para comprobar si, además de aportar un simple cambio estético, incluyen también nuevas funcionalidades.
Donde parece que Nintendo no ha puesto límite es en la ropa y vestimentas que podremos regalar a nuestros Miis, con una tienda que se actualiza cada día con nuevos productos y que parece contar con miles de posibilidades y conjuntos que podremos combinar, además de aquellos que podremos crear nosotros mismos. Su variedad es tan grande que el resto de opciones se siente aún más descompensado.
En el apartado sonoro, el juego cuenta con un doblaje al castellano de gran calidad. Aunque en un primer momento las voces pueden parecer robóticas, los parámetros editables permiten lograr una gran variedad de tonos. Aun así, en mi caso he optado por utilizar voces más neutras en la mayoría de personajes, sin dedicar demasiado tiempo a este apartado, aunque el título ofrece amplias posibilidades en este sentido.
Por su parte, es importante recordar que Tomodachi Life: Una vida de ensueño es un juego para un solo jugador y no cuenta con modos multijugador. Sin embargo, podremos intercambiar diferentes Miis y creaciones de forma local con otros jugadores. El tiempo dirá si estas opciones se amplían en el futuro, pero sería interesante poder descargar creaciones realizadas por jugadores de todo el mundo.
Otra limitación destacable es el número máximo de Miis que pueden habitar la isla. Una cantidad nada desdeñable, aunque teniendo en cuenta que la creación de personajes es uno de los mayores atractivos del juego, puede que se nos quede algo corta con el tiempo. Inevitablemente, llegará un momento en el que tendremos que decidir qué habitantes abandonan la isla para dar paso a otros nuevos, incluidos aquellos que nazcan en ella.
Y es que, si un Mii nace cuando ya contamos con el máximo de habitantes, será invitado a viajar al extranjero hasta que haya un hueco disponible para él, ella o elle.
Conclusiones
A pesar de estos inconvenientes, Tomodachi Life: Una vida de ensueño me ha parecido una experiencia divertidísima, única y tremendamente adictiva. Hasta el punto de convertirse, al menos para mí, junto a Pokémon Pokopia, en uno de los lanzamientos recientes más interesantes.
Es un juego que entiende perfectamente su propia propuesta y la explota con inteligencia: no busca competir directamente con otros grandes exponentes del género, sino ofrecer algo distinto, apoyándose en su humor absurdo, en la libertad creativa y en la capacidad del jugador para generar sus propias historias. Yo mismo he creado algunas, sobre todo en mi mente, que han terminado por asustarme y preocuparme a partes iguales.
Los fans de la saga encontrarán aquí una evolución continuista, con decisiones discutibles, sí, pero también con suficientes aciertos como para mantener intacta la esencia que hizo especial a la entrega original. Por su parte, quienes se acerquen por primera vez descubrirán una propuesta fresca, diferente y con un potencial enorme si conectan con su particular planteamiento.
Puede que no sea el juego más ambicioso de Nintendo, ni el más espectacular a nivel técnico, pero sí es uno de esos títulos capaces de engancharte casi sin darte cuenta, de colarse en tu rutina diaria y de sorprenderte constantemente con situaciones tan imprevisibles como hilarantes
Resulta llamativo que todavía haya quien lo perciba como un título menor. Nada más lejos de la realidad: bajo su apariencia sencilla se esconde una experiencia sorprendentemente profunda en lo sistémico y tremendamente eficaz en lo que se propone.
Tomodachi Life: Una vida de ensueño no necesita grandes artificios para brillar. Su mayor virtud es precisamente esa: convertir lo cotidiano en algo extraordinario, apoyándose en el caos, el humor y la creatividad del jugador. Y cuando un juego consigue eso, lo normal es que termine dejando huella durante mucho tiempo.
Tomodachi Life: Una vida de ensueño
Analizado en Nintendo Switch 2
VideoGame
8.7
Puntuación Areajugones: Notable
Puede que no sea el juego más ambicioso de Nintendo, ni el más espectacular a nivel técnico, pero sí es uno de esos títulos capaces de engancharte casi sin darte cuenta, de colarse en tu rutina diaria y de sorprenderte constantemente con situaciones tan imprevisibles como hilarantes. Tomodachi Life: Una vida de ensueño no necesita grandes artificios para brillar. Su mayor virtud es precisamente esa: convertir lo cotidiano en algo extraordinario, apoyándose en el caos, el humor y la creatividad del jugador. Y cuando un juego consigue eso, lo normal es que termine dejando huella durante mucho tiempo.
Apartado gráfico
Apartado sonoro
Apartado jugable
Diversión
Es una experiencia tremendamente adictiva
El editor de personajes es espectacular
Las divertidísimas dinámicas entre los personajes
Propone una libertad creativa máxima para crear Miis únicos, objetos y mascotas.
Algunos eventos pueden repetirse fácilmente
El límite de personajes puede ser un problema en cierto momento
Alumno y prefecto de la casa Hufflepuff del colegio Hogwarts de magia y hechicería. Simpatizante de la casa Stark y tributo del distrito 4. Mi elemento es el agua, y por ello, formo parte de erudición.