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Análisis Need for Speed Heat

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ANÁLISIS

Análisis Need for Speed Heat

Un juego carente de alma, pero que devuelve la saga al buen camino

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  • Plataformas: PC PlayStation 4 Xbox One
  • Fecha de lanzamiento: 8/11/2019
  • Género: Conducción
  • Desarrollador: Ghost Games
  • Editor: Electronic Arts
  • Formato: Físico, Digital
  • Multijugador: Cooperativo

Neón, colores chillones, música tecno a todo trapo y una rebeldía estúpida, sin motivación ni objetivo, propia de un adolescente. Estos son los elementos que caracterizan la estética de la cultura del tunning que se apoderaba del panorama a comienzos de la década de los 2000. En este contexto nacen dos de sus mayores referentes: la saga de cine Fast & Furious y los videojuegos Need for Speed (que pese a nacer como tal en 1994, alcanzan su apogeo a comienzos de los 2000 con entregas como Underground, un auténtico referente de la cultura tunning en los videojuegos).

He de reconocer, de antemano, que pese a que no soy especialmente fan del motor, siempre he sentido debilidad por esta estética tunning, esos coches llenos de pegatinas que gritan por cada calle con colores chillones y neones saliendo de sus bajos. Es por ello que con cada entrega de Need for Speed que se anuncia vuelvo a soñar con esa fantasía de velocidad ilegítima de entregas como Underground o su secuela. Pero el tiempo avanza, las modas pasan y en pleno 2019 Need for Speed Heat no va a volver a esa estética de los 2000. ¿O sí?

Buscando su sitio

Los años no pasan en balde y ya quedan lejos aquellas primeras películas de Fast & Furious y el apogeo de los videojuegos Need for Speed. Antes de entrar a hablar de Need for Speed Heat, me gustaría dedicar unas palabras precisamente a la saga cinematográfica de Fast & Furious y a su evolución. Por su cercanía temática y temporal con la franquicia de conducción de EA, las primeras películas de esta saga eran productos que bebían de Need for Speed y que, a su vez, influían en los videojuegos.

Sin embargo, cuando el tiempo pasó y la moda del tunning y los colores chillones comenzó a diluirse, Fast & Furious supo adaptarse. Adoptar una estética más sobria y abandonar la rebeldía de instituto en favor de una propuesta de acción con personajes persistentes. Configurar, en definitiva, un universo cinematográfico cimentado sobre los orígenes basados en el tunning de los 2000 pero dejando este de lado.

Need for Speed lleva ya años tratando de hacer esta misma adaptación, de encajar en las modas actuales de la industria del videojuego. Lo ha intentado durante los últimos años apostando por videojuegos centrados en la narrativa, tirando de escenas cinemáticas y guiones de Hollywood. Sin embargo, como ya sabréis, el éxito de estas propuestas ha sido muy limitado. Y es por ello que Need for Speed Heat, el juego que hoy nos ocupa, simboliza un paso adelante muy importante para la franquicia.

Need for Speed Heat sigue buscando convertir a la franquicia en un producto actual, que se adapte a las modas. Pero en esta nueva entrega EA y Ghost Games lo han intentado cambiando radicalmente de rumbo. Need for Speed Heat es una declaración de intenciones, un golpe sobre la mesa. El juego deja de lado esas historias enrevesadas de policías que articulaban entregas anteriores y vuelve a poner su foco sobre la conducción, sobre las carreras ilegales, sobre los coches y ese espíritu rebelde.

La historia de Need for Speed Heat (sobre la que entraremos en detalle más adelante), queda relegada a un segundo plano desde el comienzo de la obra. En este sentido, la franquicia vuelve al origen, a esas entregas en las que ganar las carreras y tunear nuestro coche era lo más importante. Need for Speed Heat es la experiencia más cercana al auténtico Need for Speed que ha llegado al mercado en años. Un auténtico paso adelante que nos acerca a esas carreras callejeras clásicas, a esa rebeldía adolescente sin motivo ni fin; a ese futuro basado en los aciertos del pasado que todos queremos ver.

Sin embargo, no todo es perfecto, y Need for Speed Heat aún parece demasiado preocupado por seguir las modas de la industria del videojuego. Un mundo abierto online con eventos demasiado genéricos, objetivos que ya hemos visto anteriormente y sistemas de juego sacados de otras obras hacen de Need for Speed Heat un juego al que le falta personalidad. Es fácil ver en esta entrega la mezcla de elementos en línea de The Crew con el mundo abierto de Forza Horizon.

Es cierto que el mundo abierto de Need for Speed Heat está bien configurado, tiene variedad y ofrece una cantidad de contenido increíble. Lo mismo podemos decir de los elementos en línea, que alargan enormemente la vida del juego y lo convierten en un servicio al que volver diariamente a completar desafíos y todo tipo de objetivos temporales. Pero, por muy bien que esto funcione, se sigue echando en falta algo más de valentía; la capacidad de dejar las modas a un lado y configurar un videojuego que sea inmediatamente reconocible como Need for Speed.

Más allá de lo bueno o malo que sea (cosa que ya comentaremos más adelante), Need for Speed Heat es un videojuego que, si bien vuelve a poner a la franquicia en la dirección correcta, sigue sin tener del todo claro qué es y qué quiere ser. Exceptuando las carreras nocturnas y las persecuciones que involucran, Need for Speed Heat se limita a fagocitar elementos de otras obras de conducción recientes para incorporarlos a su receta. El resultado final, aunque divertido, es una obra a la que le falta personalidad; a la que le falta ese sello Need for Speed que la haga reconocible al instante.

Al nivel de los mejores

Hace unos meses yo mismo hablaba de cómo una obra puede cambiar por completo las expectativas del público acerca de un género. El ejemplo que ponía era el de The Witcher 3, que ha cambiado los mundos abiertos de fantasía haciendo que Skyrim se sienta completamente obsoleto; y lo aplicaba sobre Blasphemous, un metroidvania de calidad pero al que le pesa demasiado haber salido en un mundo en el que existe Hollow Knight, un videojuego que lleva este género a un nuevo nivel.

Y bien podría ser también este el caso de Need for Speed Heat, que llega al mercado después de que el pasado 2018 Playground Games lanzara el magistral Forza Horizon 4. Sin embargo, en Ghost Games han sido capaces de darme toda una sorpresa y poner sobre la mesa una obra con una jugabilidad que no tiene nada que envidiar a Forza Horizon 4; y creédme cuando os digo que esto es un logro a la altura de muy pocos estudios a día de hoy.

Need for Speed Heat cuenta con una jugabilidad, enmarcada dentro de la conducción arcade, simplemente sobresaliente. El control (aunque el sistema de derrape sea algo a lo que hay que acostumbrarse), la respuesta de los coches, la sensación de peso de los mismos y, sobre todo, la sensación de velocidad. Todo está cuidado hasta el más mínimo detalle y hace que, más allá de sus aciertos y sus fallos, Need for Speed Heat sea un videojuego en el que ponernos al volante es un auténtico disfrute.

Otro punto a favor de la obra es el uso del ciclo de día y noche como uno de los pilares jugables. Durante el día podemos competir en carreras legales, con circuitos cerrados al tráfico, en donde la recompensa es una importante cantidad de dinero. Por la noche, sin embargo, las carreras son ilegítimas, con tráfico de por medio y la posibilidad de que en cualquier momento seamos topados por la policía y comience una persecución. La recompensa en este caso, es reputación con la que subir de nivel y desbloquear nuevos vehículos y piezas.

Todo ello configura un ciclo jugable que resulta realmente entretenido y nos obliga a disfrutar tanto del día como de la noche. Pero es precisamente en la noche cuando Need for Speed Heat brilla con más fuerza, cuando es menos genérico y más Need for Speed. Correr a 280 kilómetros por hora por carreteras de montaña o ciudad, esquivando el tráfico y escapando de la policía, resulta una auténtica gozada, una descarga de adrenalina a la que es fácil volvernos adictos.

Es importante también, en este punto, remarcar que buena parte de la culpa de que la jugabilidad sea sobresaliente la tiene una IA bien trabajada. Tanto para la policía que nos persigue como para los rivales contra los que corremos, Need for Speed Heat abandona la llamada banda elástica (que hace que los rivales corran mucho cuando van por detrás y frenen cuando van por delante para ajustarse a nuestro ritmo) y pone sobre la mesa una propuesta sorprendentemente sólida.

Cabe destacar también, por otro lado, la versatilidad del juego en cuanto al rendimiento de los vehículos. Cada coche tiene sus propias características y podemos modificarlas a través de la personalización del mismo. De esta forma podremos (y deberemos) tener vehículos especializados en derrape, competición sobre asfalto o competición campo a través. Esto no ofrece solo variedad, sino que nos obliga a trastear con la enorme lista de vehículos disponibles y la profunda personalización con la que cuenta Need for Speed Heat.

Tal vez el único pero que pueda poner en este punto sea el hecho de que el videojuego te lo da todo demasiado mascado. Cada coche viene definido por un montón de números y estadísticas para que, de alguna forma, antes de salir del garaje sepas exactamente que llevas bajo tus pies. Echo en falta esa valentía que comentaba anteriormente para dejar de lado todos estos números, esta objetividad científica, y obligarnos a ver qué se adapta mejor a nuestro estilo de conducción poniendo cada pieza a prueba.

Menos es más

No siempre más es sinónimo de mejor, y la historia de Need for Speed Heat lo ilustra a la perfección. Pese a que, como comentaba con anterioridad, este juego abandona el enfoque narrativo y los guiones de Hollywood, sigue valiéndose de una historia como excusa para ponernos a correr. En este punto, esta historia resulta una excusa tremendamente pobre y que, perfectamente, podría haberse suprimido.

La campaña que propone dura unas 8 horas (podemos seguir jugando después y la mayor parte del contenido se enfoca al endgame) y, más de la mitad del tiempo, lo gastamos subiendo de nivel para poder acceder a las misiones de la campaña. La historia está conformada por unas pocas cinemáticas y, aunque se nos intentan presentar algunos personajes y sus motivaciones, el resultado es simplemente irrisorio.

Somos un piloto anónimo en quien, por algún motivo, dos personas confían plenamente para desmantelar una red de corrupción policial en la que nos vemos envueltos. Pero, pese a ello, nuestro personaje no lleva peso ninguno de la narrativa y en todas las cinemáticas se queda en segunda fila, como un espectador más de toda la fiesta de corrupción que se ha montado en un abrir y cerrar de ojos.

El transcurso de la historia no mejora y en muchas ocasiones se convierte en un sinsentido completo. Solo deseamos saltar las cinemáticas para poder ponernos a correr de nuevo. Y, lo peor del asunto, es que hay algunas misiones de historia (no más de 4 o 5, por suerte). En estas, se nos obliga a golpear coches a alta velocidad o, lo que es peor, a proteger de los golpes a algunos.

El resultado de todo lo que tiene que ver con la campaña es muy pobre. La historia es floja y carece de sentido en muchas ocasiones. Las misiones son aburridas en el mejor de los casos y tediosas en el peor de ellos. La parte positiva es que parece que Ghost Games ha entendido de qué va Need for Speed y las cinemáticas y misiones de la campaña que tanto critico se cuentan con los dedos de las manos.

Visualmente sobresaliente

Need for Speed Heat es, a día de hoy, el juego de conducción más espectacular a nivel visual que he visto jamás. Es posible que no sea el que cuenta con mayor detalle, mejor iluminación o efectos más realistas (especialmente en las cinemáticas, en donde los personajes dejan bastante que desear). Pero la espectacularidad visual de la que goza la obra, sobre todo en las noches, es simplemente alucinante.

La distorsión y la vibración de la pantalla al ir a gran velocidad. Los efectos de iluminación y reflejos en las carreteras mojadas en plena noche. La lluvia cayendo casi en horizontal cuando corremos a 300 kilómetros por hora. Todo el apartado artístico y visual de Need for Speed Heat está cuidado hasta el más mínimo detalle para ofrecer una sensación de velocidad, de vértigo, que es capaz de poner los pelos de punta.

Lo único que echo en falta en este punto es que la banda sonora acompañe más. Como es habitual, esta banda sonora está configurada por temas musicales reales y actuales. Sin embargo, la selección ha sido absolutamente desastrosa. Prácticamente la totalidad de la banda sonora es reggaetón o rap actual y, gustos aparte, no pega ni con cola con Need for Speed Heat y su estética. El juego gana mucho cuando silenciamos la música, dejamos el sonido de los motores y ponemos de fondo en Spotify la banda sonora de Fast & Furious: Tokyo Drift o algo más enmarcado dentro del punk. La diferencia en la experiencia final es bastante mayor de lo que a priori pudiera parecer.

Conclusiones

Need for Speed Heat es un videojuego realmente bueno que cambia radicalmente el rumbo de la franquicia, abandonando el enfoque narrativo y los guiones de Hollywood y poniendo el foco de nuevo en las carreras callejeras. Si bien esta entrega llega algo falta de alma, copiando buena parte de mecánicas y elementos de otras sagas de conducción recientes como The Crew o Forza Horizon, es capaz de poner sobre la mesa una apuesta divertida, con mucho contenido y que tiene toques de auténtica maestría.

El control de los coches, su respuesta y su versatilidad es algo simplemente alucinante. La personalización de los coches, tanto en lo técnico como en lo estético, es sorprendentemente profunda. Y visualmente es la obra más espectacular que he visto jamás dentro del género de la conducción. Todo ello configura una obra que, pese a estar lastrada por objetivos algo genéricos y una campaña terrible, es fácilmente disfrutable por los fans de la saga y del género en general.

Pero, más allá de sus aciertos y sus errores, Need for Speed Heat es una obra con la que los fans más longevos de la saga, de esos que seguimos usando colores chillones y neones en los coches virtuales, invita a ilusionarnos de cara al futuro. Need for Speed va saliendo del bache, va encontrando su esencia y va regresando a esa rebeldía canalla del tunning de los 2000. Esta entrega marca la vuelta al buen camino de una de las sagas de conducción por excelencia. Need for Speed Heat es el regreso del rey de la calle a su territorio: la calle.

Análisis:
Need for Speed Heat

PlayStation 4

VideoGame
8
Puntuación Areajugones:
Notable
Puntuación comunidad:
8 (1 votos)
Need for Speed Heat Game PlayStation 4 8 10 1 8 1 10
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Need for Speed Heat es un juego sobresaliente en lo jugable y en lo visual, pero que se ve lastrado por una campaña muy pobre y un conjunto de sistemas y mecánicas fagocitadas de otras obras que dejan al juego de EA algo carente de personalidad. Una entrega que sigue sin tener demasiado claro qué es Need for Speed, pero que endereza el rumbo de entregas anteriores y triunfa volviendo a poner el foco sobre las carreras callejeras.

Jugabilidad

Gráficos y arte

Duración y contenido

Campaña

  • La conducción es sobresaliente
  • Visualmente, es el juego de conducción más espectacular jamás creado
  • Persecuciones policiales bien logradas
  • La IA responde sorprendentemente bien
  • Un juego cargado de contenido y enfocado a ser un servicio
  • Personalización exhaustiva en lo técnico y en lo cosmético
  • La campaña es nefasta en lo narrativo y en lo jugable
  • Carente de personalidad y valentía
  • La selección de temas de la banda sonora deja mucho que desear
Duración: 8 horas
Hasta 16
Castellano

Política de puntuación

Etiquetado en :

Need for Speed Heat

Redactado por:

Videojuerguista desde siempre. Fan incondicional de Fallout y Star Wars y amante del RPG viejuno. Hablo de videojuegos, cine, series o lo que me dejen. Ah, y me gustan los números.

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