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Análisis Trials Rising: Ubisoft aprieta el acelerador

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Análisis Trials Rising: Ubisoft aprieta el acelerador

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Mientras estaba jugando a Trials Rising para escribir este análisis, por algún motivo recordé que, cuando era pequeño, en mi casa se celebraban con alegría y expectación los campeonatos de motos que se televisaban por la caja tonta. Cada domingo daba lugar a una tradición donde la familia se reunía para disfrutar de aquel espectáculo de motores rugientes haciendo lo suyo en esos circuitos sinuosos. Cada domingo yo elegía irme a la cocina, encender la consola y echar una partida.

Este acto de reivindicación de los videojuegos surgía de manera inconsciente a partir de mi incapacidad de entender cómo preferían aquello antes que la posibilidad de recorrer mundos imposibles con personajes que nunca llegarían a existir. Aquel espectáculo de realidad se quedaba corto para mí y, donde ellos veían elegancia cuando los pilotos se inclinaban para tomar mejor cada curva, yo sentía aburrimiento y monotonía. Adjetivos que, por otro lado, son completamente antónimos a lo que Ubisoft Redlynx nos propone con Trials Rising.

https://www.youtube.com/watch?v=sN1va4g8msU

Una experiencia con intenciones acogedoras

Precisamente la experiencia no podría ser más opuesta a lo narrado en anteriores líneas. Aquí prima mucho más el tono gamberro y descarado con el que Trials Rising nos quiere hipnotizar para acceder con más ganas a la diversión que guarda en su interior. Algo que se logra con elementos tan cruciales como la banda sonora, la cual reivindica a aquellos títulos de deportes extremos que vieron la luz en  la cuarta y quinta generación de consolas; a la ambientación de las misiones que desdibuja constantemente el límite entre la realidad y la ficción; y, por último, a las opciones de personalización de nuestro motero/a, al que podremos tunear con numerosos objetos cosméticos como una de sus novedades más destacadas.

La intención de empezar a hablar de Trials Rising comenzando por esto no es con otro motivo que el de poder pasar cuanto antes a reflejar las mejores virtudes del título y deslegitimar cualquier señal de alarma que pueda aparecer en torno a la existencia de un sistema de cajas de botín dentro del mismo. Y para quitárnoslo ya de encima, es necesario comentar que este sistema se encuentra lo suficientemente bien calibrado como para que la sensación de progresión (solo nos proporcionarán objetos cosméticos) se mantenga completamente intacta y no entorpezca en ningún momento la experiencia de juego.

Algo que guardaría mucha coherencia con ese deseo de Trials Rising de intentar echar abajo todos los muros posibles para que disfrutes de su propuesta tal y como mencionábamos unas líneas más atrás. Una diversión que se verá las caras también con esa ardiente pero adictiva frustración que caracteriza a los juegos pertenecientes a la franquicia.

Trials Rising Personalización
Las opciones de personalización son una de las principales novedades de la saga

La práctica hace al maestro

''Sir Isaac Newton conocía bien la física. Hubiera sido un buen jugador de Trials''. Esta es una de las frases que aparecen en las pantallas de carga, demostrando que Trials Rising es muy autoconsciente de su punto más fuerte: el control de las motos en los niveles, cuya complejidad hace que esta entrega sea tan satisfactoriamente difícil de dominar como las anteriores.

Un sistema de control cuyos principales esfuerzos se orientan a que el jugador preste atención a los detalles, los cuales van desde tener que preocuparnos por manejar a la perfección el sistema de aceleración hasta ajustar al milímetro la inclinación del motorista para no caernos del vehículo en cada obstáculo. Así, el manejo de la moto (hay varias en el juego con sus propias características únicas, incluída el tándem para afrontar los niveles de manera cooperativa con un amigo como otra de sus grandes novedades) no sería una mera cuestión de ejecutar correctamente cada acción sino, además, saber en qué momento realizarlas.

Trials Rising Tutoriales
Los tutoriales nos permitirán aprender pequeños trucos para jugar mejor

Trials Rising posee una dificultad que va escalando hasta cotas estratosféricas, llegando a un punto en el que los retos más complicados solo pueden haber sido concebidos por la mente de un loco; un genio loco, concretamente. Y si decimos esto es porque la curva que sigue el juego a la hora de hacerse cada vez más exigente con nuestra habilidad está magistralmente medida. Toda la frustración que se genera ante las constantes caídas se difumina bastante gracias a un control que está tan bien diseñado que pone la responsabilidad de los errores del jugador en el propio jugador.

Aprender a jugar bien a Trials Rising depende más de una cuestión de insistencia que de pura habilidad. Cada error se convierte en una oportunidad para mejorar en el siguiente intento. Esto, sumado al hecho de que reiniciar un tramo del nivel desde el anterior punto de control se puede realizar de forma casi instantánea, hace que pese mucho más la diversión y la satisfacción personal al completar un reto que la sensación de frustración tan complicada de manejar en los juegos que encuentran en su nivel de dificultad su principal atractivo. Lo que no nos librará de algún que otro puñetazo furioso contra la mesa tras el décimo resbalón idéntico con la moto en el mismo punto de la pista.

Trials Rising Dificultad
Una experiencia de juego que, a pesar de su dificultad, nunca se torna frustrante

Un diseño de niveles dinámico

Nuestra propia habilidad no será el único obstáculo al que deberemos hacer frente durante las pistas de Trials Rising dado que, a las ya conocidas rampas empinadas, caídas en picado y loopings dignos de los clásicos Hotwheels, se le añaden elementos externos a la ruta que seguimos y  que interactuarán con la misma para aliñar el recorrido.

Así, en las carreras ocurrirán una suerte de microeventos como, por ejemplo, el lanzamiento de una bomba por parte de un caza al edificio que nos encontramos recorriendo y cuya destrucción cambia de manera orgánica el siguiente tramo de la pista. Unos sucesos que nos obligarían a estar atentos no solo al buen manejo de la moto sino a lo que ocurre en cada momento del escenario que estamos atravesando.

Lo que esto consigue es una sensación de dinamismo que acompaña a la perfección al tono arcade del juego. Así, el sentimiento de tensión y adrenalina cuando estamos encima de la moto consigue mantenerse de forma muy eficaz durante el recorrido global del nivel. Nunca sabes en qué momento un puente podría desmoronarse o una plataforma de impulso nos haría volar por los aires.

Trials Rising Diseño de niveles
Los escenarios de Trials Rising nos llevarán por diferentes lugares del mundo

Más retos, más modos, más de todo

Antojándose como la entrega más ambiciosa de la saga, Trials Rising ofrece una cantidad desorbitada de contenido mediante el uso de una serie de modos de juego que convierten al título de Ubisoft en un pozo sediento de horas de tu tiempo. Destacando entre ellos como una de las partes troncales de la propuesta el modo para un jugador, también conocido como modo carrera.

En él, deberemos convertirnos en una leyenda mundial a base de dominar todas las pistas que se van desbloqueando de forma progresiva por el mapa del mundo y en las que deberemos hacer el mejor tiempo posible. A este objetivo se le sumaría otra de las novedades del juego, la cual consiste en que aparecerán una serie de patrocinadores que nos propondrán retos específicos en cada prueba (recorre tantos metros haciendo el caballito, realiza x volteretas hacia atrás, pasa una cierta cantidad mínima de tiempo en el aire, entre otras) a cambio de monedas del juego y algunos objetos cosméticos exclusivos.

Conforme vayamos llevando a cabo estos desafíos extra y obteniendo medallas en las fases, ganaremos experiencia con la que subir de nivel, lo cual servirá para tener la posibilidad de competir en el estadio de la región en la que nos encontremos, donde podremos acceder a una prueba final con la que desbloquear el siguiente grupo de retos y pistas agrupados en otra zona del mapa. Todo ello orientado a crear un sistema de progresión que resulta siempre estimulante, dado que premia al jugador de manera justa y oportuna.

Trials Rising Desafíos
Los retos de los patrocinadores darán un pequeño giro a los niveles

Sin embargo, Trials Rising no busca quedarse solo en una experiencia que puedas disfrutar en solitario. Por ello, ofrece también un sistema multijugador online en el que poner a prueba todo lo que has aprendido frente a otros usuarios. Por no mencionar el hecho de que también cuenta con un modo competitivo local para cuatro jugadores en el que batirte con los amigos que tengas a tu lado en el sofá.

Y por si todo esto fuera poco, el título incluye un editor de niveles en el que puedes llevar a cabo tus propias creaciones y compartirlas con el resto de la comunidad al mismo tiempo que disfrutas de las pistas dadas a luz por otros usuarios. Haciendo aún más evidente esa intención de Ubisoft de generar una comunidad que ayude a dar vida a un proyecto que, según han comentado, se irá actualizando con más contenido con el paso del tiempo.

Trials Rising Modos de juego
Trials Rising cuenta con una amplia cantidad de contenido

Conclusión

Trials Rising es una entrega que mantiene todos los puntos fuertes de la saga y que pule algunos de sus apartados hasta unos niveles casi enfermizos. Es de ese tipo de juegos que sorprende por llegar un poco más lejos con un control que ya podría concebirse como inmejorable. El estupendo equilibrio que encuentra entre los momentos de frustración y recompensa, sumado a la cantidad de horas que puede llegar a mantenernos atrapados con la baba cayendo delante de la pantalla, convierten su propuesta en una que sería mejor no dejar pasar.

A pesar de que el título se centre más en asegurar sus virtudes que en arriesgar y traer conceptos rompedores con su fórmula, logra destacar gracias a que proporciona una diversión tan pura como honesta con nuestra habilidad. Todo ello para convertirse en un lugar al que volver con cierta frecuencia. Otro intento más, otro golpe furioso contra la mesa y otro grito ahogado de satisfacción al comprobar que, efectivamente, eras capaz de superar ese condenado aterrizaje en rampa que te traía por la calle de la amargura.

Redactado por:

Crecí rodeado de naturaleza y campos de trigo, pero con la cabeza llena de historias sobre dragones y planetas lejanos. Después me hice psicólogo para poder fascinarme con las historias de los demás.

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