Mira, si eres de los que creció en los 90 y principios de los 2000, seguro que recuerdas cuando los juegos de deportes molaban de verdad. No como ahora, que todo es menú tras menú, microtransacciones y simuladores que parecen una tesis doctoral. Antes era mucho más simple: enchufabas la consola, elegías tu equipo y a jugar.
Había tres títulos que rompieron los esquemas de lo que se esperaba de un juego deportivo. Uno te dejaba prender fuego literalmente a la canasta de baloncesto. Otro hizo que medio mundo descubriera el punk rock. Y el tercero demostró que puedes hacer el mejor juego de fútbol de la historia aunque los jugadores se llamen "Bekham" en vez de Beckham.
Imagínate esto: estás en un salón recreativo en 1993, te acercas a una máquina donde hay dos tíos saltando como tres metros en el aire para meter un mate. El balón está literalmente en llamas. Un comentarista grita "BOOM-SHAKALAKA!" cada dos por tres. Eso era NBA Jam, y era una puta locura. El juego era dos contra dos, sin árbitros, sin faltas, sin nada. Solo tú, tu colega, y dos tíos del otro equipo a los que había que machacar a base de mates imposibles. Y cuando metías tres canastas seguidas, tu personaje se "calentaba" y el balón se convertía en una bola de fuego.
Lo curioso es que podías jugar con las estrellas de la NBA pero con cabezas gigantes y haciendo cosas que desafiaban todas las leyes de la física. Además había códigos secretos para desbloquear personajes rarísimos, como Bill Clinton o los propios desarrolladores. Sí, podías jugar con el presidente de Estados Unidos haciendo mates imposibles. Los 90 eran así de raros. Luego salió para Super Nintendo y Mega Drive, y ahí fue cuando explotó de verdad. Las partidas con los colegas duraban horas y siempre acababan con alguien gritando que habían hecho trampa. No había que saberse las reglas del baloncesto ni nada, era apretar botones, saltar muy alto y meter canastas.
Este juego apareció en septiembre del 99 y cambió todo. Vendió más de tres millones y medio de copias, que para la época era una barbaridad. Lo flipante no era solo que pudieras hacer trucos imposibles con el monopatín, es que la música era tan buena que medio mundo descubrió bandas de punk y ska gracias al juego. "Superman" de Goldfinger sonaba en el menú principal y se te metía en la cabeza para siempre. Luego tenías Dead Kennedys, Bad Religion, Primus... era un festival de música alternativa en formato videojuego. Yo conocí a gente que empezó a escuchar punk por este juego, chavales de 12 o 13 años que no tenían ni idea de qué era eso hasta que lo escucharon ahí.
El juego te daba libertad total para patinar donde quisieras y hacer los combos que te salieran de ahí. Podías encadenar trucos durante un minuto entero si eras lo suficientemente bueno. Y cuando salió la segunda parte en 2000, metieron el movimiento "revert" que te permitía dar la vuelta a la tabla después de un salto y seguir el combo infinitamente. Eso sí que fue una pasada, porque de repente las posibilidades eran infinitas. Tony Hawk se forró con estos juegos, ganó millones solo en regalías. Y la saga se convirtió en una de las más exitosas de los 2000, aunque luego con el tiempo fueron sacando versiones cada vez peores hasta que la mataron del todo.
ISS Pro Evolution salió en el 99 para PlayStation y fue el juego de fútbol que te hacía sentir que estabas jugando un partido de verdad. Mientras FIFA iba de guapo con todas las licencias oficiales, Konami sacó este juego que le dio una paliza técnica y de jugabilidad a todo lo que existía. Lo desarrolló el equipo de Konami de Tokyo con Shingo "Seabass" Takatsuka al mando, y mejoraron el motor gráfico, las animaciones y la jugabilidad hasta niveles que no se habían visto. Y lo más revolucionario: la Liga Máster, donde podías jugar una liga completa con los 16 mejores equipos de Europa, fichar jugadores y mejorar tu plantilla poco a poco. Empezabas con jugadores genéricos malísimos y tenías que ir fichando a las estrellas. Era adictivo a niveles enfermizos.
El único problema es que Konami no tenía las licencias oficiales, así que los nombres estaban cambiados. Roberto Carlos era "R. Larcos", Raúl era "Rahul", el Manchester United era algo como "Man Red"... Pero a nadie le importaba una mierda porque el juego era demasiado bueno. Los partidos se sentían reales, no como en FIFA donde había una o dos jugadas con las que podías meter gol fácilmente. ISS Pro Evolution 2 ganó el BAFTA al mejor juego deportivo en 2001 y la revista oficial de PlayStation UK lo eligió como el mejor juego de PlayStation de todos los tiempos. En aquella época era FIFA contra ISS, licencias contra jugabilidad. Y para cualquiera que jugara a ambos, ISS ganaba por goleada en lo que importaba: ser divertido de cojones.
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