
Hermen Hulst aterrizó en el ecosistema de PlayStation como un individuo con enorme cartel: al frente de Guerrilla Games y con una nueva IP tan potente como Horizon, parecía que su futuro era muy brillante al frente de la compañía. Más todavía cuando en 2019 pasó a liderar Worldwide Studios, asumiendo la supervisión del desarrollo de juegos en los estudios internos de PlayStation; y cuando en 2024 dio otro salto al convertirse en CEO del Studio Business Group de SIE. ¿El resultado? Fracaso tras fracaso.
La realidad es que si por algo se ha caracterizado PlayStation estos últimos años, es por haber llevado a cabo más despidos y cierres de estudios que los que se le recuerden en cualquier otra etapa de su existencia. Tal es así, que es posible montar un extenso listado con la terrible sangría creativa que ha supuesto el mandato de Hermen Hulst (y no son todos):
Y esto no es todo. El despido de empleados en PlayStation desde la entrada de Hulst supera el millar, y las reorganizaciones han sido constantes en torno a una premisa de la que, siendo justos, no es el único culpable: la obsesión con el modelo multijugador y de juegos como servicio. Sí, Jim Ryan tuvo mucho que decir en este escenario, pero Hulst no se desvió ni una sola vez de su visión.
En todo caso, por lo menos se puede argumentar que Jim Ryan (junto a Andrew House y Shuhei Yoshida) fue el principal nombre en torno al que se erigió la explosión de PlayStation en la etapa final de PS3 y durante la gloriosa época de PS4. Jim Ryan sí tiene un legado que se puede recordar de manera más positiva pese a su ocaso, pero el de Hermen Hulst actualmente está mayormente manchado por una mala decisión tras otra.
Si Hulst no ha dimitido después de semejante acumulación de fracasos, es quizá porque todo lo visto estos años es el resultado de una agenda que desarrolló en común con Jim Ryan. Lógicamente, si algo como Concord hubiera funcionado hablaríamos de una situación muy diferente en PlayStation. Pero no fue el caso. Y eso se nota en la nueva tendencia de anuncios.
Este 2026 hemos visto propuestas más ilusionantes, mucho más en consonancia con lo que es la PlayStation que se alzó hasta lo más alto de los videojuegos: remake de la trilogía original de God of War, un God of War Laufey que pinta muy bien, Until Dawn 2 y el inminente lanzamiento de algo como Marvel's Wolverine, buscando expandir aún más el catálogo de superhéroes de la compañía.
Es difícil saber hasta cuándo se mantendrá activo Hulst en PlayStation, pero de la misma forma que ahora mismo hay que atribuirle una importante parte del fracaso de los últimos años de la empresa, se deberá ser justo en la misma medida si los nuevos títulos de PlayStation suman los resultados positivos que se buscan.
Pero lo cierto es que todavía se atisba la posibilidad de algún nuevo fracaso importante, como ese Horizon Hunters Gathering que de nuevo lleva muchos años de desarrollo en Guerrilla Games y que genera muchas dudas por su enfoque y estética. No, la pesadilla de Hermen Hulst puede no haber terminado todavía.
Una vez más, quiero enfatizar que todo esto no es culpa única y exclusiva de Hulst, pero no ha hecho absolutamente nada para impedirlo. En 7 años, Hulst no ha parado de supervisar todo ese trabajo de los estudios de PlayStation que ha derivado en una cadena de decisiones fallidas, cancelaciones, cierres y reestructuraciones muy difíciles de defender, y que han acabado pagando desarrolladores de forma injusta. Porque es muy fácil decir que los despidos son necesarios cuando las cosas van mal, pero asumir las responsabilidades propias, no tanto.
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