Desde hace varias semanas, hemos incorporado en Areajugones una sección llamada "Made in Spain" en la que tratamos diversas series, películas y programas españoles puesto que creemos que aquí también se hacen buenos productos audiovisuales. Además, no deja de ser la televisión más cercana geográficamente de muchos de vosotros, lectores. Es por ello que no solo queremos mirar al presente y futuro, sino también al pasado, y es con esa vocación con la que ha nacido "Lo que nos marcó", una sección que irá introduciendo cada cierto tiempo una serie, película o formato que nos marcara en la infancia, juventud o adolescencia y que recordamos aún con cariño.
"El Internado" es una de las series más recordadas por muchos jóvenes, quizás por mezclar varios elementos que dieron lugar a un cóctel explosivo: jóvenes atractivos, una trama desarrollada en un Internado y un entorno angustioso con una trama llena de suspense. Cada capítulo era un giro de guion pero todo terminó de la forma menos esperada: demasiado bonito. Sí, hubo algunas despedidas amargas, pero el virus que amenazaba al mundo (y casualmente tenía su razón de ser en la zona del Internado) desapareció sin rastro y casi todos vivieron felices y comieron perdices.
Pero esta última temporada, que al principio devolvió la esperanza a aquellos que iban a abandonar el barco tras varias decenas de episodios con giros de guion absurdos, siguió envuelta en un olor a "quemado" que nos hacía presagiar que el final no arreglaría nada. Al menos, tuvo un final cerrado en una época en la que muchas series españolas se quedaban abiertas por no contar con una renovación y la productora haber realizado el capítulo final pensando en ella.
Tras una primera temporada corta, intensa y con un guion a la altura de lo esperado, donde el misterio se iba acrecentando poco a poco en base a unos personajes que fueron apareciendo cada vez más complejos, en las siguientes tandas surgió un problema de fondo: los experimentos realizados por una comunidad nazi exiliada y que llegó a España no resultaban creíbles. "Primero fue la luz, luego fueron los crímenes" fue una de las frases más recordadas que finalmente se redujeron a experimentos con niños que, aunque en España pudiera resultar novedoso, fuera de nuestras fronteras no lo era.
Otro error fue el "síndrome de las temporadas infinitas": alargar la trama con tramas secundarias para poder seguir alargando el éxito que surgió casi sin esperarse. Tramas personales entre los trabajadores, entre los estudiantes, entre los trabajadores y estudiantes... Nuevos personajes que aparecen para poner a prueba a los personajes en el plano más personal... Este síndrome fue algo que surgió sobre todo con series como "Farmacia de Guardia" o "Los Serrano", que permitía que la serie no fuese solo para el público más adulto, sino que fuesen productos para todos los públicos, con tramas juveniles, adultas e infantiles.
Quizás, por tanto, el mayor error de "El Internado" fue comenzar como una serie diferente, llamativa y, aún así, para todos los públicos, e ir variando su fórmula hasta acercarse casi a las series familiares que, por suerte, hoy en día están casi desterradas.
Sin duda alguna, por sus personajes: todos recordamos a Marcos, Iván, Carolina, Julia o Vicky. Es cierto que hemos apuntado que un punto negativo fue hacer de sus tramas algo que importara a toda la familia pero sin esas peleas que surgían, esos romances o esas amistades, la serie no habría tenido éxito. Podríamos decir que si esta serie nos marcó fue precisamente por aquello que podríamos negativizar más.
También funcionó que fuese una serie de misterio que mantuviera enganchado al espectador semana tras semana con capítulos que terminaban en lo más alto. Los malos, eran muy malos; los buenos, no tan buenos. Todos tenían algo que ocultar, y por lo tanto, los guionistas jugaron con esos elementos para hacer de la serie un evento que todos veían y comentaban al día siguiente.
Y funcionó, claro que funcionó, porque Globomedia, una vez terminaron las siete temporadas de la serie, se puso manos a la obra con "El Barco", que aunque duró tres temporadas, no logró la misma base de seguidores y se fue con un final abierto que no gustó. Y funcionó porque fuera de España todos querían comprar los derechos de emisión y de realización de la serie. Decenas de "copias" surgieron en países como Rusia y la serie siguió marcando a una generación.
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