Es una batalla que tengo perdida, pero que siempre suelo recordar cuando se avecinan estas fechas, ahora que conocemos a los nominados a los The Game Awards 2025: la gala de premios liderada por Geoff Keighley ha conseguido la reputación y la atención de toda la industria, consiguiendo que se conviertan en los más relevantes de todo el año (aunque haya muchas galas más), y su importancia entre el público es mayúscula: el ganador del premio al mejor juego del año suele considerarse, a nivel popular, como el GOTY absoluto, el de verdad.
La gala suele compararse habitualmente con los premios Oscar, los galardones más prestigiosos de la historia del cine, pero lo cierto es que no tienen absolutamente nada que ver y la razón fundamental radica en su naturaleza. En The Game Awards, la elección de los nominados y los ganadores recae en algunos medios y periodistas junto a la votación popular, donde cualquiera de nosotros puede elegir a sus favoritos y encumbrar a uno u otro juego... en los premios Oscar el jurado lo conforman miles de profesionales que pertenecen y trabajan dentro del sector. Directores, guionistas, productores, intérpretes... son miembros activos de la industria.
Otro factor diferencial de The Game Awards con las galas de premios más "serias" es su evidente foco en el espectáculo, que paradójicamente es lo que ha conseguido que tengan tanta repercusión. A nadie le extraña: en la gala presentada por Geoff Keighley tienen más presencia los anuncios y tráilers de nuevos juegos que los premios en sí, que en la mayoría de categorías suelen otorgarse con prisa (o, incluso, fuera de la propia gala en sí). Es un combo ganador a nivel popular, por supuesto, y es lo que ha conseguido su estatus, pero alejándose de otras propuestas.
De hecho, The Game Awards no deja de ser otra gala más de las múltiples que lidera Geoff Keighley en la industria de los videojuegos en estos últimos años: tiene una estructura muy parecida a su Summer Game Fest o su Opening Night Live de la Gamescom. Él mismo ha reconocido que la idea de incorporar premios a una gala de anuncios se dio por considerar que había una ausencia de una gala llena de glamour al estilo de los Oscar dentro de la industria de los videojuegos. Ahí sí que ha conseguido parecerse más: reunir a tantos estudios y profesionales de diversos países es un mérito absoluto... pero que también tiene que ver con la repercusión: si la popularidad general fuese menor, esto no se habría dado.
Dicho todo esto, te estarás preguntando: entonces, ¿qué gala de premios de videojuegos debería ser considerada la más seria teniendo estos factores en cuenta? Hay dos, sobre todo, que reúnen la formalidad y el profesionalismo más propia de galas como los Oscar que The Game Awards, que son los BAFTA Games Awards y los DICE Awards, otorgados de forma anual, pero con mucha menos repercusión que el evento de Keighley.
En los BAFTA Games los nominados y los premios los otorgan miembros expertos de la industria audiovisual, activos dentro de los videojuegos, de una forma casi idéntica a lo que ocurre con los premios Oscar. Con los DICE Awards ocurre exactamente lo mismo. La organización, centrar la atención en los premios y no tanto en el espectáculo y que sean los expertos trabajadores en la propia industria y no los periodistas o el público quienes elijan a los ganadores, es la clave para entender a unos premios más o menos serios, sin quitar prestigio a un galardón otorgado por estos últimos, claro.
Pero, por supuesto, que los BAFTA o los DICE sean premios mucho más profesionales que los The Game Awards (y, para mí, mucho más prestigiosos), no quiere decir que haya que restar méritos a lo conseguido por Geoff Keighley y su gala, que ha conseguido establecerse a nivel popular como esos "Premios Oscar de los videojuegos" a pesar de que tienen bastante poco que ver con ellos.
El impacto popular, al final, es lo que lleva a la gala a triunfar. La presencia de anuncios que animan a los espectadores a presenciar la gala (por encima de los premios en sí, en realidad) y que su repercusión haga que todos los estudios y desarrolladores quieran estar presentes, otorga un plus de credibilidad y relevancia que tampoco niego. Pero, si nos basamos en la pura lógica, los BAFTA o los DICE son premios mucho más prestigiosos y parecidos a lo que vemos en otras vertientes culturales.
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