Si DOOM y un viaje psicodélico tuvieran un hijo se llamaría Tamashika

El shooter de quicktequila te pone una pistola, un cuchillo y un nivel diferente cada día con la orden de no parpadear

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Tamashika es probablemente el shooter más intenso y original que va a pasar por tus manos este año. El juego de quicktequila y EDGLRD está disponible desde el 10 de abril en PC, PS5, Xbox Series X/S y Nintendo Switch por 14,25€ y su propuesta es tan sencilla de explicar como difícil de ejecutar: una pistola en la mano derecha, un cuchillo en la izquierda, pasillos llenos de enemigos y una explosión de colores psicodélicos que te bombardea la retina mientras intentas no morir. Suena a locura y lo es. Pero debajo de todo ese caos visual hay un shooter con unas mecánicas precisas, un sistema de parada con el cuchillo que engancha muchísimo y una estructura de nivel diario que cambia cada 24 horas y te invita a volver cada día. No es para todo el mundo, eso hay que dejarlo claro desde el primer momento, pero si te atreves a entrar en su juego es una experiencia que no se parece a nada.

Lo primero que llama la atención es su estilo visual y no hay forma de suavizarlo: Tamashika es un asalto constante a tus sentidos. Las paredes se deforman, los colores estallan por toda la pantalla, los enemigos aparecen entre el caos y todo pulsa con una energía que parece sincronizarse con tu propio ritmo cardíaco. Las animaciones están dibujadas a mano y los efectos visuales recuerdan a lo que sería meter la cabeza dentro de un caleidoscopio mientras alguien te grita que dispares. Si eres sensible a las luces intermitentes o te mareas con facilidad, este juego no es para ti. El propio estudio recomienda no jugar sesiones largas y tiene toda la razón: media hora seguida es probablemente el límite antes de que la habitación empiece a girar.

Un shooter minimalista con mecánicas que enganchan

Tamashika reduce el shooter a su esencia más pura. Tienes una pistola semiautomática y un cuchillo. La pistola sirve para disparar a los enemigos desde la distancia. El cuchillo sirve para parar proyectiles y ataques cuerpo a cuerpo con un sistema de parada que requiere precisión y que se convierte en la mecánica más importante del juego. Parar no es opcional: cuando un enemigo brillante te dispara, aparece una advertencia y tienes que pulsar el botón del cuchillo en el momento justo o vuelves al principio. No hay checkpoints en el modo principal, no hay selección de armas, no hay inventario, no hay nada que te distraiga de lo único que importa: concentrarte.

Tamashika

Las paredes del escenario representan tu nivel de energía. Cada vez que fallas un disparo y la bala golpea el entorno, la pantalla pierde color y tu energía baja. Cada vez que aciertas y eliminas un enemigo, esa energía sube y los colores vuelven con fuerza. Es un sistema brillante que convierte la precisión en algo visual e inmediato: si estás jugando bien, el mundo explota de color; si estás fallando, todo se apaga. Eso crea un bucle adictivo donde quieres mantener ese estado de flujo el mayor tiempo posible, encadenando disparos certeros y paradas perfectas sin detenerte ni un segundo.

Un nivel al día y ganas de volver cada mañana

La estructura de Tamashika es lo más sorprendente del juego. No hay campaña, no hay historia, no hay multijugador. Cada día el juego genera un nivel nuevo a partir de unos 300 segmentos únicos que se reorganizan de forma procedural. Todos los jugadores del mundo juegan el mismo nivel ese día y pueden competir en las tablas de clasificación globales para ver quién lo completa más rápido y con mejor puntuación. Hay un modo Ascender con vidas extra y puntos de control para practicar, y un modo Trascender sin red de seguridad para los que quieran pelear por los primeros puestos.

Puede sonar a poco contenido y en cierto sentido lo es. No hay profundidad narrativa, no hay variedad de armas, no hay jefes finales espectaculares. Pero lo que hay está tan pulido y es tan adictivo que cada día te encuentras volviendo a intentar el nivel, memorizando patrones, mejorando tiempos y persiguiendo ese estado de concentración total que el juego te exige. Funciona de maravilla en Steam Deck a 90 FPS y con mando tiene una asistencia de puntería agresiva que facilita mucho el juego en consola sin quitarle la exigencia. A 14,25€ es una propuesta que no pretende ser más de lo que es: un shooter minimalista con una personalidad visual de otro planeta que convierte cada sesión diaria en una descarga de adrenalina pura.

Tamashika no es un juego para todo el mundo y no pretende serlo. Es intenso, exigente, visualmente agotador y tiene menos contenido del que muchos esperarían por su precio. Pero lo que tiene está tan bien hecho y es tan diferente a todo lo demás que merece la pena darle una oportunidad si buscas algo que te saque de la zona de confort. Una pistola, un cuchillo, concentración absoluta y un nivel nuevo cada día. A veces no hace falta más.

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Ingeniero de Telecomunicaciones. amante de SEGA y todo lo que tenga que ver con Sonic. Nintendero por bandera y Game Pass en el corazón. Muy fan de Halo y las sagas Gears of War o Forza. Siempre con mi Steam Deck en la mochila...

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