
En las últimas horas se ha dado a conocer que Ubisoft ha registrado pérdidas de más de 1.300 millones de dólares durante este año fiscal, lo que supone un récord absoluto con respecto a años anteriores. Pero la cosa no quedaría ahí: la compañía espera perder todavía más dinero en 2027 de cara a recuperarse en 2028.
¿La clave de su fe en el éxito? Lanzar entregas de varias de sus sagas más importantes antes de marzo de 2029, incluyendo un Assassin's Creed, un Far Cry y un nuevo Ghost Recon (vía Gamingbolt). No obstante, el futuro de estas IPs podría verse amenazado en función de un factor concreto: seguir viendo estas franquicias como meras herramientas y no como entidades de enorme impacto potencial como lo fueron en tiempos mejores.
No es casualidad: de aquí a dos años, Ubisoft habrá recurrido a tres proyectos esperadísimos por parte de los fans de Assassin's Creed: Shadows, ambientado en Japón, un remake de Black Flag y el posible regreso de Ezio en la siguiente entrega de la saga (según los últimos rumores). Esto denota que la compañía se encuentra en una situación donde necesita recurrir a sus mayores estandartes, pero no le servirá de nada si sigue contemplando esta franquicia y el resto de sus IPs como meras herramientas de monetización.
Lejos quedaron los tiempos de esa Ubisoft que dejó a todo el mundo boquiabierto con Far Cry 3, logrando crear escuela y redefinir el género de los videojuegos de mundo abierto. Ahí reside la gran diferencia de posibles resultados para Ubisoft de aquí a 2028: si Far Cry 7 se parece más a Far Cry 6 que a Far Cry 3, sus esfuerzos no habrán servido de nada. Hay muchos usuarios que esperan una nueva entrega de la saga, pero Ubisoft necesita volver a atraer a esos fans descontentos con la marca, aquellos escépticos del potencial perdido de la misma.
Assassin's Creed II y Far Cry 3 nacieron desde la ambición creativa de esa Ubisoft que buscaba ser referente en el sector. Hoy, en cambio, su misión parece ser la de mantener un tinglado que está constantemente a punto de romperse a causa de insistir en la dirección equivocada: los fans no queremos el mismo juego de siempre con gráficos mejores, buscamos encontrarnos con algo que nos haga pensar: ¨esa es la Ubisoft de hace años que yo recuerdo¨.
En el mercado de los videojuegos, es evidente que las compañías deben mantener un equilibrio entre diseñar un título que funcione a nivel comercial y también lo haga a nivel creativo. Sobre todo, porque son muchos los casos de fracasos ocasionados por centrarse demasiado en el primer factor.
El segundo, en cambio, es uno que mejora la imagen de quién lo hace y recuerda a su comunidad de fans que no se le ha olvidado como crear experiencias de las que se seguirán hablando en los próximos años. Eso es lo que Ubisoft necesita que sean Assassin's Creed Hexe, Far Cry 7 y el siguiente Ghost Recon: títulos que no bailen entre el 7 y el 8 en Metacritic y sean la referencia de la que acordarse durante la próxima década.
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