Análisis Wolfenstein II: The New Colossus

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Hace unos años desde que MachineGames sorprendía a toda la industria de los videojuegos aventurándose a rescatar la saga Wolfenstein en lo que era el primer proyecto de este estudio. Dada la inexperiencia como grupo y el calibre de la saga, que es uno de los iconos dentro del género shooter, había quien dudaba de la calidad del producto; pero todas estas dudas quedaros disipadas cuando por fin pudimos disfrutar de The New Order, una obra con un sabor muy clásico que se ganaba por derecho propio una plaza dentro de los FPS de mayor calidad de los últimos años.

Ahora, tras un pequeño parón, los chicos y chicas de MachineGames vuelven a la carga, de nuevo con el apoyo de Bethesda como editora, para traer Wolfenstein II: The New Colossus, la segunda entrega de lo que, en palabras del estudio, se espera que sea una trilogía. Desde que fuera anunciado en el E3, han sido muchos los vídeos y detalles que hemos podido ver del juego, e incluso nosotros hemos podido probarlo de primera mano, y lo cierto es que las expectativas generadas por el título son realmente altas. Pero es ahora cuando llega el momento de la verdad, cuando el juego llega por completo a nuestras manos y podemos disfrutarlo sin filtros. ¿Queréis saber qué nos ha parecido? Pues coged vuestro armamento más pesado y preparaos para matar nazis porque comenzamos con nuestro análisis de Wolfenstein II: The New Colossus.

Blazkowicz vuelve con sed de sangre nazi

Bienvenidos a América

Como ya os comentábamos en la introducción, muchos de los aspectos de Wolfenstein II estaban más o menos claros en nuestra mente gracias a poder haber disfrutado del juego hace ya unas cuantas semanas. Sin embargo, el apartado narrativo y la historia en general es uno de esos detalles de los que apenas teníamos referencias hasta ahora. Podríamos pensar que, teniendo en cuenta que Wolfenstein es un shooter clásico en el que el pilar sobre el que se sustenta todo es el de matar nazis, el apartado narrativo podría ser una mera excusa para ponernos a ello, como ya pasaba en The New Order. Pero nada más lejos de la realidad.

The New Colossus llega con grandes cambios en el apartado narrativo, presentando una historia mucho más trabajada, con más líneas de diálogo, escenas que parecen sacadas de una película de Hollywood y, sobre todo, con la intención de dotar de personalidad y sentimientos a los diferentes protagonistas que nos encontramos. En este sentido, esta nueva entrega es un paso adelante importante respecto a su predecesor pues ofrece una mayor apuesta por la narrativa (por supuesto, sin dejar de lado la jugabilidad, como veremos más tarde) que se traduce en una alocada lucha por la revolución americana. A través de la aventura se explora mucho más la personalidad, el pasado, las motivaciones y la visión del mundo propia de nuestro protagonista, Blazkowicz, así como de los personajes que nos acompañan en la aventura, y entre los cuales se incluyen tanto viejos conocidos como nuevas grandes personalidades que logran enamorarnos desde el primer minuto. Y por si esto fuera poco, a pesar de tratar más profundamente una temática relativamente seria, Wolfenstein II es capaz de seguir teniendo un humor propio, casi absurdo, rematado por muchos toques sutiles de crítica social, llegando a incluir determinadas referencias al panorama político actual que son, sin duda alguna, pequeñas gemas capaces de hacer brillar esta obra.

Los personajes se tratan de una forma mucho más cercana y humana

Pero no todo en esta evolución es positivo, y es que a cambio de incluir toda el nuevo nivel narrativo se debe de pagar un precio. En esta ocasión, el precio que hemos de pagar es el de la introducción de secuencias cinemáticas interminables que, a pesar de ser visualmente espectaculares, nos mantienen de brazos cruzados durante varios minutos y cortan por completo el ritmo frenético de la jugabilidad. Y sí, podemos saltarlas instantáneamente para seguir pegando tiros a nazis, pero entonces nos estaremos perdiendo toda la narrativa, echando a perder el gran trabajo hecho para caracterizar a los diferentes personajes.

De cara al jugador, esta historia presenta una pequeña decisión que debemos tomar. ¿Preferimos centrarnos en matar nazis y dejar de lado por completo una historia que por la forma en la que están caracterizados sus personajes ya merece la pena? ¿O por el contrario preferimos hacer más pausado el ritmo jugable a cambio de empaparnos de las personalidades que nos acompañan en la aventura? Esta es una decisión que solo vosotros podréis tomar.

Por otro lado, destaca que, como ya ocurría en The New Order, Wolfenstein II incluye dos cronologías distintas en las que los acontecimientos varían de una forma relativamente importante. Hay ciertas tomas de decisiones (de hecho debemos repetir la decisión tomada en su precuela) que hacen variar la historia de una forma sutil pero distinguible, teniendo cada uno de los dos caminos sus propias zonas y secuencias exclusivas.

Más grande, más bestia, más Wolfenstein

La acción a lo bestia sigue siendo uno de los pilares fundamentales de la obra

La jugabilidad sigue siendo el punto clave y sobre el que se construyen el resto de apartados de Wolfenstein II: The New Colossus. Para este apartado, MachineGames ha apostado por mantener la fórmula que tan buen resultado daba en The New Order, volviendo a un shooter clásico en el que el gunplay y la acción frenética son los cimientos de la diversión. Y, como no podía ser de otra manera, esta misma fórmula jugable vuelve a resultar toda una gozada. De nuevo tenemos un combate rápido y frenético en el que oleadas de nazis nos acribillan para, finalmente, encontrarnos con diferentes bosses que son aún más grandes que en The New Order. La sensación de disparo es estupenda y el ritmo de los diferentes niveles es perfecto, intercalando pasillos llenos de enemigos con grandes salas en las que buscar coberturas se hace imprescindible. Así, la misma mezcla que enamoraba en The New Order regresa en todo su esplendor, dando horas de auténtico placer a los amantes del shooter.

Pero no creáis que, a nivel jugable, es simplemente The New Order con nuevos mapas. Wolfenstein II llega con diferentes detalles, sutiles pero importantes, que buscan mejorar aún más la experiencia del usuario. Entre ellos nos encontramos con la posibilidad de portar a dos manos cualquier combinación de armas que deseemos (exceptuando las pesadas, que tampoco se almacenan en nuestro inventario). Así, con un detalle que parece minúsculo, se consigue una nueva capa de personalización que nos permite experimentar diferentes combinaciones a nuestro gusto para adaptar el armamento a nuestro estilo de juego.

Y precisamente MachineGames ha tenido en cuenta en esta segunda entrega que cada jugador tiene su propio estilo de juego, y ha puesto a disposición de los usuarios nuevas maneras de adecuar el juego a su estilo. Después de haber jugado unas horas y experimentado con todo lo que el juego ofrece llega un punto de la historia en el que podremos escoger entre varios gadgets, como los zancos, el arnés ariete y el arnés constrictor. Cada uno de estos está destinado a un tipo de jugador y permite adecuar el equipamiento de Blazkowicz a nuestra manera de jugar. Con los zancos podremos acceder a zonas elevadas rápidamente y utilizar más coberturas, potenciando un juego más táctico: con el ariete tendremos la ocasión de cargar y derribar enemigos y puertas, favoreciendo un juego agresivo y directo: y con el constrictor podremos reducir nuestro tamaño para colarnos por rendijas y sorprender al enemigo, incitando así al sigilo. Y lo mejor de todos estos estilos es que, gracias al espectacular diseño de niveles, cada jugador encuentra en el mapa lo que necesita. Siempre hay grietas, puertas o coberturas que podremos usar con un estilo de juego pero que, a la vez, pasarán desapercibidas para quien haya tomado otro camino.

Diferentes estilos para todos los jugadores

 

 

Además de todo esto, The New Colossus introduce un sistema de distritos totalmente nuevo gracias al cual podemos volver a zonas que ya hemos explorado para completar ciertas misiones secundarias y descubrir los secretos que nos hayamos dejado por el camino. Esta decisión da un motivo real para rejugar algunos niveles, intentando encontrar todos los secretos y haciendo uso de las habilidades y armas que hayamos adquirido más adelante. Y, seamos sinceros, cualquier excusa es buena para seguir matando nazis en un shooter tan redondo como Wolfenstein II.

Respecto a la dificultad, es cierto que Wolfenstein II se ha hecho más exigente que su precuela, no tanto por la IA enemiga, que no destaca por buena o mala, sino porque cualquier enemigo es capaz de causarnos bastante daño en las dificultades medias-altas. Por ello se nos obliga de forma constante a hacer un buen uso de las coberturas, así como a explorar el entorno en busca de recursos tales como salud, armadura, granadas y munición. Y precisamente aquí, cuando usamos las coberturas, sale a relucir un estupendo diseño de niveles, mejorado respecto a The New Order, y que es capaz de brindar todo lo que cualquier jugador puede necesitar para superar cada enfrentamiento.

La América nazi

Uno de los factores que más llama la atención de esta secuela es precisamente su ambientación. Ya no estamos luchando en la vieja Europa para detener el avance nazi, sino que estamos luchando en América, el autodenominado paraíso de la libertad, para ser el germen de una revolución que le quite a los nazis lo que ellos han tomado por la fuerza. La premisa de por sí ya es bastante agradable, pero la forma en la que esta se ha llevado a cabo en el apartado visual es simplemente espectacular. A nivel artístico Wolfenstein II deja muy por detrás todo el trabajo de The New Order, ofreciendo algunos de los escenarios más memorables que hayamos visto en mucho tiempo. Desde el Manhattan postapocalíptico arrasado por una bomba nuclear hasta el floreciente Rosswell adornado por algunos de los símbolos americanos por excelencia junto a propaganda fascista del partido nazi y el KKK, pasando por algunos lugares más “peculiares” que dejaremos que descubráis por vosotros mismos; todo tiene un aroma tan familiar como violento, con el cual Wolfenstein consigue entrar por los ojos desde el principio y dejarnos algunas de las escenas más espectaculares que recordamos.

La recreación de una América bajo el dominio nazi es simplemente increíble

Y por si esto fuera poco, la calidad de los diseños es, de nuevo, estupenda. Todos los enemigos son fácilmente reconocibles, capaces de asustar con una mirada y, en el caso de algunos jefes, grandes e imponentes como un huracán. El diseño de todos los enemigos se nota trabajado e incluso podemos ver distintas variaciones en ellos dependiendo del lugar en el que nos encontremos dentro de nuestra aventura, dándole así un plus.

En cuanto al aspecto más técnico dentro de lo visual, la versión que hemos podido jugar es la de PC y, con los ajustes gráficos en alto/ultra, lo cierto es que luce increíblemente bien. La calidad de modelados, texturas, animaciones y efectos varios es sublime, ofreciendo uno de los productos de mayor espectacularidad visual de los últimos tiempos. Si bien es cierto que Wolfenstein es una delicia a nivel visual, cabe destacar que aún cuenta, al menos en esta versión de PC, con algunos bugs visuales que, sin resultar para nada relevantes, pueden ser molestos y empañar levemente el gran trabajo de todo el conjunto.

Respecto al rendimiento, que de nuevo solo se aplica a la versión que hemos jugado, que es la de PC, podemos remarcar que MachineGames ha hecho un gran trabajo de optimización y, aunque los requisitos que Bethesda marca como oficiales son bastante altos, es bastante posible que no necesitemos cumplir ni siquiera los mínimos para jugar a 1080p con la calidad gráfica en bajo. Exceptuando los pequeños bugs visuales de los que os hablábamos, no nos hemos topado con ningún error de este tipo. El framerate es muy estable y los tiempos de carga relativamente rápidos, por lo que el trabajo relativo al apartado técnico de Wolfenstein II en PC es realmente bueno.

La calidad a nivel técnico es asombrosa

Por su parte, en el apartado sonoro nos encontramos con una espectacular banda sonora que brilla con fuerza en los momentos de pelea, dándonos un sentimiento de fuerza e impulsándonos hacia delante en nuestra batalla contra el nazismo. Sin embargo, en el doblaje encontramos un problema y es que pese a la calidad de los actores, que es indiscutible, nos encontramos con que son muchos los personajes que hablan varios idiomas a lo largo de la aventura, haciendo que para un mismo protagonista tengamos dos voces (la castellana y la alemana), cosa que, sin ser un problema serio, puede sacarnos un poco de la experiencia.

La duración de Wolfenstein II: The New Colossus es bastante similar a la de la primera parte, ofreciendo una campaña que nos ha durado algo más de 11 horas. Pero, como siempre, esta cifra puede variar bastante en función de la dificultad en la que juguemos y, sobre todo, de lo que deseemos aprovechar los distintos elementos que aportan su granito de arena a la rejugabilidad, como las dos vías alternativas para la historia o los distritos.

Conclusiones

En resumen, Wolfenstein II: The New Colossus no defrauda y vuelve a presentarse como uno de los shooter más puros, pulidos y gratificantes de todo el año. Blazkowicz vuelve a la carga con un juego que, de nuevo, basa su atractivo en la acción más frenética y directa contra el enemigo por excelencia, los nazis; pero no por ello descuida el resto de aspectos y, si bien es cierto que tal vez podría haberse implementado mejor, The New Colossus llega con un apartado narrativo muy potenciado, que trata de una forma más cercana y humana las motivaciones y problemas de nuestros protagonistas.

Uno de los shooters más puros, pulidos y gratificantes de los últimos años

The New Colossus es una secuela que no se limita a repetir el éxito de su predecesor, sino que busca ir un paso más allá en la mayoría de apartados, consiguiendo ofrecer una experiencia que, con la misma base, se siente suficientemente distinta. Desde luego el juego no entraña ninguna gran sorpresa, y la verdad es que teniendo en cuenta de lo que venimos, esto es una gran noticia, pues si The New Order era uno de los mejores FPS de los últimos años, Wolfenstein II no se queda para nada atrás.

Wolfenstein es una saga que ya ha marcado una época dentro de los shooters y parece que MachineGames, con esta trilogía que desea realizar, puede ser capaz de marcar a toda una nueva generación, de hacer una muesca en la línea temporal del FPS y convertir su creación en algo que, con el tiempo, llamemos obra de culto. Desde luego, Wolfenstein II: The New Colossus sigue bien esta pauta, y es que es una de esas obras que, con sus fallos y sus aciertos, en conjunto logra dar como resultado una experiencia sublime que no podemos dejar de recomendar a todo el mundo.


Positivo

  • Combate frenético y exigente
  • Buena variedad de armas y enemigos
  • Sistema de armas duales mejorado
  • Gunplay entre lo mejor del videojuego actual
  • Apartado artístico sublime
  • Gran banda sonora
  • Apartado narrativo muy mejorado y ampliado
  • Toques de humor y crítica social que son simplemente maravillosos

Negativo

  • Cinemáticas excesivamente largas que pueden cortar el ritmo de juego
  • Algunos bugs visuales
  • Personajes con dos voces al hablar en alemán y castellano
9

Increíble

Política de puntuación

Víctor Rodríguez
Videojuerguista desde siempre. Fan incondicional de Fallout y Star Wars y amante del RPG viejuno. Hablo de videojuegos, cine, series o lo que me dejen. Ah, y me gustan los números.