Durante años se ha señalado a la piratería como el gran problema del manga, pero hay otro obstáculo inherente de la propia sociedad japonesa que parece ser todavía un mayor impedimento para que el mercado siga explotando: las mismas editoriales de manga.
Desde Japón, voces conocedoras de la industria han revelado en un largo escrito el que se trata del funcionamiento de la expansión de IPs de manga y anime a nivel occidental, señalando el principal problema del sistema: las editoriales acaparan absolutamente todo... incluso cuando no tienen el conocimiento adecuado.
Seguidamente os resumo en varios puntos lo más destacado de la intervención:
Es decir, la realidad es que tratamos con un sistema por el cual las editoriales de manga mantienen todo bajo su control para obtener el máximo beneficio económico posible, incluso si ello implica ralentizar o directamente bloquear una expansión internacional (lo que en consecuencia da lugar muchas veces al recurso de la piratería).
Es totalmente cierto que Japón se ha ido abriendo a Occidente poco a poco con el paso del tiempo: servicios como Manga Plus o K-Manga son prueba de ello, que se pueda ver tanto anime a través de servicios como Crunchyroll también. Pero es fundamental que llegue una revolución todavía mayor.
Un ejemplo del control que priorizan las empresas japonesas sigue encontrándose en cómo en la producción de un anime, el estudio es en muchas ocasiones el que menos dinero ve de todo ello. Es exactamente lo mismo con el manga: el que lo crea se lleva una porción menor y el que lo distribuye acaba con el grosor de todo ello.
Es por ello que en la industria del anime son muchos los estudios que estos últimos años han intentado crear IPs originales de éxito, o como en el caso de MAPPA, hacerse por completo con los derechos de una IP como "Chainsaw Man" (en el campo del anime, obvio, no en su totalidad).
No son pocas las ocasiones que aparecen informes fiscales de estudios de anime que a pesar de haber lanzado algunas de las producciones más exitosas del año, se ven o bien en números negativos o con apenas resultados positivos. Y eso realmente es un escenario muy difícil de defender.
Si la industria del manga y el anime ya son grandes de por sí, lo podrían ser todavía más si Japón no se cortara las alas a sí misma. Al final, lo que demuestran muchas de estas cosas es que, en la mayoría de los casos, aquellos autores y estudios que tanto amamos no están siendo recompensados como se merecen.
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