El declive de Platinum Games

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El declive de Platinum Games

El futuro está en NieR: Automata

El declive de Platinum Games
 

Todo empezó en 2009, cuando aparecieron al mercado juegos como MadWorld, Infinite Space y Bayonetta. Tres proyectos que destacaron entre una parte de los jugadores y evidenciaron que Platinum Games traía un estilo propio muy marcado. El que más éxito tuvo fue Bayonetta, pero no fue suficiente para que Sega apostase por el desarrollo de su secuela. El resto de títulos de la compañía, desarrollados para empresas de terceros, fueron un fracaso económico.

Son muchas las empresas que han confiado en esta desarrolladora: Konami Digital Entertainment, Nintendo, Activision, Sega y Square Enix. Todas ellas han recibido títulos de lo más variado, y el que podía ser su estandarte futuro ha sido cancelado. Hablamos de Scalebound, exclusivo de Microsoft que venía a completar la falta de RPG japonés en sus sistemas pero que no ha logrado salir a la luz tras un desarrollo algo complicado.

Pero antes de pasar al tema de debate, ¿el declive de Platinum Games es como tal? Si miramos sus cifras, los videojuegos que ha creado no han destacado en números. En calidad, tan solo Vanquish, Bayonetta (ambas entregas) y Metal Gear Rising: Revengeance han logrado alcanzar un status importante dentro de la industria. El resto de proyectos, en cambio, no pasan del notable (algunos incluso rozando el suspenso como Teenage Mutant Ninja Turtles: Mutants in Manhattan o The Legend of Korra) y parece que olvidamos los traspiés de una empresa muy querida por los usuarios.

En este artículo vamos a mencionar algunos de los títulos que han podido llevar a Platinum Games a una situación bastante delicada: está tocada, aún no hundida, pero debe cuidar bastante sus pasos para no caer en falso. Nier: Automata es su próximo videojuego, creado en colaboración con Square Enix, y si no logra ser el éxito que se espera, las empresas podrían dejar de confiar en Platinum Games para futuros proyectos. ¿En qué falla?

Mecánicas de combate muy parecidas

Si hay algo que destaca en los juegos de Platinum Games por encima de otros apartados eso son sus mecánicas de combate. Casi todos sus juegos son colocados dentro del género de la acción o el hack’n Slash, permitiendo realizar multitud de combos y tendiendo hacia un control algo “machacabotonero” que se repite una y otra vez desde el lanzamiento de MadWorld.

No podemos negar que gran parte del público actual que espera con anhelo una nueva producción de la desarrolladora quiere más jugabilidad de ese estilo, pero es cierto que ha innovado poco para lo que se espera de un estudio cada vez mayor. Por ejemplo, y esto lo deja como evidencia, Transformers Devastation fue un título notable (no creo que sobresaliente, como muchos apuntaron) que derivó en TMNT: Mutants in Manhattan con algunos aspectos en común. ¿El problema? Quizás un piloto automático encendido que Platinum Games debería apagar ya.

Scalebound es el título por el que estamos realizando este artículo: un videojuego esperado pero cancelado, que comenzaba a ver nuevos aires en la desarrolladora. Sorprende ver la decisión de Microsoft, pero quizás uno de los motivos fue la envergadura que fue cobrando poco a poco, y el empaque visual que ofrecía problemas de rendimiento según lo visto en las pocas demostraciones disponibles.

Incluso ese título confiaba en el estilo “machacabotones” de la desarrolladora para crear un RPG de acción en mundo abierto. Lo que veíamos interesante era el control alterno de la criatura alada a la que nos subíamos, que se combinaba perfectamente con el ataque desde nuestro peculiar “Dante”.

Pero repetimos, aún así, desde su primer lanzamiento hasta Scalebound, un gran porcentaje de juegos ha seguido esta jugabilidad que llega a cansar de forma más fácil que otros géneros, y que, dentro de lo que cabe, nunca ha tenido una aceptación mayoritaria entre el público. ¿Quizás por ello ninguno de sus títulos ha logrado destacar?

Excesiva dependencia de terceros

Hace escasos días nos llegó la información de que durante los próximos años, Platinum Games tendría la posibilidad de poseer una licencia propia. Esto es algo que, de momento, no ha ocurrido hasta ahora en la desarrolladora. Siempre ha tenido que recurrir a los estudios numerados más arriba para cofinanciar (o financiar completamente) sus proyectos. Esto hace que el estudio quede oculto tras la imagen de una empresa mayor evitando ver las posibilidades de creación que tendría estando de forma independiente.

Muchos de los trabajos que realiza, además, son de encargo. Incluso el esperado NieR: Automata es un proyecto que ha sido encargado por Square Enix debido a la experiencia de Platinum Games en su “sistema de combate”. De ahí que la demostración de cuarenta minutos disponible desde hace unas semanas nos permita ver un juego de Platinum Games con todas las letras, oculto bajo un aspecto de una saga (o propiedad intelectual) de Square Enix.

No quiero decir que trabajar para otras empresas sea malo, pero sí que se limitan las licencias creativas que pueda tomar. Quizás su experiencia en el tipo de juego que realizan lo limitan a la hora de trabajar con empresas que quieren un tipo de juego determinado. O por otro lado, se deba todo a una comodidad real de recibir dinero por encargos que, dentro de lo que cabe, no tienen un sello autoral tan importante como podría adquirir un proyecto ajeno a las manos de las grandes empresas.

Las obras de culto no garantizan éxitos

Todo esto que hemos comentado nos lleva a declarar sobre la existencia de obras de culto creadas por Platinum Games del calibre de Vanquish, Bayonetta o The Wonderful 101, con más o menos calidad, pero con una serie de jugadores que han comprendido claramente qué transmiten las obras más puras de este pequeño (aunque cada vez mayor) estudio. El problema está en que, habitualmente, una obra de culto va acompañada de una triste palabra: fracaso.

Las obras de culto se van labrando con el tiempo, y se suelen reconocer a videojuegos que en su lanzamiento no destacaron pero que, por unos motivos u otros, lograron entrar en el corazón de unos pocos jugadores. Como empresa, Platinum Games necesita de éxitos para garantizar su futuro, y mientras otras empresas como Level-5 tiene traspiés necesarios, también tienen otras licencias que les garantiza un colchón económico abundante que le permite trabajar en todo tipo de juegos.

Platinum Games debería reconsiderar su posición: precisa de entidad como desarrolladora independiente, de éxitos urgentes, y de un cambio jugable bastante drástico. Lo que un día funcionó relativamente, ahora puede no servir. Renovar o morir. Y Platinum Games, una desarrolladora con tantas posibilidades, debería salir del bache que ha supuesto la cancelación de Scalebound con la mirada puesta al futuro.


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