Crítica de Jumanji: Bienvenidos a la jungla, la prostitución del blockbuster

Dwayne Johnson encarna a Dwyane Johnson

Crítica de Jumanji: Bienvenidos a la jungla, la prostitución del blockbuster
 
 

Viejas glorias nunca mueren, o al menos eso dicen de los clásicos. Han pasado ya 22 años dese que Robin Williams nos deleitara con una de sus mejores actuaciones,  el tiempo parece no haber pasado efecto sobre aquella obra magna. Hollywood sin embargo parecía estar algo inquieta con una de sus marcas más populares, y no podía dejar pasar la oportunidad de recuperarla perpetrando un nuevo reboot remozado en intereses comerciales. “Jumanji: Bienvenidos a la jungla” es el resultado más explícito hasta la fecha de un blockbuster efectista para cubrir un hueco en el calendario de estrenos. Sony Pictures se lanza a la piscina de los dólares con un Dwayne Johnson más Dwayne Johnson que nunca, y una ausencia más que evidente de cualquier atisbo o referencia a la película original de 1995.

Dirigida por Jake Kasdan, “Jumanji: Bienvenidos a la jungla” recupera el tablero original de juego por el que Williams transitó, para narrar una versión moderna del cuento en el que la tecnología ocupa el papel principal. En esta ocasión los protagonistas no se verán inmersos en un tablero endemoniado, sino que quedarán atrapados en un videojuego. Un grupo de jóvenes coincidirán en la sala de castigo después de la hora de clases, y darán por casualidad con una NES y el mismo juego en el que dos décadas antes otro chico llamado Alex ya quedó atrapado. Al seleccionar a los personajes, el grupo de chicos se introducirá en el mundo virtual de Jumanji caracterizados acorde a sus elecciones, y se les dará la misión de salvar esa realidad para poder regresar a casa.

Qué se puede decir de una película que concentra en el mismo espacio a Dwayne Johnson y a Jack Black. Aunque “Jumanji: Bienvenidos a la jungla” podría haberse planteado como una deconstrucción del género, sorprende desde un planteamiento mucho más clásico y conservador. Despreciando todo lo que hizo famosa a la película original, Kasdan decide ir sin tapujos hacia el público más infantil con una trama sin ningún tipo de profundidad, plagada de chistes y momentos hilarantes, y portadora de la clara misión de entretener sin el menor esfuerzo intelectual. En ese sentido aunque la historia consigue mantener un ritmo constante y agradable que se ve beneficiado por la interpretación de los protagonistas, no deja de verse como una montaña rusa en un día de domingo.

El guion aquí no trata de aparentar ser algo que no es. Dwayne Johnson gusta al público y se gusta constantemente, quizás demasiado. La Roca es más dura que nunca y lo cierto es que funciona dentro del rango de efectividad que ya ha demostrado en el pasado. Esto sin embargo genera un desbalance respecto al resto de actuaciones que quedan ciertamente desdibujadas por la presencia de la estrella. Mención aparte merece Nick Jonas, cuya pobre presencia en la película solo se explica dese el punto de vista comercial. En cuanto al resto,  tanto Karen Gillan como chica guapa, como Kevin Hart en el papel de sidekick, demuestran todo el potencial de sus conscientes estereotipados personajes.

“Jumanji: Bienvenidos a la jungla” huele a blockbuster (del malo) por sus cuatro costados. La historia no sorprende ni lo pretende, con un villano de lo más predecible y maniqueo, y una estructura general de lo más clásica. La película recuerda a aquellas propuestas de principio de los 2000 como “Tomb Raider” o “Noche en el museo”, que demostraban ser efectivas en taquilla, pero no pasaban de ser simples caramelos de sus años. Por lo máximo que se recordará a este reboot será precisamente su conexión con la película original, con la que comparte únicamente nombre y un preludio en torno al juego.

Si eres un fan de la cinta de 1995, y esperas ver algo de la magia de tu infancia, esta película no es para ti. “Jumanji: Bienvenidos a la jungla” está configurada para encantar a los más pequeños y aprovechar el potencial de las fechas navideñas con una aventura dulcificada y pasajera.  Al final queda un ejercicio muy vago (tremendamente) de Hollywood por explotar uno de los clásicos de los 90, con referencias a la cultura pop de las generaciones actuales, toques nostálgicos para los fans de Nintendo, y un Dwayne Johnson más musculado que nunca. Si eres capaz de soportar todo eso, puede que esta historia absurda y nefasta desde el punto de vista creativo, te entretenga lo suficiente durante las semanas vacacionales.


Contenido relacionado