Primeras impresiones de Ni No Kuni II: El renacer de un reino

Ni No Kuni II: El Renacer de un Reino

PC PlayStation 4
9

Increíble

Primeras impresiones de Ni No Kuni II: El renacer de un reino

La magia del Studio Ghibli sigue presente en una secuela que promete dar decenas de horas de juego

Primeras impresiones de Ni No Kuni II: El renacer de un reino
 

La magia va y viene, pero nunca termina de desaparecer. Cinco años después de vivir una de las aventuras más especiales  junto a Oliver y Drippy, ahora Level-5 vuelve a lograr lo imposible fundiendo el arte de la animación japonesa y la belleza de los polígonos. Ni No Kuni marcó un precedente dentro del estudio nipón, y demostró, a pesar de no ser un título perfecto, que con esfuerzo y dedicación se puede conseguir cualquier cosa. En esta ocasión el paso es más un salto al vacío, pero al mismo tiempo supone un avance hacia una nueva forma de crear secuelas que puede marcar tendencia. Ni No Kuni II: El renacer de un reino sigue siendo todo lo que podrían esperar los fans de Studio Ghibli, pero abre los brazos hacia todos aquellos que no quedaron satisfechos con la primera entrega.

Para conocer todo esto todavía habrá que esperar hasta el próximo 23 de marzo, pero Areajugones ha podido asistir a  la presentación del juego en Londres gracias a Bandai Namco España, y aquí te traemos nuestras impresiones jugables de lo que te ofrecerá esta aventura de fantasía que regresa con grandes posibilidades de convertirse en el lanzamiento de rol más importante de todo el año. Ni No Kuni II es todo lo que no pudo ser la primera parte y al mismo tiempo cobra entidad propia. Pero deja que te enamore como ya lo ha hecho con nosotros.

La magia del sello Ghibli

Uno de los puntos fuertes de la primera entrega fue el elemento Ghibli. La participación del emblemático estudio de animación nipón en un título de consolas no solo consiguió atraer a todos los fans de sus películas, sino también a los amantes de este arte japonés. Por eso en esta ocasión Akihiro Hino, presidente de Level-5 no ha querido perder el contacto con el estudio, trazando una estrecha relación de trabajo junto a algunas de las personalidades más importantes de los últimos años en el equipo que dio vida a La Princesa Mononoke o El viaje de Chihiro. Ni No Kuni II no llega con el sello oficial del Studio Ghibli, pero sigue guardando el mismo estilo visual, y genera las mismas sensaciones que transmitía la primera entrega en una historia no demasiado inspirada pero sí inspiradora.

Ni No Kuni II nos traslada cientos de años al futuro tras los eventos del primer juego, y presenta la historia de un monarca destronado. El joven protagonista que encarnamos esta vez es Evan Pettiwhisker Tildrum, príncipe de de Ding Dong Dell que hereda el reino tras la muerte de su padre y debe convertirse en el líder de la nueva nación al escapar de un golpe de estado. Mientras aprenderá por el camino los valores de la amistad, el honor o la empatía. Evan no es un niño proveniente de nuestro mundo, como ocurría con Oliver, pero sí está acompañado de alguien importante que ha terminado viajando a la dimensión el juego. Se trata de Roland, un antiguo presidente de un país, que a sus 40 años escasos gozaba de una gran popularidad. Él será el principal mentor y apoyo de Evan durante la reconstrucción del reino.

Ni no Kuni II está mucho más centrado en el universo ficticio donde transcurre que el primer juego, por eso sus creadores han querido aportar algunos elementos referenciales de la otra realidad y de la historia de Oliver. Roland representa esta parte heredada del título de 2013, y Tani simboliza el futuro del reino. Esta pirata de los cielos se unirá al equipo en algún punto de la aventura y aportará el elemento desenfadado al equipo, dejando el papel de bufón al característico Lofty; una criatura similar a los Únimos que nos acompañará durante la aventura siempre con sus sabios consejos y recomendaciones.

En cuanto a la historia en sí, no diremos demasiado para aguaros la fiesta, pero lo que pudimos probar durante los capítulos 3 y 4 del juego recordaba mucho a la estructura narrativa del primer juego. Nos presenta una aventura entre amigos para lograr que el bien se imponga sobre el mal (otra vez), pero de manera nunca vista y mucho más fresca que hace 5 años. En ese sentido la sensación de épica se mantiene de manera constante y no pierde la esencia que hizo famosa a la saga en su primera aparición.

Un sistema de combate totalmente renovado

Una de las primeras cosas que llamaron la atención durante los primeros vídeos del juego fue su sistema de combate. La ira de la Bruja Blanca presentaba unas mecánicas que recordaban en parte a Pokémon gracias al entrenamiento de los Únimos y sus interacciones en cada enfrentamiento. En esta ocasión Level- 5 ha decidido deshacerse de todo eso para presentar unas mecánicas que se construyen casi de manera completa en torno a los personajes humanos. Seguiremos manejando a un solo miembro en cada encuentro, pero ahora no seremos simples estorbos en medio del festival de ataques de nuestras criaturas.

Ni no Kuni II sigue siendo un JRPG pero introduce elementos notables de acción que convierten a sus combates en experiencias mucho más interesantes y enriquecedoras. Los encuentros, a excepción de los forzados por la historia, seguirán siendo aleatorios. Aquí de nuevo regresa el mapamundi clásico de este género, donde manejaremos a los protagonistas en sus versiones chubi, y con los que podremos ver en todo momento a los enemigos con los que podemos o no enfrentarnos.

En cuanto a las mecánicas en sí, existía mucha preocupación por la posibilidad de perder la nota característica del primer juego, y aunque ahora todo suena de manera distinta, sigue siendo igual de estimulante. Quizás el cambio más notable sea el de la desaparición de los Únimos, esas criaturas que antes  acaparaban todo el protagonismo, y que ahora son sustituidos por unos seres más diminutos llamados Fofis. Estos compañeros actúan como apoyo durante los enfrentamientos actuando en pequeños grupos que no podremos controlar directamente. Ahora sus acciones pasarán a consistir únicamente en un ataque especial que se activará en determinados momentos aleatorios de los combates, y sobre los que no se puede tener ninguna planificación.

Los protagonistas de los combates ahora serán los humanos. A ellos son a los que manejaremos libremente en cada enfrentamiento, pudiendo saltar, rodar, lanzar magias, habilidades o incluso cubrirnos. Cada apartado se siente muy detallado, y se perciben en ellos el esfuerzo de Level-5 por intentar crear capas de profundidad más notorias que en el primer título.

¿Armas? De tres en tres por favor

El elemento rolero está muy presente en cada apartado del juego, pero donde más se percibe es en las armas. Estas se separan en dos grandes grupos; a distancia y a melé, y a su vez se subdividen en otras grandes categorías dependiendo de su naturaleza. Las espadas, lanzas, hachas, y mazos seguirán teniendo sus fortalezas y debilidades en función del enemigo, y seguirán siendo exclusivas de cada personaje. Por ejemplo Evan, nuestro protagonista, está especializado en espadas, al igual que Roland, mientras que Tami lo está en lanzas. Cada uno de ellos además posé un arma característica a distancia, siendo las más destacables las varitas mágicas del príncipe. Estas últimas aquí tienen un papel secundario, ya que sus movimientos en combate quedan relegados a un solo botón con el que se puede atacar gastando nuestra barra de puntos mágicos.

Las auténticas protagonistas son las armas a melé, las cuales podremos equipar de tres en tres a cada personaje. Esa es quizás la novedad más importante de esta secuela, y lo que cambia por completo la concepción del juego aumentando su factor estratégico. Cada arma que llevemos equipada se podrá cambiar en pleno combate de manera muy sencilla, y se irán cargando con cada golpe que demos hasta llegar a su máximo poder. De esta manera podremos pasar de una espada de fuego a una de oscuridad en todo momento dependiendo del enemigo al que estemos golpeando.

Sin embargo, las armas no solo marcan la diferencia por su clase, sino también por sus habilidades. En Ni No Kuni II cada objeto de combate que nos equipamos tiene una habilidad especial secundaria y única. Esta es inmutable y su calidad depende del nivel del propio arma. Porque sí, aquí también hay niveles para los objetos, pero solo indican el poder de cada objeto y no suben ni adquieren experiencia, cosa que queda reservada para los personajes. Esto no supone un punto negativo puesto que los esfuerzos están puestos en otros apartados. Lo que quizás sí se echa en falta es el cambio de apariencias de las armas fuera de los combates y el de las ropas en todo momento.

De magias a habilidades

Si en el primer juego las magias tenían un gran protagonismo, aquí  quienes se llevan toda la atención son las habilidades. Cada personaje tendrán un set diferente que se puede despegar manteniendo un botón en los combates. De manera similar a cómo funcionaban en Dragon Age Inquisition o en Mass Effect Andrómeda, cada una de estas técnicas se pueden activar de manera continua durante los encuentros, gastando puntos mágicos (los mismos que para los ataques a distancia) cada vez que son utilizadas. No se pueden sin embargo, ni mejorar ni cambiar desde el menú, ya que esto está reservado para los elementos, pero sí siguen aportando el elemento diferenciador a la hora de derrotar a un enemigo poderoso.

Desde una bola de fuego, de agua, o un ataque de zona con viento, cada una de las habilidades se siente increíblemente poderosa. Es por ello que su uso estratégico para administrar la barra de energía será fundamental. Sin embargo, para que no puedas pecar de conservador limitándote a ellas o a los ataques a distancia, el juego te fuerza a utilizar tanto el golpe fuerte como el normal contra los enemigos para ir rellenando la barra. Así se consiguen combates dinámicos que junto a los Fofis que pueblan la pantalla, logran un conjunto de lo más interesante y original.

Lo que no ha cambiado es el uso de los objetos curativos. La parte del juego que nosotros pudimos probar no ofrecía la posibilidad de recuperar vida mediante magias (salvo una de las habilidades especiales de unos Fofis en concreto), y se limitaba a un uso clásico de pociones y comidas. Ambas se pueden utilizar en cualquier momento de los combates accediendo a un menú con el pad del mando, y quizás hacen las cosas demasiado sencillas. Sí aportan algo más de profundidad los efectos secundarios de algunos alimentos, que además de poder comprarlos en distintos puntos de las ciudades, pueden fabricarse con algunos de los cientos de objetos que dropean los enemigos tras ser derrotados. Pero esto no es más que la punta del verdadero jugo que ofrece Ni No Kuni II.

Adiós a los Únimos

Sí, ya no tendremos que seguir entrenando a nuestro equipo para utilizarlo en cada combate. El principal elemento novedoso de esta secuela, y en torno a la que se construye el resto de mecánicas, es el sistema de mejoras y fortalezas del menú. Como los protagonistas ahora son los humanos a los que manejamos y no sus criaturas, es a ellos a los que podremos mejorar a través de cuatro cuadros bien diferenciados entre los que tendremos que distribuir nuestros puntos de experiencia.

Ajustes de raza: Los enemigos en este juego están clasificados en seis razas diferentes; dragones, ratas, humanoides, etc, y todos ellos cuentan con sus propias características. Desde los ajustes de raza podremos configurar el daño que hacen nuestros Fofis a cada una de estas criaturas con unas barras que moveremos a un lado u otro dependiendo de qué clase de Fofi queremos potenciar. Cada vez que hagamos esto, gastaremos ciertos puntos de experiencia que además se  podrán utilizan también para el resto de mejoras.

Ajustes de resistencia: Como todo buen RPG, Ni No Kuni II posee diferentes estados alterados, desde la confusión a la quemadura e incluso el envenenamiento. Cada uno de estos tienen distintas implicaciones durante el combate que no pueden hacer más complicadas de lo normal las cosas, y por ello podremos mejorar nuestra resistencia a unos u otros desde este parámetro.

 

Ajustes de batalla: Siendo este el apartado más clásico, resulta el más importante. Nuestros personajes poseen diferentes atributos, como fuerza, agilidad o rapidez, que pueden ser mejorados desde aquí. Incluso podremos subir de nivel nuestra capacidad para huir de los combates en caso de que lo necesitemos.

Ajustes de recompensa: Tras cada batalla obtendremos ciertos puntos de experiencia y oro para poder avanzar. Sin embargo la cantidad de cada uno de ellos puede también ser modificado desde un parámetro con funciona como un nodo de 4X4 en el que las ventajas se combinan de dos en dos. De esta manera si activamos la mejora para ganar más experiencia, solo podremos combinarla con más oro o más cantidad de luteo.

Todos estos parámetros nos obligaran a plantear cada enfrentamiento de una manera estratégica y no tan plana como sucedía en el primer juego. Además Level-5 no se ha quedado solo ahí, sino que en cada decisión te obliga a prescindir del resto. Por ejemplo, si queremos aumentar nuestra resistencia al envenenamiento, quizás nos hagamos más vulnerables al fuego, o si aumentamos el daño de una raza, estaremos debilitando a la otra. Todo está dispuesto de tal forma para que nunca puedas alcanzar el máximo potencial, y siempre tengas la sensación de que tus decisiones importan.

Haciendo hueco en el inventario

Ni No Kuni II presenta un sistema de mejoras y fabricación que conlleva a la introducción de una cantidad casi infinita de armas, hierbas, materiales y comidas. Tras cada combate veremos cómo la pantalla se llena de recompensas para las que en un principio no tendremos ningún uso, pero que más adelante cobrarán un papel especial. Los grandes cofres repartidos por el mapa además vuelven, y casi siempre suelen tener objetos muy poderosos en sus interiores. Todos estos objetos también se podrán comprar y vender en las diferentes tiendas y mercaderes que nos iremos encontrando a lo largo de la aventura.

El elemento rolero vuelve a aparecer aquí con una clasificación de colores entre las armas. Siguiendo el estilo de Diablo, pero de manera mucho más simplificada, las armas, armaduras y accesorios se distinguirán no solo por sus atributos sino también por sus tonalidades. De esta forma, cada vez que encontremos un arma de color azul, podremos esperar un gran poder y habilidades más ventajosas que un objeto de color estándar. Aunque este sistema no se ve profundizado de ninguna otra manera, sí contribuye a esclarecer un poco el menú entre tantos tipos de objetos y el elaborado sistema de mejoras y fortalezas de atributos que incorpora esta secuela.

Exploración, exploración y más exploración

Uno de los elementos que más destacaba del primer juego era la conservación de algo que parecía perdido en el género durante los últimos años. Con la proliferación de los títulos eminentemente narrativos, se perdió ese factor de libertad que tanto había caracterizado a los JRPG. En Ni No Kuni II se sigue dando continuidad al sistema simplificado pero satisfactorio implementado hace 5 años. El mapamundi podemos decir sin miedo a equivocarnos que es el doble o el triple de grande que en La ira de la Bruja Blanca. Nos seguiremos desplazando por él como lo hacíamos en este juego (incluyendo los viajes rápidos), y seguiremos encontrando localizaciones de todo tipo; ciudades, pueblos, bosques, cuevas, etc. Todo recuerda a  cosas ya vistas, pero todavía emociona encontrarse lugares nuevos gracias al potente apartado visual.

 

Desperdigados por él, además de cruzarnos con enemigos a los que podemos evadir (cosa que no recomendamos para poder subir de nivel) encontraremos los ya clásicos brillos con objetos secundarios o dinero, y los grandes cofres llenos de armas, armaduras y accesorios. Todo ello incita a no seguir únicamente la historia principal, porque aunque esta secuela sigue siendo un juego predominantemente lineal, ofrece alternativas más que suficientes para perderse horas por todos los rincones y secretos que esconde cada esquina del reino. Y para llegar a algunos de ellos necesitaremos los ya famosos hechizos, que vuelven una vez más para obligarnos a abrir atajos gracias a ellos. Aquí también se seguirán consiguiendo en la aventura principal, y nos permitirán entrar en zonas bloqueadas por un río, una roca, o un árbol.

Del JRPG a la estrategia

Otro de los elementos más novedosos de esta entrega es la Gestión del Reino, un apartado al que accederemos en un punto concreto de la aventura, que nos obligará a convertirnos en los reyes que tanto deseamos ser. Tras conseguir el terreno en el que Evan levantará su nueva capital, el juego se convertirá por momentos en un título puramente gestión con una vista cenital. ¿Nuestro objetivo? Construir todos los edificios necesarios y dar trabajo a todos nuestros súbditos para lograr reinstaurar la primera gran ciudad del nuevo reino, y llegar a tener un HUB en el que poder aprovisionarnos y mejorar nuestra equipación.

Después de un tutorial que, aunque es largo, se agradece, pasamos a una cámara aérea de nuestra ciudad, y podremos comenzar a construir diferentes edificios. Desde una armería en la que mejorar lar armas con los cientos de materiales que conseguimos en los combates, pasando por una tienda de magia para hacer lo similar, una tienda de armaduras, otra de comida, un edificio dedicado a la mejora de los Fofis, o incluso un laboratorio donde hacer investigaciones, serán las principales bazas de este apartado del juego. Lo que consigue Ni no Kuni II es que lo sientas como tuyo, y percibas el progreso paso a paso de cada rincón de tu propio reino debido a que serás tú mismo quien debas construirlo y mejorarlo desde cero.

Para lograr que cada uno de estos edificios funcionen correctamente, y se reduzcan tanto los tiempos de construcción, como de mejoras o investigación, será necesario que asignemos nuestros súbditos correctamente. Cada uno de ellos tendrá, al igual que ocurría con las armas, una habilidad especial que le empujará a estar en un sitio o en otro. Comenzaremos con varios de ellos, pero para poder ampliar su número deberemos reclutarlos por el mapa mediante misiones secundarias, que aquí reciben el nombre de recados. Recoger un objeto en un lugar determinado, eliminar a ciertos enemigos, o hablar con algunas personas son algunos de los objetivos que nos marcarán estas misiones que extenderán la duración total del juego por encima de las 30-40 horas.

De la estrategia a la escaramuza

Otra de la variantes que ofrece el juego lejos de los combates repetitivos serán unos enfrentamientos estratégicos llamados “Escaramuzas”. Para acceder a ellos tendremos que encontrar unos estandartes repartidos por el mapa que nos llevaran a un menú de gestión en el que tendremos que prepararnos para una batalla algo diferente a todo lo demás visto. Con los mismos súbditos que empleábamos en la gestión del reino, habrá que formar pequeños ejércitos para poder ganar unos enfrentamientos que recuerdan más a un Hack and Slash masivo que a un sistema de combate de rol.

Nosotros manejaremos a nuestro protagonista en versión chubi, pero atacaremos con estos soldados que nos acompañan por campos muy similares a los de una guerra (barricadas, catapultas, arqueros, etc.). Con los distintos botones del mando ordenamos que ataquen unos u otros, y con los gatillos podremos efectuar habilidades especiales como un bombardeo o un gran stun en área. Todo ello gastará nuestros puntos de poder militar que al mismo tiempo sirven de vida. Cuando estos puntos lleguen a cero, ya sea porque hemos abusado de nuestras habilidades, o bien porque han derrotado a todas nuestras tropas, perderemos y deberemos volver a comenzar. El objetivo de todo esto será siempre intentar acabar con todas las tropas enemigas antes de que ellas lo hagan con nosotros.

Más magia, más aventuras, más emociones

Level-5 ha fraguado una secuela que marca un punto de inflexión hacia lo que promete ser un futuro lleno de éxitos. Rompiendo la seguridad de unas mecánicas ya asentadas, el estudio nipón ha logrado dar un salto al vacío cambiando por completo el núcleo del primer título pero sabiendo mantener al mismo tiempo su esencia. El apartado visual y musical (gracias Joe Hisaishi) de Studio Ghibli sigue siendo un elemento diferenciador que funciona tan bien como siempre. Todo fluye de manera natural, sin problemas técnicos, y se termina por lograr una inmersión plena en uno de los tantos universos fantásticos que ya nos ha presentado Miyazaki en el pasado.

Será el próximo 23 de marzo cuando Ni No Kuni II: El renacer de un reino llegue a PlayStation 4 y PC  de la mano de Bandai Namco, y convierta la primavera en un escenario donde la magia puede seguir triunfando. Level-5 ha creado una oda a la fantasía, y aunque desconocemos cómo terminará tribulando la historia, estamos dispuestos a seguir siendo niños en mundos de imaginación. Si te gustó el primer juego, estás obligado a regresar a este universo, y si todavía no has probado nada de lo que ofrece la saga, es buen momento para dejar los gráficos ultrarealistas y la sangre, y comenzar a soñar despierto.


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