Primeras impresiones de Outbreak Origins, el nuevo juego de Zero Latency

El nuevo juego de realidad virtual es el paso necesario para esta interesante tecnología

Primeras impresiones de Outbreak Origins, el nuevo juego de Zero Latency
 
 

La realidad virtual sigue dando pasos agigantados hacia un futuro cada vez más real, y lo hace con actividades que se salen de lo que era imaginable hace unos años. Zero Latency lleva haciendo magia varios años por todo el mundo y poco más de un año en nuestro país. Desde el pasado febrero, la compañía ya ha estrenado en sus instalaciones situadas en el centro de Madrid cuatro videojuegos distintos; Survival Zombie, un título clásico que exploraba las capacidades de la tecnología, Singularity, una aventura de exploración espacial, Engineerum, un rompecabezas de puzles imposibles, y Outbreak Origins, la sorpresa de la que os venimos a hablar en esta ocasión.

Empecemos por lo más básico ¿De qué hablamos? Aunque las imágenes hablan por sí mismas, Zero Latency es una experiencia de realidad virtual multijugador simultáneo que se desarrolla en un espacio diáfano de 200 metros, en el que los jugadores se adentrarán literalmente en un mundo virtual. Cada usuario lleva un equipamiento especial compuesto por una serie de sensores integrados en un ordenador AlienWare dentro de una mochila , y otros repartidos a lo largo de la estancia. En sus manos contarán con un arma llamada “Blackbird” fabricada por impresión 3D que simula el peso de una real, unas gafas de realidad virtual, y unos cascos basados en OSVR, para sumergir al usuario en la experiencia de la forma más inmersiva.

Suena bien ¿verdad? Pues desde que estrenaron el primer título, Zero Latency ha logrado perfeccionar su propuesta llegando al punto de poder plantear un título convencional con historia y jugabilidad propia. Se trata de Outbreak Origins, un survival zombie en el que nos meteremos en la piel de uno de los supervivientes de una Tierra devastada por la propagación de un virus. En ese contexto, el gobierno de turno nos pide que salvemos el mundo acompañados de nuestras armas y otro grupo de afortunados. A partir de ese contexto tan sencillo comienza a fluir la magia.

En esta ocasión es la primera vez que se logra ampliar el número de jugadores hasta 8, y su impacto en la experiencia es notable. A diferencia del primer juego que se limitaba a establecer una zona cerrada por donde iban apareciendo oleadas de zombies, Outbreak Origins introduce pequeñas secciones de exploración. Podremos subir en ascensores, andar por cornisas, e incluso montar en helicóptero. Tareas en un principio sencillas, pero que se vuelven increíblemente intensas con las gafas de realidad virtual puestas. A todo ello se suman diferentes escenarios por los que deberemos discurrir mientras acabamos con los enemigos infectados.

En cuestión de variedad de armas, este nuevo juego no sorprende. Aquí volvemos a contar con el rifle estándar y la escopeta como arma secundaria. Lo que llega como novedad es la posibilidad de conseguir nuevos ‘juguetes’ repartidos por el mapa, que cuentan con una mayor potencia de fuego. Lanzagrandas, subfusiles, o escopetas semiautomáticas son algunas de las sorpresas con las que nos podemos cruzar. Sin embargo, su ayuda se siente bastante limitada en cuanto a que solo ofrecen un cargador, y a que tras su uso se descartan. Se entiende la mecánica en favor de mantener el equilibrio dentro del juego, pero hubiera sido de agradecer mayor libertad en ese sentido.

Lo que quizás resulta más satisfactorio es la ampliación del número de jugadores. El título se permite el lujo de hacer dos grupos que irán por sus propios caminos hasta encontrarse en el escenario final. Esto busca aportar mayor profundidad jugable, y alcanzar una experiencia final algo más variada. Y lo cierto es que lo consigue. Las partidas además se han visto prolongadas hasta la media hora, y aunque llevar la equipación tanto tiempo desgasta, el título alcanza la que creo que es la duración apropiada para este tipo de experiencias.

¿Es esto el futuro de los videojuegos? Todavía es pronto para dar un veredicto, pero no se puede negar que Zero Latency ha abierto una puerta por la que podrían entrar en el futuro otras compañías. Ahora solo depende de que el desarrollo de la tecnología siga por el camino que ha ido hasta ahora, y que los jugadores no caigan en estereotipos ni miedos a la hora de juzgar esta increíble experiencia.