Las cajas de botín no son apuestas para el organismo regulador de Francia

Continúa el debate acerca de las microtransacciones y cajas de botín

Las cajas de botín no son apuestas para el organismo regulador de Francia
 

Las cajas de botín son una de las prácticas más habituales a día de hoy y una de las que más discusiones está provocando incluso en gobiernos, los cuales se dividen entre los que se han posicionado totalmente en contra de estas prácticas y los que no ven en ellas un juego de apuestas. De este último grupo parece ser Francia, y es que ARJEL (Autoridad de Regulación de Juegos En Línea), ha dado un reporte de actividad recientemente en el que determina que las cajas de botín no caen dentro de las apuestas y no son, por tanto, sancionables directamente.

Tal y como recogen nuestros compañeros de Eurogamer, ARJEL ha emitido un reporte de actividad de 2017 en el que, debido a la actualidad y popularidad del problema, las cajas de botín son uno de los primeros temas que se tratan. De acuerdo a este organismo regulador, las cajas de botín no podrían ser consideradas como apuestas debido a que no incluyen ningún tipo de beneficio económico. Y en los casos en los que el beneficio económico es real por la compraventa de objetos in-game (como en el caso de las skins de Counter Strike), estas transacciones no han sido aprobadas ni benefician de forma directa a las empresas responsables de los videojuegos.

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Sin embargo, esta resolución no implica que ARJEL no se tome en serio el problema, y es que, tal y como explican, son muchos los juegos sin barrera de edad que incluyen este tipo de prácticas, normalizando e incitando a menores a caer en juegos del estilo que sí pueden conducir a las apuestas. Para tratar de poner freno a estas prácticas, el organismo francés apela a una acción europea en la que ya estaría trabajando el GREF (Foro Europeo de Reguladores de Juego) y a seguir unas determinadas pautas como precisar unas normas para las cajas de botín y concienciar a los editores de videojuegos, sensibilizar a los consumidores acerca de los peligros de las microtransacciones y alertar a padres de los riesgos a los que se exponen los menores con este tipo de prácticas.


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