Crítica del último episodio de la temporada de The Handmaid’s Tale: Un final con sabor a comienzo

The Handmaid’s Tale

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Crítica del último episodio de la temporada de The Handmaid’s Tale: Un final con sabor a comienzo

La tercera entrega será muy diferente

Crítica del último episodio de la temporada de The Handmaid’s Tale: Un final con sabor a comienzo
 

Tras presenciar cómo la protagonista trata de adaptarse a su nueva vida junto a su hija recién nacida durante la entrega de la semana pasada, hoy HBO España emite el decimotercero y último episodio de esta segunda temporada de “The Handmaid’s Tale (El cuento de la criada)“. Bajo el título de “La palabra“, este último capítulo de la serie nos proporciona un final lleno de sorpresas mientras allana el terreno para una tercera temporada de lo más emocionante.

Esta crítica contiene spoilers del episodio. Si quieres seguir leyendo te instamos a que lo veas previamente.

Como cabía esperar, este último episodio comienza recordando la muerte de Eden, cuya trama ha resultado mucho más valiosa de lo que aparentaba ser en un principio para lograr el cambio en Gilead. La Biblia llena de anotaciones de la joven fallecida encontrada por June es el comienzo de todo, ya que hace recordar a Serena que su propia hija nunca podrá leer por sí misma la “Palabra del Señor”. De esta manera, así como venía ocurriendo paulatinamente a lo largo de esta temporada, Serena se convierte en la verdadera protagonista del episodio.

Por momentos emana la sensación de que los guionistas de “The Handmaid’s Tale” dudan sobre si convertir la serie en la historia de una gran fuga o si seguir la línea de la novela homónima de Margaret Atwood. Debido a razones obvias, June es incapaz de planear su propio escape, de manera que Serena se ha acabado abriendo paso como el personaje más fascinante. Ella sí tiene una pequeña cantidad de poder y decide utilizarla para pedir un “cambio radical” y tratar de corregir así los errores de esta sociedad, que cada vez son más destacados ante sus ojos.

La intromisión de Serena en el Consejo junto con la aparición de decenas de esposas en su apoyo es uno de los actos revolucionarios más importantes que han tenido lugar en Gilead desde el comienzo de “The Handmaid’s Tale”. A pesar de que la solicitud de todas estas mujeres pueda parecer un asunto nimio, este podría traducirse como la primera piedra para una sociedad con mayor paridad y, en consecuencia, el final de Gilead como hasta ahora lo conocemos. Fred trata de restarle importancia a la situación, de modo que su esposa decide utilizar su última arma y leer la Biblia delante de todos. En este momento ella no solo está violando la ley, está demostrando a los hombres más poderosos del país que están equivocados.

Pecando de confiada, Serena da por hecho que Fred se pondrá de su lado, pero pasa por alto que, por encima de todo, el mayor objetivo de un hombre poderoso es seguir siendo poderoso. De este modo, el Comandante, que podría haber evitado este escarmiento sin problema, no está castigando a su esposa por el hecho de leer, sino por haberle faltado el respeto en público y haber guiado a otras mujeres a rebelarse. No obstante, el acto de Serena puede haber sembrado la semilla de la revolución en muchas otras esposas.

Por otro lado, Emily se encuentra psicológicamente desesperada y únicamente el desinteresado comportamiento del Comandante Lawrence hace que frene sus instintos temporalmente. Sin embargo, minutos después asistimos a uno de los momentos más esperados por los seguidores de la serie al ver a Tía Lydia siendo acuchillada por la criada. Tras el shock inicial, Lawrence conduce forzosamente a Emily al coche y, aunque todo podía apuntar a que este era el final de la criada, el comandante decide poner ‘Walking on Broken Glass‘ en la radio y ofrecernos una escena tan desconcertante para Emily como para los espectadores.

Para terminar, de vuelta a la mansión de los Waterford, llega el momento que todos estábamos esperando. Gracias a la ayuda de las Marthas, a quien todo el mundo subestimaba, June logra escapar junto a su hija recién nacida bajo el permiso de Serena tras una escena que pone fin a la tensa y mágica relación entre ambas que tanto hemos vivido durante toda esta segunda temporada. Asimismo, los pequeños gestos de Nick hacen ver que él también ha sido partícipe en esta operación, anteponiendo el amor por su hija y June a su propia vida.

De esta manera, el episodio termina con el por ahora incomprensible “regreso” de June a Gilead. Aunque el anuncio de la confirmación de la tercera temporada propició que la emoción por esta última entrega disminuyera considerablemente, este final promete ser un nuevo comienzo para la serie y depararnos una nueva tanda de episodios de “The Handmaid’s Tale” con más emoción que nunca.


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