Crítica Élite – Un drama juvenil que no innova pero cumple su función

Se estrena este viernes 5 de octubre

Crítica Élite – Un drama juvenil que no innova pero cumple su función
 

Cuando supimos de la existencia de “Élite”, las expectativas depositadas en el próximo proyecto de Netflix España cayeron en picado. Una serie juvenil con toques de “Física o Química” o “El Internado” no era lo que esperábamos tras otro proyecto ligero como “Las Chicas del Cable“. En cambio, con el tiempo, hemos podido ver adelantos que nos demuestran que, lejos de esas tramas livianas que caracterizan a estas series, podemos estar ante una ficción interesante y sobre todo actual.

Tras ver la primera temporada, confirmamos las sospechas: no inventa la rueda. Las novedades en el género son ínfimas, pero los conflictos generados entre los alumnos son interesantes de seguir. Además, los creadores han aprendido a crear finales de capítulos impactantes para enganchar, algo esencial en una producción del género puesto que si se hacen episodios demasiado independientes se pierde el hilo, sino que se lo digan a “La Casa de Papel“, que parte de su éxito reside en esa forma de enlazar tramas con el paso de las semanas.

¿Pero qué encontramos en “Élite”? Ante todo, un thriller: desde el próximo 5 de octubre veréis un encuentro entre clases sociales en un instituto de “élite” en el que llegan varios alumnos de la clase baja que no encajarán fácilmente con hijos de políticos, empresarios o multimillonarios. Es interesante apuntar que en la dirección tenemos a dos directores reconocidos como Ramón Salazar y, sobre todo, Dani de la Orden. Este ha dirigido la exitosa “El Mejor Verano de Mi Vida” y prueba con el thriller y drama juvenil en “Élite”.

Nos ha gustado mucho el tratamiento que se hace en la serie de temas actuales como el racismo, el machismo o la homofobia, sin caer en tópicos sin sentido que hemos visto en “Física o Química”, “Compañeros” o “Al Salir de Clase”. El thriller aparece sobre todo cuando se produce un asesinato y el culpable está entre uno de los alumnos: ¿será de la clase alta o de la baja?

Otro punto interesante de la serie es su vocación internacional: no es un producto juvenil como suele estrenarse en las televisiones generalistas de España. El sexo es bastante explícito en las escenas en las que aparece; la violencia también y los diálogos son más maduros. Esa internacionalización se ve aupada con la presencia de varios actores que llegan directos de “La Casa de Papel“; esto se debe a que los intérpretes ya son conocidos en buena parte del mundo.

En cambio, no nos ha gustado nada la poca innovación en la narrativa de la serie: se apuesta por un interrogatorio policial circular (empieza y termina la serie en él), algo que ya hemos visto infinidad de ocasiones. Además, el desarrollo de las tramas es bastante tradicional y no se apuesta por introducir personajes de personalidad compleja. Muchos de ellos se pueden resumir sus mentes en una única palabra: el chulo, el buenazo, la chica mala… Pero como hemos apuntado a lo largo de toda la crítica, la serie entretiene y mucho: está por encima de la media en el género pero no llega a ser un “Skins” o un “Por 13 razones”. Es un culebrón adolescente más maduro y que gustará mucho en nuestro país y fuera de él.


Contenido relacionado