Crítica de Violet Evergarden – Especial: Una carta desde el corazón

Kyoto Animation regala una historia bella sobre el amor no correspondido

Crítica de Violet Evergarden – Especial: Una carta desde el corazón
 

Han pasado ya más de cinco meses desde que “Violet Evergarden” se despidió, pero su universo no ha dejado de crecer desde entonces. El éxito de la adaptación de la novela de Kana Akatsuki ha terminado empujando a Kyoto Animation a prolongar la historia de la Muñeca de Recuerdos Automáticos con una película, que ya se espera para principios de 2020, y con multitud de merchandising y ediciones domésticas de la serie. En estas últimas el estudio aprovechó el lanzamiento del cuarto Blu-ray para incluir un episodio especial completamente nuevo. Una sorpresa de la que solo esperaba continuidad respecto a la historia original, pero que para sorpresa soluciona algunos de los problemas del anime principal.

Esta historia, de mayor duración que el formato inicial, tiene lugar entre los episodios 4 y 5 de la serie, y recurre al mismo planteamiento de esta; un encargo para Violet, y un desarrollo emotivo de los sentimientos que albergan los enamorados. Ilma, una popular cantante de ópera, encarga a nuestra Muñeca que escriba una carta para su amado. Sin embargo el trabajo tiene una importante particularidad; el emisor y el remitente deben aparecer como pseudónimos, y es la propia Violet la que debe plasmar el amor de la relación sin ayuda de la clienta. Poco tiempo tardará la protagonista en entender que la enamorada es Ilma, y que lo que le pide no es una carta, sino una canción.

Esta reseña NO contiene spoilers

Hablar de este episodio es hacerlo al mismo tiempo de la serie principal. Todos los elementos que hicieron famosa a “Violet Evergarden” se repiten aquí; nivel visual apabullante, dirección soberbia y exquisita, y un desarrollo de personajes previsible pero gratificante. Lo novedoso en esta ocasión se encuentra en la introducción y el nudo de la historia. En cómo Violet debe improvisar ante las exigencias de Ilma, para conseguir aliviar la carga de su corazón. Para lograrlo Kyoto Animation echa mano de un guion conservador, que sin embargo consigue elevarse hasta un clímax difícil de ver en el anime. Y es que la tensión mantenida de la trama aquí sí consigue explotar en una moraleja que no solo aplica al caso en cuestión, sino también a toda la historia de Violet.

Aunque damos por hecho ya la habilidad del estudio para cocer un discurso interesante con un ritmo lento, no deja de ser increíble cómo están escritos los personajes. Hago especial hincapié tanto en Ilma, como en Aldo, ya que son las dos incorporaciones desconocidas. En lugar de comenzar desde cero para ir profundizando en la personalidad y visión del mundo que tiene la cantante, este especial no se anda con rodeos y abarca directamente el problema amoroso principal. Desde ahí el equipo va arrancando los pétalos de la flor, para llegar al quid de la cuestión; el dolor que produce un amor no correspondido. La guerra por supuesto sigue siendo el principal tema con el que juegan los guionistas.

Kyoto Animation sigue buscando planos imposibles para respetar la privacidad de los personajes

Hasta aquí nada sorprendente; Violet lucha por intentar sacar adelante el trabajo, llega incluso a pedir ayuda a Iris y el resto de compañeros, y finalmente alcanza una solución. Lo interesante sin embargo no está en las formas       -que vienen a ser igual de excelentes que en la serie- sino en el mensaje. Sí, es cierto que la magia de “Violet Evergarden” siempre ha sido la doble lectura de sus episodios, y el desarrollo de la protagonista a través de estas, pero este Especial rompe la norma. No coge una dimensión concreta del amor, arrastra todo lo aprendido en los 13 episodios originales, y los combina en un resumen ambivalente de la historia de Violet y Gilbert. ¿Cómo? Incidiendo en la historia de Ilma y Hugo, para crear un torbellino de sentimientos que logra resquebrajar algo la fortaleza de la Muñeca.

Kyoto Animation tenía claro cuál era el objetivo de este episodio, y aunque beben mucho del trabajo y el estilo ya asentados, abren su foco de mira intentando dar una visión más amplia del amor y el efecto que este tiene sobre las personas. En este caso hablamos de un amor no correspondido por una guerra que ha destruido miles de relaciones. Escribir una carta que quizás nunca llegue a su destinatario es el trabajo de las Muñecas de Recuerdos, y es la herramienta a través de la cual Violet intenta comprender su propio corazón. “¿Cómo voy a escribir yo, que no se nada del amor, una carta de amor?“. La negación ayuda a evitar el dolor, pero ponerse en la piel de terceras personas puede proporcionar una visión distinta del problema propio. Y Violet aprende más de sus sentimientos con el caso de Ilma, que con todos los de la serie principal.

La utilización de los colores y la luz acompaña a los sentimientos de la protagonista

Que una historia te ponga la piel de gallina no es fácil, pero Kyoto Animation sabe cómo llevarte de un lado para otro para terminar empujándote de frente con la realidad. “Letter”, el tema original del final del episodio, es tan descarnado que resulta imposible no vibrar con él. Todo lo construido hasta ese momento se ve amplificado por una interpretación increíblemente apasionada de TRUE. Una actuación que aparece íntegra en el episodio, y que cierra de manera magistral una historia breve, pero más natural y mejor resuelta que los finales desinflados del anime. El día que Violet Evergarden entienda “te quiero” llegará, pero hasta entonces podremos seguir flotando.


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