Otaku, esa palabra que hemos escuchado tantas veces e incluso llegado a utilizar pero seguramente sin saber si realmente implicaba lo que pretendíamos expresar. Porque obviamente no es lo mismo llamar otaku a alguien que se ve un par de anime sueltos que a quien se ve todo "One Piece" en un mismo fin de semana. Y es que realmente no parece haber un consenso sobre lo que implica ser un otaku como tal, motivo por el que quiero comentar hoy unas cuantas cosillas de este término que tan fácilmente se ha introducido en nuestro a día.
Si me cojo de raíz a lo que parece ser la definición estándar de la palabra, me encuentro con que describe a 'alguien con interés en el consumo de anime, manga e incluso videojuegos y ordenadores'. Pero esto no es tan sencillo como parece:
Como veréis, el tema de la definición del otaku es bastante compleja, sobre todo hoy en día. Pero sí, si tuviera que aferrarme a algo, sería a una 'obsesión con algún tipo de cultura/subcultura cuya raíz está en el manga o anime'. La base es parecida a la del término 'friki', que es básicamente tener una tremenda afición por algo.
Creo que el apartado anterior responde en buena medida esto mismo, pero aun así me parece que las siguientes cositas hacen bastante obvia la carne de 'otaku' de uno:
Creo que a nivel de características el tema 'otaku' es más bien cómo lo expresa cada uno. Al fin y al cabo, es posible encontrar fans del manga y el anime más abiertos a hablar y compartir sus gustos y otros que prefieren verlo todo a su bola, sin relacionarse demasiado. De hecho, esto me ayuda a llegar al siguiente punto, que es el más polémico de la cultura otaku.
Cuando digo lo de más polémico y pongo 'no se bañan' no quiero decir que ese motivo específico sea el punto central, sino que deriva de ello. Y es que en efecto, la palabra 'otaku' contó y cuenta con una connotación algo negativa hoy en día, y no precisamente porque se empuje esa idea desde Occidente.
Afortunadamente, en décadas más recientes la cultura del anime y el manga se ha globalizado a un nivel abrumador, haciendo que el término otaku (más arraigado a la cultura de Japón sobre todo desde un punto de vista occidental) sea uno que no exprese negatividad como tal, sino simplemente afán por sumergirse en la ficción de mangakas y animadores. Así que a la pregunta de si ser un otaku es malo solo puedo decir: ¿es malo que te guste algo mucho?
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