Análisis Conarium

 

La influencia de Lovecraft en innegable, no solo en la literatura sino también en medios audiovisuales como el cine o, lo que hoy nos ocupa, los videojuegos. Sin embargo, si bien estos mundos y el terror lovecraftiano han sabido llevarse con éxito a diferentes formatos y medios, parece que en la industria del videojuego sigue resistiéndose, con títulos que por una u otra razón se quedan a medias. Y para tratar de solucionar esto llega Conarium.

Conarium es un videojuego de aventuras de corte clásico, con algunos puzles y mucha exploración que se estrenaba originalmente en 2017 a través de Steam y que ahora, a comienzos de 2019, busca una segunda oportunidad en consolas. Con una atmósfera terrorífica y una propuesta que no oculta sus inspiraciones lovecraftianas, ¿consigue Conarium resultar ese videojuego que los fans del mítico escritor llevan tantos años esperando? Para saber la respuesta os invitamos a que nos acompañéis en nuestro análisis de Conarium para PlayStation 4.

Simplicidad jugable

Como ya comentábamos en la introducción, Conarium es un videojuego que, en lo jugable, apuesta por un corte clásico y una sencillez prácticamente extrema. El videojuego se define como aventura de terror y lo cierto es que, aunque de terror no tiene mucho, el género de la aventura le viene como anillo al dedo. A lo largo de la obra la jugabilidad se encuentra bastante reducida, limitando el papel del jugador a prácticamente seguir la historia.

A lo largo de Conarium recorreremos diferentes entornos que tendremos que explorar, normalmente sin ningún tipo de presión o prisa; podemos tomarnos la obra con toda la calma que queramos, recreándonos en cada uno de los numerosos detalles del escenario y buscando los coleccionables y secretos que se encuentran repartidos por todo el videojuego. Junto a ello, nos encontraremos con algunos puzles que, si bien encajan a la perfección con la ambientación y la narrativa, jugablemente no llegan a resultar llamativos, desafiantes u originales, por lo que el apartado queda algo soso en su conjunto.

A todo ello tampoco le ayuda demasiado que, pese a lo agobiante de la atmósfera y las premisas, el terror es un elemento completamente ajeno a Conarium. A nivel de jugabilidad no hay absolutamente nada que pueda inspirar esa sensación de agobio, esa incomodidad que otras obras del género han bordado o cualquier elemento que consiga aterrorizar realmente más allá de algún susto fácil. En ese sentido, lo que hace Conarium no es tanto ponernos a vivir una aventura de Lovecraft, sino dejarnos ver lo que sería un mundo de Lovecraft desde dentro.

Las Montañas de la Locura

Si hay algo que Conarium borda es precismente la construcción de un mundo lovecraftiano. El videojuego tiene lugar en una base antártica en la que se están realizando excavaciones y pruebas con algunos extraños artefactos encontrados. Tal vez la premisa os suene si sois fans de las obras de Lovecraft, y es que se trata de una de las novelas más conocidas del escritor, Las Montañas de la Locura, la cual Conarium toma como referencia para recrear e incluso ampliar parte de la historia.

Y precisamente es esta historia la que supone el mayor atractivo de Conarium. La jugabilidad simple y centrada en la exploración deja vía libre para que la ambientación y la narrativa sean los que cargan el peso de la obra sobre sus hombros. Cada entorno de Conarium está perfectamente construido y ambientado, dando la sensación de que realmente estamos dentro de una novela de Lovecraft. El choque visual entre el exterior de la base y las ruinas que se descubren; las diferencias entre los aparatos humanos y los artilugios ancestrales; la rotura de la barrera que separa lo físico de lo psicológico. Todo está medido al milímetro y colocado con sumo cuidado para que desplazarnos por Conarium sea una delicia.

Desde el punto de vista más centrado en la historia como tal, el videojuego también logra con creces su propósito, poniendo sobre la mesa una aventura que engancha desde el primer momento y nos deja queriendo saber más. Además, este hecho se funde con la jugabilidad gracias a que explorar tiene premio en forma de información sobre el contexto, los experimentos realizados o la personalidad de algunos personajes que aparecen en la aventura. Todo ello hace que sea realmente sencillo entrar a Conarium y acabar el videojuego sin que nos demos cuenta de que el tiempo pasa, incluso aunque no seamos especialmente fans de Lovecraft.

Tal vez el único pero que podamos poner en este aspecto sea el de contar con un ritmo algo irregular. Las zonas más amplias en donde se nos insta a explorar y algunos puzles que nos harán dar varias vueltas por el escenario frenan la narrativa y ponen parones innecesarios a una historia que es, sin duda, el pilar central de Conarium.

La belleza de lo lovecraftiano

Para introducirnos de cabeza al mundo de Conarium sus responsables han hecho un trabajo a nivel técnico asombroso. Pese a que se trata de un videojuego independiente con recursos tanto económicos como humanos bastante limitados, el videojuego es capaz de lucir espectacular a nivel visual. Desde el punto de vista artístico es exactamente lo que esperamos de un mundo lovecraftiano, fundiendo la realidad con la ciencia ficción y un diseño espectacular para resultar tan agradable a la vista como perturbador.

Pero es el apartado meramente técnico el que más sorprende por su calidad. Visualmente parece que nos encontremos ante una obra triple A actual, y es que estas versiones de consola del videojuego lucen espectacularmente bien. De forma más concreta, la versión de PlayStation 4, que es la que hemos disfrutado, tiene un rendimiento bastante bueno. Pese a que alguna pantalla de carga puede alargarse un poco más de la cuenta, el rendimiento en general es bueno y no hemos encontrado bajones importantes de frames ni bugs especialmente molestos.

En cuanto a la duración, Conarium es un videojuego bastante corto, fácilmente completable en menos de 5 horas incluso si rebuscamos en cada escenario para encontrar los coleccionables y secretos de la historia. Si vamos directamente a completarlo, 3 horas puede que sean suficientes para finalizar la historia.

Conclusiones

Conarium sigue sin ser ese videojuego que consiga sacar todo el potencial de los mundos y obras de Lovecraft en este medio, pero desde luego es una aproximación mucho mejor que otras vistas hasta el momento. Conarium deja de lado la jugabilidad para centrarse en construir una atmósfera auténticamente lovecraftiana. Más que vivir una aventura de Lovecraft, lo que esta obra propone es ver cómo sería el mundo en el que se ambienta desde dentro; y lo hace a la perfección.

Pese a que el terror está prácticamente ausente y la narrativa puede tener un ritmo algo irregular, Conarium es capaz de enganchar de principio a fin con una historia interesante, un mundo muy detallado, un apartado artístico sobresaliente y unos gráficos que nada tienen que envidiar a las superproducciones triple A. Si sois fans de Lovecraft, y más concretamente de la novela Las Montañas de la Locura, Conarium merece mucho la pena por encima de sus aciertos y fallos.

Positivo

  • Una historia interesante y capaz de enganchar de principio a fin
  • Ambientación espectacular capaz de captar la atmósfera lovecraftiana
  • Artísticamente sobresaliente
  • Técnicamente muy bueno, con unos gráficos espectaculares

Negativo

  • Jugablemente resulta extremadamente simple
  • Algunos elementos jugables rompen el ritmo de la narrativa
  • El terror de Lovecraft no aparece por ningún lado
7

Bueno

Política de puntuación

Víctor Rodríguez
Videojuerguista desde siempre. Fan incondicional de Fallout y Star Wars y amante del RPG viejuno. Hablo de videojuegos, cine, series o lo que me dejen. Ah, y me gustan los números.