Análisis Get Even

PC PlayStation 4 Xbox One
 

No suelo terminar de verme atraído por las historias que cuentan con un planteamiento enrevesado, demasiado lioso, con un punto extra de hacer que el jugador se sienta confundido en todo momento. Acabo por hacerme un auténtico lío entre tanto dato, intentando atisbar qué es nimio o, por el contrario, no lo es. El caso es que Get Even parecía destinado a cumplir dicha praxis cuando me hablaron de él hace un tiempo, pero me sentí tentado de darle una oportunidad, y parte de culpa la tiene su llamativa jugabilidad por varios puntos que iré dictando a lo largo del análisis.

Bandai Namco y The Farm 51 forman equipo para traernos una historia en la que deberemos investigar, acceder a nuestros recuerdos y enfrentarnos a los enemigos que se nos pongan en el camino.

Buscando entre los recuerdos

El jugador tomará el papel de Cole Black, el cual despierta sin recordar absolutamente nada en lo que parece tornarse como un psiquiátrico. Lo único que recuerda es que se adentró en un edificio y que en el mismo había una adolescente de no más de 17 años, con una bomba atada a su pecho. Con este recuerdo en la mente, Cole Black será guiado por una extraña entidad llamada Red —la cual se manifiesta por televisores expandidos por el manicomio— que hará adentrarse a Black en sus recuerdos a través de una máquina llamada Pandora. Las preguntas irán sucediéndose a medida que vamos descubriendo más sobre quiénes somos, quién es Red, quién era aquella chica, por qué estaba allí y sobre todo qué motivos habían llevado a una adolescente a ser víctima de un ataque tan cruento como aquel. Todo esto mientras nos movemos entre el presente en el manicomio, y un pasado el cual cuesta revivir debido al dolor que causa en nuestro personaje.

A nivel argumental el título luce a un nivel impresionante en el que, aunque parezca que se están quedando flecos sin resolver, acaban por hacerlo. Como Cole Black jugaremos nuestras bazas para investigar dentro de nuestros recuerdos y tomar alguna que otra decisión —las cuales pueden determinar el curso de nuestro progreso— para seguir avanzando en el título. Las preguntas irán aumentando a medida que sigamos progresando e incluso es fácil perderse entre tantos datos ofrecidos, pero luego todo se resuelve de una manera lógica que no resulta ni mucho menos enrevesada. Eso ya de por sí es un acierto, pues Get Even no está exento de datos en los que podría uno perderse fácilmente y sin embargo no lo consigue. La posibilidad de revisar los datos que investiguemos a lo largo del título, el poder volver a completar una misión u otros elementos, hacen que el título de The Farm 51 luzca en todo momento en este aspecto.

Por si fuera poco, su historia engancha e incluso nos lleva a hacer más de una reflexión sobre el ser humano y su comportamiento. Es un juego que indaga muy bien en lo que está dispuesta a conseguir una persona con tal de alcanzar aquello que quiere, sobre el deseo por encima de lo moral. Plantea varias dudas sobre qué es lo políticamente correcto, cómo debe actuar el ser humano ante ciertas situaciones e incluso nos lleva a conocer que ciertos fracasos son ineludibles, pues no dependen de nosotros mismos. Su guion luce bien en todo momento porque ofrece dos cosas: el entretenimiento que debe tener una buena historia y una metáfora sobre las metas y los deseos propios que todos los seres humanos tenemos.

En el año 2000, antiguos oficiales del ejército israelí y patrocinado por inversores estadounidenses, crearon un accesorio para armas de fuego llamado Cornershot. Este artilugio cumple la misión de poder disparar desde una esquina sin que el usuario sea expuesto y además permitiendo ver posibles amenazas a través de una pantalla integrada en el mismo fusil. Dicho accesorio, está integrado en Get Even como una de las partes más destacadas tanto en el concepto de jugabilidad, como en el del propio guion, donde juega un papel determinante para analizar la historia en profundidad. Hablamos de la Doblesquinas, que tiene el mismo concepto, pero que varía la forma en la que fue creada, la cual es totalmente ficticia.

La utilización de un accesorio como la Doblaesquinas es algo que no se había visto en los videojuegos y que resulta un elemento sencillo de utilizar, aunque tal vez algo ventajoso y abusivo. El combate será algo inevitable en ciertos sectores de la historia, y, a pesar de que con pocos disparos seremos alimento para los gusanos, si tenemos la Doblaesquinas con nosotros, nuestros problemas disminuyen. Al tener disponible esta arma y nuestros enemigos utilizar simples rifles de asalto, escopetas o pistolas, nuestras posibilidades de sobrevivir se basarán en buscar un buen punto de cobertura y hacer uso de la mira reversible para eliminar cualquier amenaza de nuestro alrededor. Aun así, como comentaba anteriormente, es un arma con la que se siente uno de forma distinta debido a su poca aparición en los videojuegos, e incluso, a que parte del público no sepa siquiera que existe de verdad.

Más adelante, cuando estemos en las dos últimas horas de juego, el combate se volverá más estratégico si cabe. Por causas del guion se nos añadirá un elemento que permitirá tomar el rol de nuestros enemigos, con la diferencia de que la apariencia para sus compañeros será la nuestra propia y, como es lógico, no dudarán en atacarnos. Gracias a este sistema que depende de una barra de energía que se recarga sola, en vez de combatir a disparos contra nuestros adversarios, podremos ir invadiendo uno a uno a los personajes del mapa sin levantar ni una sospecha y sin levantar la voz de alarma, lo cual a veces es bastante importante si no queremos sufrir más de lo esperado.

En Get Even, como juego que mezcla la acción de un FPS con la investigación, tendremos también un móvil disponible con diversas tareas que nos permitirán avanzar en la historia. Dichas herramientas pueden pasar por descubrir huellas gracias a los rayos ultravioleta, una cámara que nos permitirá obtener pistas sobre algo que encontremos con utilidad o la una herramienta que nos permitirá observar un mapa en el que se nos muestre enemigos o personas que estén cerca nuestra. Si bien estos artilugios no los usaremos con mucha frecuencia, resultarán claves en algunos momentos, especialmente cuando nos hallemos en el manicomio, es decir, en nuestro presente.

Aun con todo hay ciertas cosas en Get Even que no terminan de funcionar de forma correcta. Se echa en falta un contenido que invite tanto a la investigación como a la resolución de puzles, los cuales están presentes en el juego de forma escasa y prácticamente pasan inadvertidos. El contenido llevado a la investigación y a la resolución de ciertos dilemas está dotado de simpleza y el reto más complicado de conseguir es peinar el mapa para buscar todas las pistas que nos ofrezca el título, algo que resulta muy sencillo. Algún puzle más allá de resolver problemas de electricidad o con unas tuberías no le hubiera sentado nada mal a un juego que pretende mezclar la sensación de ser un HIJODEPUTAr en un caso hostil donde el peligro acecha en cada rincón de los lugares que visitamos.

Conclusiones

Get Even puede considerarse como una de las sorpresas de 2017 en la industria del videojuego. Es un título que además de entretener, cumple notoriamente con prácticamente todo lo que ofrece. Su guion es sorprendente, tiene varios giros argumentales, la duración es justo la que debería ser, y en su jugabilidad es variado. Tal vez se le puede echar un poco en cara el hecho de romper el ritmo en algunos tramos del juego, y que su aparente intento de investigación esté ejecutado de una forma un tanto regular, pero aun así se disfruta una barbaridad.


Positivo

  • El guion está ejecutado perfectamente y no deja ni un fleco de la historia suelto
  • La utilización de la Doblaesquinas
  • La toma de decisiones está muy bien medida
  • Es un título muy entretenido

Negativo

  • Se echa en falta una investigación más ligada a los puzles
  • En algunos momentos el ritmo frenético se rompe un poco
8

Muy bueno

Política de puntuación

Conecta el escribir sobre videojuegos con la ingesta de Doritos. Reside en Madrid rodeado de gatos.