Ser mangaka es una de las profesiones más estresantes y cansadas en todo el mundo: fechas de entrega al límite, un trabajo tremendamente minucioso semana sí y semana también, que todo tenga sentido por mucho que se alargue la obra... es duro, muy duro. Y no me sorprende ni que no le gustara a Akira Toriyama, ni que eso acabara siendo la clave del éxito de "Dragon Ball".
En una nueva intervención pública de Kazuhiko Torishima, quien fuera el primer editor de Akira Toriyama en su momento (es decir, el encargado de abrirle las puertas al mundo del manga), este explicó que el creador de "Dragon Ball" odiaba todo lo tedioso que era el concepto de dibujar manga. Es por ello que "Dragon Ball" se mantuvo siempre como una obra accesible.
¿Qué quiere decir esto? Pues que era un manga con paneles muy limpios, sin explicaciones complicadas ni largas que absolutamente todo el mundo podía disfrutar. Desde niños a adultos, no había nada en "Dragon Ball" que implicara una barrera de entrada; todo estaba pensado para que la lectura fluyera. Y lo curioso es que, al simplificar el trabajo para sí mismo, Toriyama también acabó simplificando la experiencia para el lector.
De hecho, Torishima es lo que critica de los mangas actuales: algunos de estos cuentan con demasiado texto, muchísimas explicaciones que no son necesarias y que el lector podría intuir fácilmente con una distribución adecuada de paneles. Ahí es donde radica la diferencia con "Dragon Ball" según su persona: es el choque de la sencillez con la complejidad extrema.
Creo que es importante diferenciar entre el hecho de que Akira Toriyama odiaba todo lo tedioso del mundo del manga, pero obviamente amaba sus creaciones. Es un hombre que estuvo décadas dibujando sin parar, y sí, puede que en ciertos momentos ello fuera debido a la presión de sus editores, pero al final sus personajes se acabaron convirtiendo en una parte esencial de su día a día.
De hecho, esa distancia para con la pesadez de la industria del manga se nota en varios puntos claves a lo largo de su vida:
En definitiva, ¿quién puede culpar a Toriyama por odiar un trabajo que consume absolutamente todo de la vida de una persona? Hay que agradecer que en su caso fuera casi siempre por la 'vía fácil', pues gracias a ello desarrolló un estilo propio generacional que, hasta el día de hoy, se considera de lo mejor que ha pasado en toda la historia del manga a nivel artístico. Porque menos, en ocasiones, es más, y "Dragon Ball" lo dejó bien claro.
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