Análisis Anthem: La montaña rusa de BioWare y EA

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Anthem es uno de esos videojuegos que, desde que se anunció, consiguió despertar en mí tantas esperanzas como miedos. Lo nuevo del equipo de desarrollo principal de BioWare apuesta por una mezcla de rol, shooter en tercera persona y MMO, al estilo de Destiny, The Division o Warframe, salvando, por supuesto, las distancias.

El videojuego ya está en el mercado, las horas han pasado y hemos podido comprobar de primera mano qué es exactamente Anthem y cómo se maneja BioWare en este terreno, dándonos de bruces con sorpresas de todo tipo, pero donde ya os adelantamos que predominan las sombras frente a las luces. Si queréis saber más, os invitamos a que nos acompañéis en nuestro análisis de Anthem.

Gameplay de 10

El primer contacto con Anthem, durante la beta, ya nos dejaba muy claro que este no era ni de lejos el título que podríamos esperar de BioWare teniendo en cuenta sus trabajos anteriores. Y, en el apartado jugable, lo digo en el mejor de los sentidos porque, en cuanto a gameplay, Anthem le da mil vueltas a cualquier Mass Effect. El estudio se ha puesto las pilas de una forma que me cuesta incluso creer para ofrecer una jugabilidad de shooter en tercera persona que nada tiene que envidiar a las creaciones de estudios como Bungie o id Software en este sentido.

Anthem se maneja a la perfección en el terreno de los shooters en tercera persona, con unos controles fluidos, cómodos y precisos que nos permiten disfrutar de un gunplay exquisito muy por encima del nivel de otras obras de BioWare. El movimiento con las alabardas, por su lado, también está tremendamente bien logrado, resultando cómodo y preciso pero, sobre todo, permitiéndonos sentir el peso del traje. Cada giro, cada aterrizaje, cada despegue, cada paso que damos; todo destila un mimo y un cuidado milimétricos que logran hacernos sentir realmente la sensación de llevar puesto un amasijo de metales, nuestra alabarda.

Cada una de las cuatro alabardas a las que tendremos acceso (a medida que las desbloqueemos subiendo de nivel) son capaces de resultar iguales entre sí a nivel de mecánicas básicas, pero muy diferentes en cuanto a sensaciones, ofreciendo experiencias distintas y resultando un gran acierto. Las alabardas actúan como las clases del juego y podemos cambiar entre las que tengamos disponibles antes de cada misión, de forma que podemos jugar roles diferentes en las partidas en función de la alabarda que utilicemos nosotros y el resto de nuestro grupo. En este sentido, realmente tenemos la sensación de que al elegir una alabarda u otra estamos tomando una decisión, una que afectará al devenir de cada misión.

Y, precisamente, el grupo con el que jugamos es algo que, a medida que avanzamos en Anthem y en dificultad, se va haciendo más importante. Cada jugador cuenta con sus propias armas y habilidades y es indispensable comunicarnos de forma rápida con nuestros compañeros para poder aprovechar las diferentes habilidades, hacer combos e infligir mucho más daño del que haríamos yendo cada uno por su cuenta. En este sentido, Anthem consigue obligarnos a cooperar y, cuando jugamos con amigos, es algo que se agradece.

Sin embargo, si no somos capaces de reunir un grupo de amigos, nos perderemos parte de la experiencia y comenzamos a descubrir el conjunto de sombras que lastran la experiencia de Anthem. La comunicación con usuarios con los que nos empareja con matchmaking es muy deficiente y resulta prácticamente imposible completar las misiones en niveles elevados de dificultad a no ser que todos tengan muy claro lo que hacen. Y a veces ni aún así.

Una campaña muy pobre

Por desgracia, la jugabilidad no es en lo único que BioWare se aleja de sus trabajos anteriores. Si esta desarrolladora ha conseguido hacerse un nombre gracias a sus historias y mundos, Anthem no parece acordarse de ello en absoluto y cuenta con una campaña que resulta tremendamente pobre en la gran mayoría de sus apartados.

anthem

Aquí comienza de verdad la parte más decepcionante de Anthem y, tras la euforia inicial de unos controles y jugabilidad muy pulidos, llega la caída rápida de su campaña. Al más puro estilo DestinyAnthem propone una campaña que sirve más bien de tutorial largo, a lo largo del cual vamos desbloqueando todos los elementos básicos de la obra y aprendiendo a sacar partido de las diferentes mecánicas, más propias de un MMO que de un RPG.

No obstante, Anthem no consigue prácticamente nada de lo que busca con este apartado y la experiencia a través de la campaña se puede definir perfectamente como deficiente. La historia resulta insustancial en su totalidad y no despierta en nosotros absolutamente nada, ni siquiera interés por conocer su final. Pero lo peor es el ritmo inexistente de su campaña, la cual está formada por una serie de misiones completamente iguales entre sí y separadas por un sinfín de diálogos excesivamente largos que no consiguen despertar en el jugador ni siquiera el más mínimo interés. Así, estaremos saltando los diálogos para tratar de acortar estos interludios entre misiones, que en muchos casos duran prácticamente lo mismo que las propias misiones. Todo un despropósito a nivel de diseño.

De esta forma, la euforia inicial de la gran jugabilidad va tornándose poco a poco en tedio, en pereza por seguir. Si soy sincero del todo, lo más probable es que ni siquiera me hubiera acabado la campaña si no tuviera que estar escribiendo este texto ahora mismo. Y, para poner la gota que colma el vaso, desplazarse por los lobbys del juego, en donde podemos comerciar, aceptar misiones o encontrarnos con otros jugadores, resulta terriblemente lento. El sistema de movimiento en primera persona es terrible y tal vez habría sido mejor sustituir todo el lobby por un simple menú que evitara un puñado de paseos innecesarios y diálogos infinitos. Por no hablar de que recorrer el lobby dialogando en busca de misiones es algo que de ninguna manera nos podemos saltar.

Ni campaña de RPG ni endgame de MMO

Uno de los detalles que más chirría en Anthem es el de que parece que ni siquiera el propio videojuego tiene del todo claro qué es y qué quiere de mí. Al comienzo, la obra se presenta casi como un RPG que podemos jugar en cooperativo, proponiendo una historia en donde somos los protagonistas e incluso nos deja tomar decisiones en algunos diálogos. Pero pronto nos damos cuenta de que estas decisiones no sirven a ningún propósito ni narrativo ni jugable y que las misiones no se corresponden con las de un RPG, sino que los objetivos son más propios de un MMO en donde lo importante es farmear para conseguir mejor equipamiento.

Será que Anthem apuesta fuerte por el MMO, pensé. Pero lo cierto es que tampoco. A medida que avanzamos en la obra, Anthem parece que tiene miedo a ser demasiado complejo, a tener demasiado a lo que estar atento, a tener demasiados menús, a tener demasiado contenido; en definitiva, a ser un MMO. La misma cobardía que mostraba Destiny 2 al comienzo aferrándose al shooter en lugar de abrazar el MMO, es de lo que peca Anthem. Así, BioWare crea un híbrido que se queda a medias en ambas experiencias y no llega a resultar satisfactorio como un MMO ni visto como un RPG.

Y algo similar ocurre con los esfuerzos a nivel de diseño. La campaña se nota mucho menos trabajada que en anteriores obras del estudio y, aunque la jugabilidad es excelente, absolutamente todas las misiones que forman esta historia son un calco unas de otras. La variedad es nula y, si bien puede divertir durante unas horas, para el momento que llegamos al final de la campaña, estamos más que hartos de hacer lo mismo una y otra vez. Pero la peor parte es que esto no se traduce en un contenido endgame de calidad.

Si bien hay mucho contenido para aquellos que acaban la campaña a nivel de equipamiento que desbloquear y progreso por completar, la forma de acceder a este contenido resulta terrible. En lugar de abrir nuevas puertas, Anthem se limita a pedirnos que rejuguemos las mismas misiones repetitivas que llevamos 15 horas jugando, pero con una dificultad mayor. Si, por algún motivo, las misiones de la campaña os enganchan, tened por seguro que tenéis decenas de horas en Anthem. Pero lo más probable es que, como en mi caso, la campaña ya la acabéis casi por obligación para llegar al endgame y este suponga un tremendo jarro de agua fría.

Luces y sombras también en lo técnico

Si Anthem es un videojuego con luces y sombras muy marcadas en general, el apartado técnico no se libra de este hecho y vuelve a tener tantos aciertos como fallos. Empezando por lo bueno, nos encontramos con que el videojuego luce de una forma simplemente espectacular. La calidad artística y técnica a nivel de gráficos es asombrosa, resultando una de las obras visualmente más espectaculares y bonitas de los últimos años, así de sencillo.

Sin embargo, el tema del rendimiento, al menos en la versión de PC que es a la que hemos tenido acceso, es harina de otro costal. Incluso después del parche de día 1, el rendimiento de Anthem deja mucho que desear, con algún que otro tirón, problemas de conexión, pantallas de carga excesivamente largas y algún que otro bug en la interacción con los NPCs del lobby.

Conclusiones

Anthem es un juego con grandes aciertos contrarrestados por grandes fallos (de los que no se corrigen ni con uno ni con mil parches), que deja como resultado una experiencia mediocre. Desde luego, puede resultar divertido y fresco durante las primeras horas; pero una campaña sin ritmo ninguno, misiones repetitivas, una historia floja y novedades inexistentes en materia de endgame convierten esa diversión en pereza por seguir adelante.

Pero, buscando el lado más positivo, las bases jugables del videojuego son simplemente sobresalientes y son capaces por sí solas de mantener a flote todo un entramado de malas decisiones de diseño. Es por ello que es fácil confiar en un futuro para este videojuego; un futuro con contenido más variado, un mejor apartado técnico y ese algo que nos incite a seguir jugando.


Positivo

  • Jugabilidad excelente capaz de mantener a flote la experiencia
  • El contenido inicial da para muchas horas de juego
  • Visualmente resulta espectacular

Negativo

  • La campaña no tiene ritmo ninguno
  • Historia sin miga que no consigue enganchar en ningún momento
  • Contenido endgame que no ofrece nada más allá de lo visto en la campaña
  • Problemas serios a nivel técnico
  • Se vuelve muy repetitivo en apenas unas horas
  • No tiene nada que haga querer seguir adelante
6

Jugable

Política de puntuación

Víctor Rodríguez
Videojuerguista desde siempre. Fan incondicional de Fallout y Star Wars y amante del RPG viejuno. Hablo de videojuegos, cine, series o lo que me dejen. Ah, y me gustan los números.