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Crítica de Las Aventuras del Dr. Dolittle: un film tibio

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Crítica de Las Aventuras del Dr. Dolittle: un film tibio

Esta nueva versión de las aventuras del famoso doctor se pierde en un sinsentido narrativo y visual que olvidarás según salgas de la sala.

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  • Fecha de estreno: 24/02/2020
  • Duración: 106 minutos
  • Pais: Estados Unidos
  • Género: Aventuras
  • Productora: Universal Pictures / Perfect World Pictures / Team Downey
  • Distribuidora: Universal
  • Director: Stephen Gaghan
  • Guionista: Stephen Gaghan, Thomas Shepherd, Chris McKay (Personaje: Hugh Lofting)

Este 24 de enero llega a las carteleras la primera película de “aventuras para toda la familia” del año. Hablamos, como no podía ser de otra manera de “Las aventuras del Dr. Dolittle” o simplemente “Dolittle” como ha sido titulada originalmente en los Estados Unidos. Ha sido dirigida y guionizada por Stephen Gaghan el cual de momento mantiene una tibia carrera en el mundo de la dirección, pero sí que despuntó guionizando “Traffic” de Steven Soderbergh.

La película ha contado con un plantel de lujo tanto para los actores de carne y hueso como para las voces de los animales generados por ordenador. En el primer grupo destaca en el papel estelar Robert Downey Jr. Haciendo del Dr. John Dolittle que se enfrentará a los villanos interpretados por Michael Sheen y Jim Broadbent. La muleta infantil de Downey Jr. será Harry Collett, personaje nicho que buscará convertirse en el reflejo de los niños que vayan a ver la película. También aparece Antonio Banderas haciendo un papel secundario bastante relevante para la trama.

A esto hay que sumar las voces de Rami Malek, Emma Thompson, John Cena, Selena Gómez o Tom Holland entre otros. En resumen, el reparto está lleno de grandes nombres del cine más comercial, por lo que se puede denotar un esfuerzo en copar la pantalla con estrellas.

Sin embargo, todo esto se ve opacado por una película muy irregular, confusa y con unas cuantas buenas ideas que se diluyen entre el desorden y el mal gusto.

Antonio Banderas interpreta al Dictador Rassouli en "Las aventuras del Dr. Dolittle"

Un mundo victoriano con un colorido tono grisáceo

El Doctor John Dolittle es un excéntrico médico y veterinario de finales del siglo XIX capaz de hablar con los animales. Gracias a ello se granjea una enorme reputación ayudando absolutamente a cualquier especie a sobreponerse a sus enfermedades. Sin embargo, un día su amada muere tras naufragar en una tormenta y Dolittle cae en tal depresión que se encierra en su finca y no vuelve a prestar servicios a nadie. Todo cambiará con la la irrupción de un niño (Harry Collett) en su vida. Esto hará que tenga que afrontar todos sus traumas, sobre todo cuando le encarguen una misión para salvar la vida de la mismísima reina Victoria. Al menos, esto es en teoría lo que plantea la película.

Tenemos un héroe en horas bajas que debe emprender su camino para sobreponerse a traumas del pasado. No falta el aprendiz que comienza la manida evolución hacia el héroe. Finalmente, contamos con la cuña cómica de la cuadrilla de animales parlanchines que acompañan a ambos en sus aventuras. Sin embargo, nada de esto funciona como debería principalmente por tres motivos.

El que primero salta a la vista es el desorden narrativo. Al ver la película te da la sensación de que los creativos se reunieron en una sala e hicieron un brainstorming. Hasta ahí bien, el problema es que absolutamente todas las ideas las aceptaron y acabaron insertándolas dentro de los 106 minutos que dura. Esto hace que se den situaciones que rozan lo trambólico o chistes que incluso te hacen sentir violento.

El Dr. John Dolittle (Robert Downey Jr.) y la Reina Victoria (Jessie Buckley). El primero será encomendado a una misión imposible por salvar la vida de la segunda.

La película se convierte en un auténtico batiburrillo de escenas que se dibujan y desdibujan a un ritmo vertiginoso. El viaje del héroe típico de prácticamente todas las películas de aventuras no parece tal, ya que las escenas no son capaces de imbricar al espectador con la idea de que se está emprendiendo una gigantesca empresa. Al contrario, más bien parecen secuencias prediseñadas para insertar gags tópicos sobre animales. Además, la mayoría de las escenas nucleares se sustentan en situaciones tan descabelladas e inverosímiles que te impiden creerte o sintonizar con lo que estás viendo en pantalla. Lo bueno de todo esto es que le imprime un ritmo frenético y hace que la película no se haga lenta en ningún punto.

Este problema no es solo culpa del guion, que parece hacer aguas por todas partes. También encuentra un culpable en la dirección y el montaje. Algunos planos son totalmente innecesarios, mientras que otros son muy confusos y están muy mal llevados. Esto ocurre sobre todo en el último tercio de la película. Todo parece apuntar a que las cosas no salieron bien en el rodaje y no fueron capaces de arreglarlo.

En paralelo se desarrolla otro de los grandes problemas de la película y de prácticamente todo el cine de hoy en día: la sobre-explicación. El filme se ve en la obligación de explicarte absolutamente todo. No es suficiente con que veamos a Dolittle hablando con animales, sino que también tendrán que explicarlo con líneas de guion. Esto se repite durante varios puntos de la película y resulta bastante exasperante. 

El último punto negro de la película es el humor. Algo desafortunado, ya que al fin y al cabo la película tiene un marcado tono humorístico. Hoy en día, con las cuestiones acerca del animalismo tan candentes, llevar a cabo esta película podría haber sido una oportunidad de oro para poner de relieve esta problemática. No solo eso, sino que también se podía llevar el problema a los más jóvenes. Sin embargo, la cinta prefiere ir hacia el humor más fácil posible, generalmente consistente en los trillados tópicos sobre los distintos animales que aparecen (un ganso, un perro, un gorila, un oso polar y un loro, entre otros) y por lo tanto desaprovechan esta oportunidad. No podían faltar los tópicos de nacionalidades, así que tendremos innecesariamente a un zorro con acento francés que suelta palabras aleatorias en el mencionado idioma.

A este tipo de humor hay que añadirle también el escatológico, convirtiendo la escena clímax de la película en un recital bochornoso que no os queremos destripar, pero que tiene que ver con un ano y una gaita.

Muchos pensarán que al ser una cinta dirigida a un público más infantil, el humor debe adaptarse a ellos. Esto es cierto, pero hacer un humor más sencillo no es lo mismo que hacerlo más simple. Hay grandísimas películas que han ido dirigidas a un público infantil sin necesidad de simplificarlo todo al máximo. Hay ejemplos para todos los gustos, desde Frozen hasta Dentro del Laberinto.

Michael Sheen interpreta al Dr. Blair Müdfly, pero se le nota incómodo en el papel.

Unas consideraciones finales

Robert Downey Jr. se ha convertido gracias a su papel de Iron Man en una de las figuras más cotizadas en el mundo del cine. Definitivamente, su emblemático papel será recordado por los aficionados al mundo de los superhéroes y la fantasía en general. Sin embargo, se empieza a acusar un cansancio en su registro interpretativo que parece alcanzar su cénit en esta película.

Si visteis las dos cintas de Sherlock Holmes (dirigidas por Guy Ritchie) protagonizadas por él, estaréis viendo exactamente el mismo papel. La ambientación es exactamente la misma y los recursos actorales son prácticamente idénticos. La única diferencia es que en esta ocasión son mucho más blancos y naíf convirtiendo su actuación en algo totalmente para olvidar.

En su defensa, cabe decir que el desarrollo de los personajes no es que sea especialmente brillante. Desde el primer momento sabemos cómo se van a desarrollar todos y cada uno de ellos. Esto permite muy poca movilidad a los personajes, de los que se espera una actuación correcta sin más en una película de estas características.

Los villanos tampoco parecen sentirse muy cómodos en sus papeles. Especial mención para Michael Sheen, cuyo personaje es uno de los peor dibujados de toda la cinta. Alcanza un nivel de histrionismo bastante avanzado y sus intenciones son totalmente vanas y sin sentido.

Si pasamos al plano técnico, la película brilla concretamente en sus efectos especiales. Lo cierto es que la película está muy bien hecha y los animales y su comportamiento no-verbal es bastante creíble. En este sentido, cabe aplaudir la utilización de CGI en vez de animales reales que se puedan ver sujetos a la explotación. 

Asimismo, la fotografía es correcta y la gama de colores es muy bonita, haciendo que uno de los puntos fuertes para disfrutar de la cinta sea su capacidad de impresionar visualmente. Esto se ve opacado por una dirección bastante irregular y con un planteamiento de los planos y las escenas que empeoran el resultado final.

Los animales están muy bien realizados en "Las aventuras del Dr. Dolittle".

Conclusión

"Las aventuras del Dr. Dolittle" es una cinta para olvidar, tanto para los espectadores como para su elenco de estrellas.

Si tienes hijos quizás sea buena idea pasar un fin de semana en familia yendo al cine. La película no es buena, porque no lo es, pero seguramente los niños disfruten viéndola con un bol gigantesco de palomitas. Ahora bien, seguramente a la semana siguiente ya no se acuerden de ella.


Las aventuras del Doctor Dolittle

Puntuación Areajugones:
Olvidable
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Stephen Gaghan es incapaz de resolver una película de aventuras con un marcado carácter infantil. Es posible que a los niños les guste, pero la consumirán y la olvidarán rápidamente en favor de otros contenidos mucho mejor elaborados.

  • Los efectos especiales están bastante logrados
  • El ritmo de la película es bueno, se pasa volando
  • Gran elenco de actores y actores de doblaje
  • Los actores están desaprovechados
  • El guion hace aguas por todas partes
  • Dirección confusa y mal llevada
  • Excesiva sobre-explicación
Duración: 106 min

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Redactado por:

Amante del mundo clásico, la historia, el cine y los videojuegos. Llegué a Areajugones en 2013 y en esta familia es difícil no quedarse.