Dwayne Johnson, ese actor al que muchos seguís llamando 'The Rock' por su pasado como luchador profesional de la WWE, acaba de estrenar en cines una de sus mejores interpretaciones en el cine, 'The Smashing Machine', y al mismo tiempo, probablemente su mayor fracaso económico. Una película que ha costado 50 millones de dólares y que apenas ha recaudado 6 millones en Estados Unidos.
Sin embargo, 'The Smashing Machine' es un magnífico biopic acerca de un personaje no tan conocido en España, Mark Kerr, uno de los nombres más duros (y trágicos) en el mundo de las artes marciales mixtas (MMA).
Detrás de este revés cinematográfico a nivel económico encontramos una historia mucho más profunda y humana: la del verdadero Mark Kerr, un luchador que vivió la gloria, el dolor y la caída más dura que puede sufrir un atleta.
Mark Kerr nació en Ohio en 1968 y desde joven destacó como un prodigio de la lucha libre universitaria. Fue campeón de la NCAA y uno de los nombres más prometedores del wrestling americano. Sin embargo, su ambición lo llevó a buscar nuevos desafíos fuera del tatami, adentrándose en el salvaje mundo del vale tudo (modalidad de combate originaria de Brasil en los años 1920 donde los luchadores pueden usar cualquier técnica de artes marciales o de otros deportes de contacto) y posteriormente en el MMA (Artes Marciales Mixtas), un deporte que en los años 90 estaba en plena formación.
Su debut profesional en el UFC fue arrasador. Kerr ganó sus primeras peleas con una combinación brutal de fuerza, técnica y agresividad. Su físico imponente y su capacidad para dominar a sus oponentes le valieron el apodo de 'The Smashing Machine' (“la máquina de aplastar”), un sobrenombre que reflejaba tanto su estilo de combate como su actitud dentro del octágono.
Durante un tiempo, Mark Kerr parecía imparable. Ganó torneos en Japón, se convirtió en una estrella del circuito Pride Fighting Championships y era considerado uno de los mejores pesos pesados del planeta. Pero detrás del éxito se escondía un profundo tormento personal.
Kerr comenzó a sufrir adicción a los analgésicos y esteroides, motivado por las lesiones constantes y la presión por mantener su nivel competitivo. Su vida se desmoronó entre la fama, las drogas y los problemas personales. En 2002, el documental de HBO 'The Smashing Machine' mostró con crudeza esta caída: un retrato real, sin filtros, del deterioro físico y emocional de un campeón que lo tuvo todo y lo perdió casi todo.
La versión cinematográfica protagonizada por Dwayne Johnson pretendía ser una reinterpretación moderna del documental, con una mirada más dramática y emocional. Johnson, que incluso cambió su físico para el papel, buscaba mostrar una faceta más vulnerable y alejada de los héroes musculosos que suele interpretar.
Aunque 'The Smashing Machine' no haya tenido el impacto esperado, el legado de Mark Kerr sigue más vivo que nunca. Su historia es la de un hombre que luchó no solo contra sus rivales, sino contra sí mismo, algo que puedes ver ya en cines de España en una película que puede dejarnos con la primera nominación al Oscar de su protagonista, Dwayne Johnson.
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