Seamos sinceros. En el mundo del cine, es imposible que todas las ideas lleguen a buen puerto. Como sucede en otros ámbitos de la vida, lo que a veces funciona, a veces puede ser un fail en toda regla. Sino que se lo digan a los estudios cinematográficos: grandes productoras como Warner Bros. Disney o Universal han tenido películas que han protagonizado sonoros fracasos en la taquilla. Sin embargo, pocos largometrajes tienen el (dudoso) lujo de formar parte del libro Guinnes de los Récords, siendo catalogado como el mayor fracaso de taquilla de todos los tiempos.
Estamos hablando de 'La isla de las cabezas cortadas', una entretenida película de aventuras que fracasó por culpa de varios factores. Un presupuesto millonario para unas expectativas de taquilla malísimas, muchos problemas de producción y críticas bastante negativas terminaron convirtiendo este fracaso en una película de culto. Sin embargo, nada le ha podido quitar el récord alcanzado en su momento, consiguiendo que ningún director en su sano juicio volviera a dirigir cine de piratas, como mínimo, hasta 'Piratas del Caribe'.
'La isla de las cabezas cortadas' no me parece una mala película, he de decir. La he visto varias veces y su tufo a serie B siempre sabe cómo sacarme una sonrisa. Lo más sorprendente de todo es que tenga ese tufillo siendo una película que costó 300 millones de dólares (3 veces más de lo inicialmente planificado). ¿Cómo es posible que una cinta en la que se ha invertido tanto dinero no se haya cuidado aspectos fundamentales como el marketing o la promoción?
Si buscamos sus datos de taquilla, 'La isla de las cabezas cortadas' se estrenó en Navidades de 1995 recaudando en todo el mundo la friolera de 10 millones de dólares. 30 veces menos de lo invertido. Esto se tradujo en la caída de Carolco Pictures, productora detrás del proyecto, que ya había cancelado otras películas para invertir en esta cinta de piratas. También la carrera de Geena Davis sufrió un frenazo en seco del que fue difícil escapar.
¿Y cómo se triplicó el presupuesto inicialmente previsto? Su director, Renny Harlin, nominado ese año a los Premios Razzie, rediseñó sets y contrató a nuevo personal debido a diversos desacuerdos que se produjeron con el equipo de diseño. Además, se produjeron otros despidos y accidentes que terminaron provocando más retrasos y costes adicionales en una película que parecía maldita. Y Harlin incluso se atrevió a reescribir un guion de por si bastante malo, repleto de tópicos, pagando esta partida de su propio bolsillo.

Recordemos, además, que estamos en 1995: en aquella época, Xena, la princesa guerra arrasaba en televisión, pero no era habitual que la heroína de una película fuese una mujer. Quizás por ello, que una protagonista femenina liderase el reparto de una superproducción de acción y piratas desanimó al público.
En todo caso, 'La isla de las cabezas cortadas' no es una mala película, sino un enorme fracaso de taquilla que en su momento apareció en el Libro Guinness de los Récords. Si tienes curiosidad, no está disponible en plataformas de streaming, pero seguro que encuentras alguna forma de verla.
CONTENIDO RELACIONADO
La esperada película de The Legend of Zelda ya tiene plataforma de streaming confirmada: Netflix.
James Cameron no está a favor de el remake de 'El planeta de los simios'
'Sirat' es una de las mejores películas del año 2025 y ya está disponible en Movistar Plus+
'Los domingos' es la película española más nominada en los Goya 2026
Julia Roberts también estará en 'Ocean's 14', y no es la única
Elijah Wood juega con la posibilidad de volver como Frodo en 'The Hunt for Gollum'
¿Por qué 'La hoguera de las vanidades' fue la mayor decepción para Morgan Freeman?
Una comedia romántica tan adictiva, que pudo haberse estrenado en cines
Ya disponible 'Tron: ARES' en Disney+, el último gran fracaso de la compañía
'28 años después: El templo de los huesos' es la secuela directa de la película de 2025
'Rondallas' es una comedia dramática ambientada en Galicia que te conmoverá
Evangeline Lilly cayó de cara contra una roca en Hawaii tras desmayarse en una playa