Análisis Dragon Age: Inquisition

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BioWare nos trae una aventura épica que nos sumergirá durante decenas de horas

 

Dragon Age: Inquisition es uno de los juegos más esperados a la par que temidos de año, al menos dentro de lo que a juegos de rol se refiere. La compañía que se encarga de permitirnos disfrutar de este título no es otra que BioWare, afamada por traernos sagas del calibre de Baldur’s Gate y Mass Effect. Dicha compañía se caracteriza por los grandes universos que crea en sus juegos, así como las complejas tramas que enlazan al elevado número de personajes de sus historias, sobre las cuales el jugador tendrá un papel decisivo.

La saga Dragon Age es una de las más conocidas de BioWare, pero no sólo por sus connotaciones positivas, ya que ésta ha cometido graves errores en sus entregas. El primer juego de la cronología es Dragon Age: Origins, el cual obtuvo un gran reconocimiento por prensa especializada y lo jugadores, consiguiendo ser un referente de los juegos RPG (Juegos de rol) de la pasada generación. Por el contrario, Dragon Age II fue criticado por la gran mayoría por no ser un título a la altura de su predecesor, en el cual se encontraban fallos de diseño cada vez que asomábamos un poco la cabeza en el escenario. Por esto mismo Dragon Age: Inquisition ha sido tan esperado por los fans de la saga, para ver si la compañía había podido resucitar la saga o si por el contrario la había enterrado para siempre. ¿Y qué ha ocurrido al final? Intentaremos resolver esta pregunta a lo largo del análisis, así que preparad las espadas, que empezamos.

Como hemos visto, BioWare estaba en una encrucijada durante el desarrollo de Dragon Age: Inquisition, tenía que salir del paso y contentar tanto a los nuevos jugadores, a los fans consagrados del título, como a los escépticos que pensaban que les defraudaría como la segunda entrega. Y el trabajo que ha hecho la compañía se ha basado justamente en eso, escuchar a todos los medios y particulares que recriminaban y enaltecían las precuelas para intentar sacar lo mejor de ambas, y lo han conseguido. Si tuviéramos que resumir Dragon Age: Inquisition de forma muy breve diríamos que es la perfecta conjunción de los aspectos positivos de las anteriores entregas de la saga, a las que se le han sumado nuevas mecánicas que le aportan aspectos bastante interesantes. Y antes de analizar a fondo este pequeño resumen ya podemos felicitar a BioWare por hacer lo que no todos hacen, escuchar a sus consumidores.

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Nos adentramos en Thedas

Nada más empezar la partida se nos presentará un sistema de creación de personajes, el cual es uno de los mayores puntos fuertes del juego. Tendremos que elegir entre sexo masculino o femenino, y a su vez entre cuatro razas: humanos, enanos, elfos y qunari. Una vez hecho esto tendremos que especializar a nuestro héroe eligiendo la clase, a seleccionar entre mago, guerrero y ladrón. Pero ahí no queda la cosa, ni mucho menos, ya que cada una de las clases tiene varias ramas entre las que elegir para adecuar dicho personaje a nuestro estilo de combate, por lo que ya sólo con estas opciones tendremos personajes muy diferenciados de otros.

Ahora pasemos al aspecto estético del editor, que es la guinda del pastel, y con el que podremos crear maravillas. Dentro de cada una de las razas tendremos un editor con muchas características a definir, desde cambiar el pelo, los ojos o la forma de la cara, hasta decidir la tonalidad de la piel, si nos pondremos tatuajes o incluso eligiendo el tamaño del puente de la nariz que queremos que nuestro héroe tenga. Como podéis apreciar es muy completo, por lo que podremos personalizar nuestro protagonista tanto como queramos, haciendo propia la aventura. Como dato curioso, ya hay gente que en el poco tiempo que lleva el juego al mercado ha compartido sus héroes por Internet, explicando su creación paso a paso, y demostrando como crear caracterizaciones muy logradas de personajes como Daenerys Targaryen, de la serie de televisión Juego de Tronos.

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Una vez hemos personalizado al héroe que controlaremos durante la aventura, ésta se nos presentará a modo de cinemática. Nos encontramos en Thedas, tras los sucesos ocurridos en Dragon Age II, y donde la magia de sangre ya no es una amenaza pero ha surgido otra aún peor, han aparecido grietas que unen el Velo con el mundo que habitamos. Estas grietas servirán de enlace de ambas dimensiones, por los que todo tipo de criaturas demoníacas podrán llegar a nuestro mundo, el cual no está en el ambiente más estable posible, ya que las dos grandes naciones, Orlais y Ferelden, se encuentran en una cruenta guerra que enfrenta a magos y templarios. En este caldo de cultivo apareceremos nosotros misteriosamente, con el poder de sellar las grietas y teniendo la posibilidad de parar los enfrentamientos, o agravarlos. Es así como formaremos la Inquisición, para cambiar el orden actual del mundo e intentar que este sea próspero, bajo nuestro propio punto de vista.

Debemos tener en cuenta varios aspectos en lo relativo a la historia. El primero es que tendremos la opción de transferir las opciones más importantes de nuestra partida de las precuelas mediante la aplicación Dragon Age Keep, la cual nos servirá además para refrescar la historia a aquellos que la tengamos un poco olvidada o no hayamos tenido la oportunidad de terminar. Estas decisiones tendrán bastante influencia en el suceso de la trama de Dragon Age: Inquisition, ya que una de las marcas de la casa de BioWare es justo esa: cada acción tiene una consecuencia en el futuro; y aquí queda muy presente. También influirá en la trama la raza que hayamos elegido, ya que no seremos tratados igual siendo humanos, que elfos, ni todas las razas pensarán igual de nosotros si resultamos ser qunari. Y para terminar, y como ya habréis podido deducir, la gran mayoría de las decisiones que tomemos tanto en diálogos como acciones serán las que creen nuestra historia, por lo tanto la experiencia de cada jugador podría ser bastante diferente.

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Amplios entornos en los que sentirse pequeño

Como ya hemos dicho antes, Dragon Age: Inquisition tenía como misión tapar todos los errores de sus precuelas, y uno de los errores que más se le achacaban a Dragon Age II era el hecho de que tuviera muy poca libertad. ¿Cuál ha sido la contestación de los desarrolladores ante esto? Crear un título en el que nos sintamos pequeños ante la inmensidad del juego. Nos encontraremos con mapas muy amplios y enemigos en proporción, muchas cosas que hacer además de la trama principal, y sobre todo la necesidad de exploración, la cual será premiada en todo momento. Unos entornos tan cuidados y extensos no podían ser desaprovechados, y los creadores han escondido entre grutas y extensas llanuras muchos pequeños detalles que nos ayudarán en nuestra aventura y otros que simplemente nos alegrarán los ojos.

El detalle de las texturas, y lo bien creados que están los mapas hacen que el simple hecho de ir a pasear por la tierra de Thedas sea un placer, y a lo que si sumamos la cantidad de misiones secundarias que tiene el título, nos encontramos con una maravilla en la que rara vez nos aburriremos. Sin duda, es una belleza para los ojos y una delicia para la jugabilidad.

El escenario está dividido en diez áreas muy extensas, siendo alguna de éstas más grandes que los mapas de Dragon Age: Origins y Dragon Age II juntos. Justo esto puede verse como una traba en las primeras horas de juego, ya que no sabremos bien qué hacer, debido a las muchas misiones que se podrán realizar de forma simultánea, y además lo que conoceremos del mapeado será bastante escaso. Pero eso es sólo al principio, ya que una vez nos hayamos hecho con las mecánicas, conozcamos el mapa y sepamos qué queremos hacer en cada momento, podremos disfrutar de un título que nos abarca una cantidad de posibilidades muy amplias.

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Toda una belleza para los sentidos

En el apartado visual tenemos que hacer una especial mención al nuevo motor gráfico utilizado, el Frostbite 3, el cual le permite mostrar una cantidad de detalles increíble, además de ofrecer una calidad y fluidez gráfica envidiable por otros juegos del género. Muy bien tratado en general, detallista y perfeccionista, aunque como suele ocurrir en juegos tan amplios hay veces que surgen pequeños problemas. Más de una vez nos encontraremos con alguna textura que tarda más de lo normal en cargar y personajes que hacen alguna que otra cosa extraña. Pero por norma general, el juego luce un apartado gráfico que quita el hipo a cualquiera y que hará las delicias de todo aquél que tuviese ganas de enfrascarse en una épica aventura en un mundo de fantasía. Como pequeños detalles en los que fijarse a la hora de disfrutar el apartado visual, debemos centrar nuestra mirada en cómo han sido tratados los reflejos en el hielo y cómo se ha logrado una textura y composición del fuego muy realista, que harán que nos sumerjamos completamente en el mundo de Dragon Age: Inquisition.

El aspecto sonoro es aceptable, pero no llega a lo esperado viendo la profundidad del título en rasgos generales. Tiene una banda sonora bastante buena, que nos mete en la historia y es variada, pero que peca de ser un poco plana y muy similar a las encontradas en prácticamente cualquier RPG. Viendo las innovaciones que ha propuesto Dragon Age: Inquisition, el hecho de que la banda sonora sea tan similar a la de las entregas anteriores hace que esta destaque menos que el resto. Pero no entendáis mal, no es para nada mala sino que le nivel ya estaba bastante alto y no han podido mejorarla demasiado; y aun así hay momentos en los que la música roza el género épico y pone los pelos de punta.

Por el otro lado del aspecto sonoro si quiero resaltar una parte que, a mi parecer, es bastante deficiente, y este no es otro que el doblaje. Las voces originales las he notado bastante planas respecto a la profundidad que nos ofrecen los personajes, no hay apenas contraste entre unas contestaciones y otras, sobre todo en algunas personas. Hay veces que el doblaje va descompasado con las conversaciones y encontramos voces que no encajan para nada con el personaje al que acompañan. Sin duda alguna, el aspecto menos cuidado del título sería este, una elección de voces poco acertada.

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Nos ponemos a los mandos de la Inquisición

Pero ni los mapas, ni la belleza es lo que hace a este título merecedor de los galardones que se está llevando, o al menos no todos. En lo que de verdad ha acertado la desarrolladora es en la jugabilidad que ofrece el título, siendo ésta una de las más amplias e inmersivas que podemos encontrar en los videojuegos a día de hoy. En este apartado tenemos mucho de lo que hablar, y de temas bastante diversos, así que nos tomaremos nuestro tiempo y analizaremos cada parte aislándola, en medida de lo posible, del resto del juego.

Por un lado tenemos que fijarnos en los combates, los cuales son muy interesantes en varios aspectos. Como ya venimos recalcando desde el comiendo del análisis, Dragon Age: Inquisition recoge lo mejor de la saga y lo funde en un único título, y esto engloba especialmente al sistema de combate. De Dragon Age: Origins encontramos la cámara táctica, la cual nos permite pausar el juego para dar órdenes a nuestros personajes y crear una estrategia para resolver las complicadas situaciones que se nos presentarán en el campo de batalla. Por otra parte, de Dragon Age II tenemos el buen sistema de combate cuerpo a cuerpo más directo, basado en el Hack ‘n Slash, que tan famoso a ha hecho a títulos como God of War o Devil May Cry. Y lo que obtenemos de la fusión de ambas mecánicas es una explosión de adrenalina controlada en la que libraremos estratégicos combates pero con un control frenético sobre todos y cada uno de los miembros del grupo. Sin duda esto es un acierto por parte de BioWare, ya que el poder ir a lo loco habiendo planificado el combate con anterioridad nos da una experiencia que no habíamos podido disfrutar de la misma forma en otros RPG.

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Unido a este curioso sistema de combate tenemos el sistema de habilidades de cada personaje, en el que cada cual tendrá varios árboles en los que desarrollarse según la raza y clase elegidas, y pudiendo combinarse este crecimiento entre varias ramas. Esto lo que permite es poder personalizar al máximo a nuestro personaje para adecuarlo a nuestra forma de juego, siendo las posibilidades casi infinitas.

Ya os hacéis una idea de cómo es el sistema de batalla, pero eso no es lo único que tiene que ofrecer Dragon Age: Inquisition. Tenemos a la Inquisición a nuestros pies, lo cual supone poseer pleno poder y responsabilidad en muchos aspectos, y el título sabe sacarle mucho partido a esta posición. Para empezar seremos nosotros quien juzguemos directamente a otros personajes, teniendo la opción de ser piadosos o letales según nuestros propios ideales. Se crearán juicios en los que tendremos que tomar muy diversas elecciones, y que darán mucho juego en la trama. Es verdad que hay veces que dicha toma de decisiones afecta poco en la historia principal, pero en muchos casos éstas pueden desencadenar efectos que involucren a toda la nación llevándola a la destrucción. Para la toma de decisiones tendremos también asistentes en los que delegar ciertas acciones, y cada cual con distintos ideales y preferencias, por lo que el carácter de estos personajes también influirá mucho en cómo se desarrolle la historia.

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La jugabilidad del título se ve muy afectada por los propios personajes, como hemos dejado entrever en el análisis. Todos y cada uno de ellos, tanto protagonistas como secundarios tienen su carácter, sus ideales y sus ambiciones y no podremos evitar que estos choquen entre ellos. El grupo principal constará de nosotros (con nuestro pensamiento externo al juego) y 3 acompañantes con los que crear distintos lazos afectivos, los cuales nos ayudarán en batalla, pero también pueden vendernos ante el enemigo. El resto de personajes también tendrá su efecto en la historia, ya que estaremos continuamente en contacto con ellos mediante la rueda de decisiones en los diálogos, en la que se nos dará varias opciones de respuesta ante cualquier comentario, pudiendo crear amistades y enemistades con todo el elenco de personajes.

Por último debemos mencionar que el juego posee un modo de juego multijugador, en el que nos enfrascaremos en una aventura separada de la campaña principal. En ella podremos compartir la aventura con hasta 4 jugadores, los cuales crearan grupo para enfrentarse a los enemigos. Todo lo conseguido en la campaña principal no será transferible a esta aventura, la cual empezaremos desde cero y tiene su trama externa. A mi modo de verla es mucho menos profunda que la historia principal, pero es el complemento perfecto para ella, ya que nos permite disfrutar del amplio mundo de Dragon Age junto a compañeros que no están controlados por la IA (inteligencia artificial), y supone un reto considerable.




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Ésta aventura nos pegará a los mandos durante mucho tiempo

Antes de acabar el análisis debemos mencionar otro de los aspectos que más os puede interesar para decidir si compráis el título o no, la duración de éste. Si lo que os interesa es un juego del que poder disfrutar una historia de un par de días, que completemos al cien por cien en menos de diez horas para poder ponernos a otra cosa, este no es vuestro título. Si por el contrario queréis algo que dure, que os mantenga enganchados al mando durante semanas y que podáis incluso redescubrir varias veces, corred a la tienda a por él porque os va a encantar. La trama principal tiene una duración aproximada de 40 horas de juego, pero esto será así sólo si no nos entretenemos entre misión y misión, si no exploramos y si descuidamos todas las decisiones que tomamos. Si le queremos dedicar tiempo al juego, explorarlo a fondo y descubrir todos sus secretos y tramas secundarias el juego podrá durarnos mucho más de 100 horas, ya que los objetos a recolectar, las misiones secundarias y los sitios que visitar son muchísimos. Y no olvidemos que la posibilidad de cambiar la historia según nuestras elecciones (durante el juego o previo a él), así como la diferenciación que recibiremos al crear al personaje; que nos permitirá rejugar el título un sinfín de veces, pudiendo obtener historias muy diferentes entre sí y asegurándonos muchas horas de juego. Y si además tenemos el plus del mulitijugador, ¿qué más podemos pedir?

Salto  de generación y otros aspectos que rompen la escena

Creo que motivos para los que hacerse con el juego, o al menos darle una oportunidad tenemos más que suficientes. Pero no todo es bonito en las tierras de Thedas. Como sabemos el título ha llegado tanto a la nueva generación de consolas como la anterior y PC, pero el desarrollo del juego no ha estado al mismo nivel en todas las plataformas. Las capacidades técnicas se notan mucho en este tipo de diseños y Dragon Age: Inquisition tiene bastantes trabas fuera de PlayStation 4, Xbox 360 o un PC potente. Nos encontraremos con más de un fondo plano, muchos tirones producidos por bajadas inesperadas del frame rate y elementos estéticos mucho menos cuidados. Esto no debería sorprender ni asustar a nadie, la potencia de unas consolas y otras es muy significativa, y al igual que no podemos pedirle lo mismo a un coche de los años 80 que al nuevo modelo de Ferrari, tampoco podemos exigir lo mismo a la nueva y antigua generación; pero más vale estar prevenidos y no llevarnos una desilusión.

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Por otro lado, y ya ajenos a la potencia de la máquina en la que jugamos, he encontrado algunos aspectos que no son del todo agradables y que rebajan un poco la experiencia de juego. Por lo general el juego está muy bien diseñado, pero estas pequeñas trabas hay veces que me han sacado del juego y me han hecho dejar el mando sobre la mesa, hallándome desconcertado por el contraste con el cuidado que tiene el resto del juego.

Empezaré nombrando que el juego te quita el control de los personajes muchas veces, y de manera brusca e innecesaria, en especial al principio del juego. Si no me equivoco, a nadie le gusta que mientras vas andando tranquilamente por un ambiente de ensueño de pronto le quiten el control del mando por el simple hecho de mostrarme un pequeño enemigo que hay unos pasos más adelante, o por necesitar subir una escalera. Y esto podría pasar si fuera algo eventual, pero no es así. Sobre todo al principio del juego dejaremos de controlar a nuestro protagonista una gran cantidad de veces siendo muchas de éstas innecesarias. Por suerte, según va avanzando la historia esto ocurre con menos asiduidad y se hace más ameno; pero en opinión de un amante del género, es algo muy mejorable.

Por otro lado he encontrado cosas del diseño de entornos que no me han agradado en absoluto. Si exploramos a fondo nos encontraremos con algunos fondos con elementos planos que resaltan del resto del entorno como si de un gigante en un pueblo de enanos se tratase. También me ha ocurrido que explorando más de una vez me he quedado atascado entre diseños del entorno por meterme donde no me llamaban, y teniendo que reiniciar para poder salir del atolladero. A esto podemos sumarle que le falta un pequeño toque de destrucción de entornos, lo cual solucionaría el problema y además daría una alegría a más de uno, ya que permitiría una inmersión total. Y por último, y relacionado con esto anterior, nombrar el hecho de que más de una vez me he encontrado en finales de mapeado en los que se ha considerado a mi personaje muerto y me han llevado a la zona segura más cercana, lo cual me ha sacado del todo de mi experiencia de juego. Quizás es que yo soy demasiado rebuscado a la hora de explorar, pero me gusta verlo todo, y si encima el juego me premia por ello, tengo más alicientes para esforzarme en trepar una montaña en la que los desarrolladores me están poniendo trabas. A pesar de estos apuntes negativos, he de decir que si el juego se disfruta de una manera normal, estos aspectos pueden evitarse completamente, o al menos no llamarán tanto la atención.

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Conclusiones

Como resumen podemos decir que Dragon Age: Inquisition es el juego que los fans esperaban y que hará disfrutar a los asiduos de la saga tanto como a los nuevos jugadores. Un gran inicio del género RPG en la nueva generación, y sobre todo una gran recuperación por parte del equipo de BioWare.




El juego merece mucho la pena y que nos absorberá durante largas horas. Es una historia completa y compleja, que nos hará sentirnos muy pequeños comparados con el grandioso título al que nos enfrentamos. En él disfrutaremos del título a nuestra manera, y la experiencia de juego será muy personal e intransferible, siendo éste uno de los distintivos del magnífico equipo de desarrollo del juego.


Positivo

  • Belleza visual en todos los aspectos
  • Jugabilidad apasionante
  • Mezcla lo mejor de los títulos anteriores
  • Duración muy extensa
  • Importancia de la toma de decisiones
  • Se incentiva muy bien la exploración

Negativo

  • Puede ser un poco arduo para nuevos jugadores
  • El doblaje podría mejorar en gran medida
  • Algunos errores de diseño rompen la experiencia de juego
  • Las versiones de la anterior generación tienen mucho por pulir
8.3

Muy bueno

Política de puntuación

Aitor Ledesma
Estudiante de comunicación audiovisual y amante de los videojuegos, el cine, la música y las cosas bien hechas. El sistema PEGI no avisa de que un exceso de horas con un mando en las manos crea seres como yo.