
Parece que Blizzard ha decidido darle a Diablo II el regalo de cumpleaños más inesperado posible. 25 años después de su lanzamiento original, el juego que definió el género ARPG ha aterrizado por primera vez en Steam bajo el nombre de Diablo II: Resurrected - Infernal Edition, y lo ha hecho con un lanzamiento prácticamente sin previo aviso que ha pillado a medio mundo por sorpresa. El paquete incluye el remaster completo de Diablo II con su expansión Lord of Destruction y el flamante DLC Reign of the Warlock, que añade la primera clase nueva en un cuarto de siglo. Si ya tenías el juego en Battle.net, puedes comprar solo el DLC por 24,99€. Pero la gran pregunta es: ¿merece la pena pagar por esto en 2026? Vamos a desgranarlo.
Si nunca has jugado a Diablo II o lo dejaste hace años y quieres volver, la respuesta corta es sí, sin duda. Si ya lo tienes en Battle.net y te preguntas si el DLC justifica su precio, la cosa tiene más matices. Y si eres de los que juegan a ARPGs modernos como Path of Exile 2 y esperas algo a ese nivel de profundidad, quizás te quedes con ganas de más. Pero vamos por partes.
Lo más llamativo de esta Infernal Edition es el Brujo (Warlock), la primera clase completamente nueva que se añade a Diablo II en toda su historia. Estamos hablando de un maestro de las sombras que canaliza el poder de los Infiernos Ardientes a través de tres árboles de habilidades muy diferenciados. El árbol de Caos se centra en magia de fuego con explosiones radiales y pentagramas devastadores. El de Eldritch tiene una mecánica muy original: el Brujo levita su arma - ya sea una daga, una espada o incluso un arco - y la controla a distancia, algo que no se ha visto en ningún otro personaje de la saga. Y el de Demonios permite esclavizar criaturas infernales para que luchen a tu lado, desde el Herrero del Acto 1 hasta jefes de las oleadas de Baal.
El árbol de demonios es probablemente el más interesante a nivel de fantasía de juego, aunque hay que ser sinceros: subir de nivel con él es bastante duro al principio. La Maestría Demoníaca desbloquea un máximo de tres demonios simultáneos, lo que limita bastante la fantasía de tener un ejército, pero los demonios que consigues conservan sus auras y habilidades originales, creando combinaciones muy potentes. Las builds de fuego, por otro lado, son absolutamente demoledoras en la campaña, hasta el punto de que algunos jugadores las consideran demasiado potentes. En general, el Brujo se siente como una adición fresca que respeta el diseño clásico de Diablo II pero aporta mecánicas que no existían en el juego original.
Más allá del Brujo, Reign of the Warlock trae una serie de mejoras de calidad de vida que cambian bastante la experiencia del día a día. El alijo ha recibido una renovación completa con pestañas dedicadas para gemas, pociones y runas apilables, además de tener el Cubo Horadrico integrado directamente en el alijo, algo que los veteranos llevan pidiendo desde siempre. También se ha añadido un filtro de botín personalizable que reduce el desorden en pantalla y ayuda a identificar el equipo que realmente importa.

Las Zonas de Terror se han actualizado y ahora aparecen desde la dificultad Normal después de matar a Baal, lo que abre opciones de farmeo mucho antes y reduce la dependencia de las típicas carreras de vacas o Santuario del Caos. También llega el sistema Chronicle, que funciona como un registro de todos los objetos únicos que has encontrado en tu cuenta y recompensa a los completistas con cosméticos exclusivos: un brillo especial por encontrar todos los únicos, huellas por completar los sets y un portal de ciudad cosmético por crear todas las palabras rúnicas. Y como novedad de endgame, los Ancestros Uber son un nuevo jefe de dificultad extrema para los que buscan un desafío real.
Depende de quién seas. Si nunca has jugado a Diablo II, los 39,99€ de la Infernal Edition son una ganga. Estás comprando uno de los mejores ARPGs de la historia con gráficos remasterizados, audio rehecho, cinemáticas actualizadas y todo el contenido nuevo encima. No hay mejor momento para entrar.
Si ya tienes Resurrected en Battle.net y te preguntas si los 24,99€ del DLC valen la pena, la respuesta depende de cuánto Diablo II tengas aún en el cuerpo. El Brujo es una clase divertida y fresca, las mejoras de calidad de vida son bienvenidas y el hecho de tenerlo en Steam sin tener que pasar por el launcher de Blizzard es un plus que muchos jugadores valoran enormemente. Eso sí, hay que ser realistas: Diablo II sigue siendo Diablo II. La interfaz tiene sus años, el sistema de hechizos con un solo activo y rotación es anticuado comparado con los ARPGs modernos, y la cantidad de contenido endgame, aunque ha mejorado, no está al nivel de lo que ofrecen títulos como Path of Exile 2.
Un apunte importante: el juego requiere vincular una cuenta de Blizzard incluso en Steam, lo que puede ser un fastidio si llevas años sin tocar nada de Blizzard y tienes que recordar contraseñas antiguas o lidiar con múltiples cuentas. Una vez pasado ese trámite inicial la experiencia es fluida, pero es algo a tener en cuenta. En Steam, la recepción está siendo muy positiva con un 89% de valoraciones favorables entre casi mil reseñas, lo que dice bastante de cómo se ha recibido el paquete. Para los nostálgicos y los que buscan un ARPG clásico con ese toque renovado, Diablo II Resurrected en Steam es una apuesta segura. Para los que esperaban una revolución al nivel de los mods como Project Diablo 2, quizás se quede algo corto. Pero como dijo un jugador en Steam: "Llevo 20 años jugando a esto y acabo de comprarlo otra vez sin dudarlo." Y eso, al final, dice mucho de lo que Diablo II sigue significando para mucha gente.
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