
Hay decisiones en esta industria que cuesta entender y esta es una de ellas. Sony ha confirmado el cierre de Bluepoint Games, el estudio responsable de algunos de los mejores remakes que se han hecho jamás en la historia de los videojuegos. El cierre se hará efectivo en marzo de 2026 y dejará sin trabajo a aproximadamente 70 de los 80 empleados que formaban la plantilla. La noticia la ha adelantado Bloomberg y PlayStation la ha confirmado con un comunicado que suena exactamente igual que todos los comunicados que las grandes compañías lanzan cuando cierran un estudio al que le deben mucho.
"Bluepoint Games es un equipo increíblemente talentoso y su experiencia técnica ha ofrecido experiencias excepcionales para la comunidad de PlayStation", ha dicho un portavoz de Sony. "Les agradecemos su pasión, creatividad y artesanía". Palabras bonitas que no cambian absolutamente nada para las 70 personas que se van a la calle después de haber dedicado años de su vida a un proyecto que la propia Sony decidió cancelar.
Para entender por qué este cierre duele tanto hay que repasar lo que Bluepoint Games significaba para PlayStation. Este estudio de Austin, Texas, se había convertido en el referente absoluto de los remakes y remasterizaciones de calidad. Su historial habla solo: la Uncharted: The Nathan Drake Collection que reunió los tres primeros juegos de la saga, la remasterización de Gravity Rush, el impresionante remake de Shadow of the Colossus para PS4 y la joya de la corona, el remake de Demon's Souls que fue uno de los mejores argumentos para comprar una PS5 en su lanzamiento. No eran un estudio cualquiera haciendo ports, eran artesanos técnicos capaces de coger un juego clásico y hacerlo brillar como si fuera nuevo sin perder un gramo de su esencia.
Sony lo sabía y por eso compró el estudio en 2021, en plena fiebre de adquisiciones. Pero en lugar de dejarles hacer lo que mejor sabían hacer, que era crear remakes excepcionales, decidió cambiarles el rumbo. Bluepoint codesarrolló God of War: Ragnarok en 2022, lo cual todavía tenía sentido, y después el estudio se puso a trabajar en un God of War multijugador de tipo live service que nunca llegó a anunciarse públicamente. Un juego que, según los informes, llevaban años desarrollando y que Sony canceló en enero de 2025 dentro de su reestructuración de proyectos live service tras el fracaso de Concord.
Lo que ha pasado con Bluepoint Games es un caso de manual de cómo no gestionar un estudio adquirido. Compras un equipo que es extraordinario haciendo una cosa muy concreta, les pones a hacer algo completamente diferente que encaja con la moda del momento, la moda pasa, el proyecto se cancela y como el estudio ya no tiene proyecto en marcha lo cierras. Es exactamente lo que ha ocurrido y es difícil no sentir frustración al ver el resultado. Setenta personas que sabían hacer remakes como nadie en la industria se quedan sin trabajo porque alguien en las oficinas de Sony decidió que lo que el mundo necesitaba era otro God of War pero multijugador y con microtransacciones.
Lo más amargo de todo es el contexto. Sony acaba de anunciar en su último State of Play un God of War Trilogy Remake y un juego 2D llamado Sons of Sparta. Es decir, la compañía sigue apostando por la marca God of War y sigue necesitando remakes de calidad, pero el estudio que mejor los hacía en todo el planeta ya no existe. Alguien tendrá que hacer esos remakes y difícilmente lo hará mejor que Bluepoint. En 2024 el jefe de tecnología del estudio todavía aseguraba que estaban trabajando en un título original, algo que los fans llevaban años pidiendo. Nunca lo veremos. Lo que veremos es otro comunicado dentro de unos meses agradeciendo la pasión y la creatividad de otro estudio al que Sony compró para luego cerrar. El patrón ya lo conocemos demasiado bien.
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