El nombre que tus cuidadores te dan cuando eres un recién nacido es algo que puede llegar a determinar tu vida de una forma u otra. Aunque sea a nivel subliminal, es algo que está ahí acompañándote todo el tiempo te guste o no. Es por eso que decidir cómo debe llamarse alguien es una de las decisiones más importantes que se pueden tomar en la vida, pero hay padres que parece que solo quieren trolear a sus hijos para el resto de sus días.
Desde Songoku hasta Jamesbondcerocerosiete, existen muchos casos de nombres completamente surrealistas que han destacado en los medios de comunicación; algo que habría llevado a algunos países a prohibirlos o descartarlos. Pero quizás uno de los casos más curiosos que existen es aquel que está protagonizado por Suecia y esos padres a los que se les pasa por la cabeza llamar a su hijo con el nombre de IKEA.
Según recogía el medio ReaderDigest de Australia, todo tiene que ver con la idea de que el gobierno de Suecia se toma muy en serio lo de velar por la futura salud mental de las personas. En este mismo sentido, la ley del país recoge que no se deberá poner un nombre a los niños que vaya en detrimento de la misma cuando crezcan y, sobre todo, que les pueda generar un estrés acumulado de forma totalmente gratuita.

De esta manera, hay muchos más nombres además del de IKEA que están prohibidos en Suecia y este sistema funciona de manera realmente sencilla: cuando acudes al censo para proporcionar los datos de tu hijo recién nacido, el dispositivo se reserva el derecho de no aceptar el nombre que hayas propuesto en caso de que se valore la posibilidad de que pueda suponer un perjuicio futuro para él. Eso sí, nada te impedirá llamar allí a tu hijo IKEA en la intimidad de tu hogar, pero esto es algo que no se encuentra contemplado a nivel legal.
IKEA nació como empresa en el año 1943 de la mano de Ingvar Kamprad, su fundador, pero el primer set de muebles no llegó hasta el año 48; momento en el que su padre le dio una pequeña cantidad de dinero con el que montar todo el tinglado y lanzar varios productos al mercado. De esta manera, lo que hizo que la empresa despegara completamente tuvo que ver con una ingeniosa solución que Kamprad tuvo que buscar para reducir los costes de la empresa: el hecho de que los muebles de IKEA te los montes tú. Algo que permitió que estos fueran más baratos para el público y alcanzaran una popularidad sin precedentes en Suecia a mediados de la década de los 50.
¿Qué os parece esta peculiar prohibición que existe dentro del país de Suecia? ¿Conocéis algún otro nombre que se encuentre censurado en otras naciones? Evidentemente, IKEA se corresponde con un conjunto de letras que podrían formar parte de un buen mote, pero no será un nombre que aparezca en un censo de forma oficial.
CONTENIDO RELACIONADO
No pagó dinero: la elección de este juego como último anuncio en The Game Awards 2025 fue elección de Geoff Keighley.
Cuando la industria del videojuego demuestra su lado más humano
El próximo gran remake de Resident Evil se desvelará este año, y todo apunta en una dirección.
Su valor no deja de subir, es cada vez más difícil de encontrar y muchos jugadores aún no son conscientes de lo que tienen
Nuevos dinosaurios, mejoras en combates, optimizaciones... llega la primera actualización de Hytale.
Una apuesta que podría convertirse en el nuevo gran vicio de Steam mientras esperamos a GTA VI
Últimas horas para jugar este juegazo de Yakuza en PS Plus Extra, además se trata de un juego corto para lo que estamos acostumbrados
Si buscas un videojuego de investigación y terror lovecraftiano, esta oferta de PS Store es para ti.
Que no haya edición coleccionista de Resident Evil Requiem parece ser culpa de la política arancelaria de Donald Trump.
Tras superar a titanes como The Last of Us: Parte II, Clair Obscur: Expedition 33 ya mira hacia FromSoftware.
SEGA retira la venta individual del juego con la llegada del remake Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties
Creepy Jar se marca un simulador de fábricas espacial que mezcla automatización, combate y un planeta que literalmente se prende fuego cada dos por tres