NieR: Automata, el inicio y el final de una obra de arte

NieR: Automata

PC PlayStation 4
10

Obra maestra

NieR: Automata, el inicio y el final de una obra de arte

NieR: Automata, el inicio y el final de una obra de arte
 
 

“Todo termina, la pantalla se vuelve en negro, no sabes que pensar, no has tenido el tiempo de asimilarlo, se te escapa de las manos, todo ha terminado, todo comienza.” Así definiría mi estado emocional tras terminar al completo la experiencia que ofrece NieR: Automata, aunque espera, realmente estoy mintiendo, tras varios días, sigo manteniendo parte de esas emociones, el juego sigue trayendo imágenes a mi cabeza, frases y evoca sentimientos y sensaciones contantemente. “¿Qué has hecho Yoko Taro?”

Me enfrenté al título de Platinum Games consciente de que podía ser un gran juego, tenía cierta expectativa de pasar un buen rato, pero tras varias sesiones delante de él, empecé a sentir que estaba delante de algo diferente. Pocas veces un videojuego conseguía atraparme de esta forma, porque el juego es divertido y jugablemente enriquecedor, pero no solo era eso lo que me invitaba a seguir, necesitaba seguir descubriendo ese mundo, saber que movía a 2B, saber por que 9S se cuestionaba su entorno, quién era 2A y donde estaban los humanos o si había rastro de ellos. Porque si alguien no lo sabía, los personajes de NieR: Automata son androides, androides que luchan contra máquinas.

El test de Turing (o prueba de Turing) es una prueba de la habilidad en la que una máquina es capaz exhibir un comportamiento inteligente similar, o indistinguible, del de un humano. Este experimento de la vida real, juega en parte con todo lo relacionado a NieR, y lo mejor de todo, esto es lo que provoca que tu mismo desarrolles sentimientos y planteamientos en base a un videojuego. Creas unas emociones en base a algo que son líneas y líneas de programación, de códigos, de nada, de todo.

“Lo poco que he aprendido carece de valor, comparado con lo que ignoro y no desespero en aprender.” Descartes.

Porque el juego es una completa trampa, Yoko Taro esconde realmente todo el sentido del juego. A primer vista puedes pensar que se trata de JRPG con personajes japoneses típicos y hasta con un punto picante, pero esa es la trampa, es un reclamo para que sucumbas ante una de las tramas más filosóficas y profundas que recuerdo. Me está resultando escribir estas líneas sin caer en spoilers, pero si que es cierto que el juego nos hace plantearnos a nosotros mismos muchas cosas, tanto a nivel individual como el papel de la humanidad como sociedad. Planteamientos que quizás pasarán desapercibidos para muchos jugadores, pero que tocarán la fibra sensible en jugadores de edad algo más avanzada.

En esta revista ya calificamos el título como una obra maestra. Algo que a nivel personal he entendido después de jugarlo, después de hacer tres “pasadas” a la historia principal, la cual cambia en cada una de las veces que la juegas, especialmente en la tercera vuelta. Con un final perfecto, un “true ending” en el que todo acaba como empieza, todo empieza como acaba, en un ciclo que te dejará perplejo delante de la consola. No os voy a desvelar lo que pasa si puedes ver el final verdadero y superas la escena de los créditos finales, pero es una oda, una poesía, un final poético que en si ya te da a entender gran parte de lo vivido y con ello gran parte de nuestra verdadera existencia. ¿Nadie se ha planteado el sentido de la vida¿ ¿Qué hacemos en el mundo? ¿Si nuestra vida tiene un sentido singular o plural con la humanidad? Volverás a plantearte estas cosas cuando termines el juego e igual tendrás nuevas respuestas, aunque las mismas te lleven a otras preguntas, que seguirás sin poder responder.

“Sería absurdo que nosotros, que somos finitos, tratásemos de determinar las cosas infinitas.” Descartes.

Estamos delante de un juego donde las máquinas intentan ser persona, lo intentan más que muchas personas en si mismo, pues no todos los humanos contamos con humanidad a pesar de que nos describan con ese adjetivo. El esfuerzo en conseguir algo es lo que te lleva a la meta, y la meta de Yoko Taro era crear un juego que sea recordado por mucho tiempo, un juego que todo aquél que lo complete guardará, para contarles a sus amigos que un día disfruto de una obra maestra. “Todo termina, la pantalla se vuelve en negro, no sabes que pensar, no has tenido el tiempo de asimilarlo, se te escapa de las manos, todo ha terminado, todo comienza.”

“Lo he vivido desde el principio, cuando los robots no podían hablar, hasta el final, cuando se interpusieron entre la Humanidad y la destrucción. Ya no veré nada más.” Yo Robot – Isaac Asimov


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