Durante años hemos visto cómo tanto PlayStation como en particular Xbox empezaron a dar fuertes pasos atrás en relación a sus videojuegos exclusivos. Pero las últimas semanas han dejado claros indicios de que ambas compañías podrían estar reevaluando sus posturas. Y eso es lo mejor que le podría pasar a la industria.
Asha Sharma, la nueva dirigente de Xbox que heredó el rol de Phil Spencer, dejó recientemente una frase clave para entender cómo se estaba reenfocando la marca en este punto: "Por el camino, reevaluaremos nuestro enfoque sobre exclusividad, ventanas de lanzamiento e IA, y compartiremos más a medida que aprendamos y decidamos".
Ese 'reevaluaremos nuestro enfoque sobre la exclusividad' tiene un valor enorme, y es que la realidad es que Xbox se había quedado finalmente sin exclusivos de ninguna clase. Porque ya no es solo cuestión de que se lanzaran títulos como Starfield en PlayStation, es que también llegaron Forza, Gears of War y más estandartes de la compañía estadounidense.
No, en este punto no queda claro aún cómo será ese reenfoque, pero tendría sentido sí supusiera una estrategia menos agresiva de sus first-party. Dicho esto, a esa predisposición de Xbox se le suma la de PlayStation, que definitivamente pone punto y final a su expedición del mercado de PC en cuanto a sus lanzamientos narrativos.
Esencialmente, Jason Shcreier, el reputado periodista de Bloomberg, ha confirmado que PlayStation ya no lanzará sus juegos narrativos en PC. Esto afecta de forma inmediata a títulos como Wolverine e Intergalactic, por lo que el mensaje es claro: si quieres jugar a nuestros mejores juegos, vas a necesitar comprar nuestra consola.
Visto lo visto, Xbox y PlayStation parecen estar de acuerdo en que no hay que estar de acuerdo en que todos los exclusivos estén disponibles en todas las plataformas. Y a pesar de cómo eso suene, la realidad es que nos acaba beneficiando a todos a largo plazo.
Hace poco Matt Piscatella, uno de los analistas de videojuegos más famosos del planeta, aseguraba que los exclusivos ya no era lo que más importaba en la industria, sino el ecosistema de juego y dónde se encontraran los amigos de cada jugador. Pero precisamente por eso considero que los exclusivos siguen siendo determinantes.
Porque sí, hay mucha fuerza en 'lo de siempre', y si llevas 20 años comprando PlayStation es fácil que sigas haciéndolo. Pero ya vimos en la generación de Xbox 360 y PS3 que es posible forzar un cambio en la mentalidad de los jugadores a través de precios competitivos y, obviamente, experiencias exclusivas de máxima categoría.
Aunque hoy en día pueda no parecerlo, en su momento nombres como Gears of War o Halo fueron capaces de discutirle todo a PlayStation. Y fue precisamente por eso que eventualmente PlayStation acabó creando experiencias referencia como The Last of Us, la reinvención de God of War o la evolución narrativa de Uncharted.
Es la competitividad lo que hace que los desarrolladores deban forzarse a romper sus límites creativos. De lo contrario, acabamos en escenario como el de estos últimos años: exclusivos prácticamente inexistentes con solo Nintendo demostrando por qué se trata de la compañía de videojuegos con más identidad propia desde hace décadas.
Multijugadores, juegos como servicio... PlayStation y Xbox se vieron envenenados durante años por la promesa del dinero fácil, pero esa solución tenía fecha de caducidad. Una vez que ese mercado ha empezado a mostrar claros síntomas de agotamiento, la verdadera respuesta al éxito se halla donde siempre: en catálogos de videojuegos robustos con lanzamientos que den argumentos suficientes para convencer a los jugadores.
No es exagerado decir que la generación de PlayStation 5 y Xbox Series ha sido un fracaso no por sus cifras, sino por no haber sido capaz de innovar como antaño y de dar con nuevas referencias en su ecosistema de videojuegos. Remakes, remasters y demás han sido lo que más ha dominado estos años de mercado. Y eso no debería ser a lo que aspira una industria puramente creativa.
Con Fable confirmado para PS5, Xbox es definitivamente la compañía que más trabajo tiene por hacer en este ámbito. Pero por suerte tienen mucha pólvora a nivel de desarrolladoras. Porque sí, los exclusivos limitan dónde puedes jugar, pero también son lo que obliga a PlayStation, Xbox y Nintendo a luchar constantemente por crear algo que merezca realmente la pena.
CONTENIDO RELACIONADO
Este cambio ya se está aplicando este mes a EEUU, Reino Unido y Japón, y podría llegar a más regiones en el futuro
El creativo japonés ha explicado cómo encajan los próximos proyectos del estudio dentro de la filosofía que ha dado vida a sagas como Dark Souls o Elden Ring
La tienda digital PS Store se encuentra en una promoción actual con descuentos en cientos de juegos. Uno de ellos es una de las obras más de nicho que recuerdo pero también una con las mejores narratibas y tramas que he jugado nunca. Y además, jugablemente es muy divertido. Te doy todos los detalles de […]
La noticia choca con la reciente noticia de que si se quiere jugar en español, deberá hacerse con el audio de Latam
Tanto la primera como la segunda entrega de la saga han aparecido en los datos internos de la tienda digital de PlayStation
Uno de los insiders más importantes cuenta lo que sabe poniéndole fecha aproximada de salida al esperado juego
Querer evitar a GTA VI en el calendario ha generado un efecto dominó: los lanzamientos se aglutinan en septiembre.
Naoki Hamaguchi cierra una década dedicado a reimaginar el clásico de 1997 y, con la trilogía a punto de completarse, ya tiene claro que su siguiente proyecto irá por otro camino
El análisis del estado del proceso revela que la demanda por patentes contra Pocketpair se ha quedado prácticamente en nada justo cuando Palworld se prepara para su lanzamiento 1.0
El director de Elden Ring rompe su habitual silencio para confirmar que el estudio tiene más proyectos en marcha de los que conocemos
Sólo por ser suscriptor de PS Plus puedes adentrarte en una saga mítica de las aventuras gráficas.
Las primeras partidas a la vuelta de Lara Croft dejan una imagen espectacular y una mecánica de cámara lenta muy prometedora, pero también un problema de control