Crítica de Justice League: Una decepción entretenida

Justice League

Crítica de Justice League: Una decepción entretenida

El gran crossover de DC se enfrentaba a un reto de lo más complicado

Crítica de Justice League: Una decepción entretenida
 

Han sido meses y meses de rumores, polémicas y presagios de lo más negativos para llegar hasta este día. Warner Bros. ponía el pilar base para lo que será su futuro Universo Extendido, y lo hacía en un ambiente nada favorable y con el escepticismo de unos fans hastiados por los tropiezos de Zack Snyder. Ahora el director volvía una vez más a reclamar su posición dentro del estudio con una película que arrastraba el peso del éxito de Patty Jenkins y su princesa amazonas. La llegada de Joss Whedon al rodaje de “Justice League” en pleno verano parecía ser la pieza que faltaba para llevar el equilibrio a la oscuridad del director de “Batman v Superman”. Los medios estaban, los personajes también, pero el conjunto ¿ha terminado cumpliendo con las expectativas?

El pasado 2012 se sembró la semilla para lo que ha terminado siendo “Justice League”. Con el éxito del crossover de Marvel, el estudio de DC se marcó como objetivo alcanzar algún día lo que supuso ese fenómeno, impulsando a sus propios superhéroes. No obstante, desde entonces no han hecho sino acumularse un fracaso tras otro, dejando a la cinta de Snyder como la última bala antes de llegar al precipicio. Entrar a ver “Justice League” es echarse a la espalda una gran cantidad de prejuicios e ideas preconcebidas que no le hacen ningún favor al intento tímido y desorganizado de Warner Bros. por recrear el espectáculo marvelita.

En esta ocasión no teníamos a Superman, quien tras perecer en su batalla con Doomsday dejaba a la Tierra desamparada. En su lugar, su gran enemigo Batman se erige como el responsable de liderar la defensa del planeta junto con un nuevo equipo de superhéroes de lo más variopinto. Wonder Woman (Gal Gadot), Aquaman (Jason Momoa), Flash (Ezra Miller) y Cyborg (Victor Stone) son los auténticos protagonistas de una historia que lejos de ser un completo desastre, acumula tantos desaciertos a lo largo de las casi dos horas de metraje que termina siendo sonronjante. Los esfuerzos de Snyder han estado volcados aquí a crear una sinergia dentro del equipo que resulta ser de lo más efectiva. Cada una de sus personalidades van friccionando a lo largo de la historia generando situaciones muy interesantes y refrescantes.

Aunque las pretensiones que se han ido generando con los distintos tráilers eran las del regreso de Superman, ese momento termina quedando relegado a un desbarajuste en la formación del equipo, y al lucimiento del torso de Henry Cavill. Porque la presencia del actor británico no da para mucho más. Parece que toda la fuerza se le va por el bigote, en una actuación que deja de ser lo que muchos esperaban para su personaje. “Justice League” no es la película del regreso de Superman, es la historia de cómo el trabajo en equipo se antepone al individualismo de un dios. Snyder es consciente de ello, y reduce la importancia del kryptoniano a cuatro momentos en particular en los que deja claro su desmesurado poder pero no mucho más. Su relación con Loise (Amy Adams) y su madre Martha (Diane Lane) son más un estorbo que un ayuda para definir la personalidad de un personaje que ya se ha demostrado tremendamente inflexible en el pasado.

“Justice League” se empeña una y otra vez en romper la cinética que consigue a través de sus personajes, con escenas manidas, previsibles y que no aportan absolutamente nada a la historia. Wonder Woman vuelve a robar toda la película con su presencia, y elimina la pequeña posibilidad que tenía Batman por reinstaurarse como protagonista absoluto. El Caballero Oscuro continúa en su línea con un papel más que discreto que no deja de resentirse en presencia del resto de superhéroes. Aquaman no brilla tanto como se esperaría en la antesala de lo que será su película en solitario, y el papel gracioso se lo termina llevando el joven Ezra Miller y su Flash. Este último aporta las pocas escenas cómicas de “Justice League”, que en la mayoría de los casos están increíblemente forzadas y no logran despertar muchas reacciones. Y Cyborg, siendo  el personaje del que menos se esperaba, es el que menos aporta. No se entiende muy bien cuál es el perfil que le quiere dar Snyder en esta historia, en la que por momentos parece una estatua y por otros hace del amigo de relleno del grupo.

No obstante, a pesar de las taras de cada uno, en conjunto funcionan a la perfección. Los momentos de acción en los que vemos actuar a todo el equipo son sin duda lo mejor de la película. Las escenas están perfectamente coreografiadas y los héroes parecen conocerse de toda la vida. En este sentido el director sabe corregir las carencias de unos y otros con sus poderes, de tal manera que terminan dando la sensación de un todo compacto, con el añadido de un Superman que continúa siendo un ente propio y autónomo. El problema de todo esto llega cuando toca ponerse a narrar un episodio que debía haber sido épico y debía funcionar como antesala para la introducción a un futuro Darkseid.

Lo peor sin duda alguna de “Justice League” es su historia. La llegada de Steppenwolf a la Tierra está contada de manera desorganizada, sin ningún tipo de poso y con la sensación de haberse dejado algo por el camino. A nadie se le escapan las regrabaciones y modificaciones que se hicieron sobre el trabajo de Snyder, y aquí es donde más se notan. El reclutamiento del equipo por parte de Bruce, y el resumen de lo que son las Cajas Madre resultan de lo más confusos y terminan empujándote de mala manera hacia un nudo inexistente. Y es que de la introducción de los superhéroes se pasa directamente al enfrentamiento con el alienígena sin la pausa que debía haber aportado Clark Kent. Sin embargo cuando parece que nada puede ir a peor, llega a un final abrupto que corta cualquier atisbo de luz al final del túnel.

Al problema narrativo se le une lo que termina de poner la losa sobre la sensación final de “Justice League”. No es una sorpresa el gusto de Snyder por el uso, ya enfermizo, de las cámaras lentas, pero aquí se le une un uso desvergonzado del CGI. Los efectos especiales son tan abundantes que se pueden contar con los dedos de las manos las escenas que no tienen estos adornos. Todo esto no sería un problema sino fuera porque la calidad de los mismos dista de estar al nivel de una producción como esta. Los 300 millones de dólares de presupuesto parece que se han destinado al completo a las correcciones de Whedon dejando de lado el aspecto visual del trabajo.

Resulta casi sonrojante el uso que se da al CGI especialmente en las escenas relacionadas con Aquaman bajo el agua, y en la recreación del villano. Y es que Steppenwolf, además de ser uno de los peores villanos, más absurdos, y planos de todo el género, viene acompañado de unos efectos especiales que recuerdan a épocas pasadas. La soberbia calidad de actuación de Ciarán Hinds queda del todo desaprovechada con un papel accesorio y de lo más olvidable que desmerece al esfuerzo puesto por hacer encajar al equipo de superhéroes.

En definitiva “Justice League” es el esfuerzo más loable y firme de Warner Bros. por hacer las cosas bien. Es una película que si bien es mucho más entretenida que “Batman v Superman”, carece del toque mágico que aporta la competencia a sus historias. La música de Danny Elfman tampoco termina de ser el revulsivo que se esperaba de un compositor de su talla, y el acompañamiento queda relegado a un segundo plano casi despreciable. “Justice League” se esfuerza por corregir los errores del pasado y encaminar las historias hacia sus futuros episodios, pero esa pretensión le explota en la cara. Las expectativas vuelven a jugar un papel determinante en una película que estaba pensada para el notable y que apenas logra el suficiente. “Justice League” es una película decente, pero no la redención que se esperaba y debía ser.


Contenido relacionado