Crítica del episodio 2×06 de Westworld: ¿De dónde venimos?

Westworld

Crítica del episodio 2×06 de Westworld: ¿De dónde venimos?

Vuelven los saltos temporales en un tablero de juego cada vez más emocionante

Crítica del episodio 2×06 de Westworld: ¿De dónde venimos?
 

Vuelve la confusión temporal y los destino de los jugadores comienzan a verse en el horizonte. La semana pasada “Westworld” dio un pequeño respiro con un viaje al Shogun World, donde Maeve entendió por qué lucha y sintió por primera vez el amor y la compasión real. Esto fue un descanso porque alejó la narrativa de los constantes saltos temporales y de localización a los que parecen haberse aficionado Jontahan Nolan y Lisa Joy. Ahora el juego continúa, y quien creó las reglas y maneja los hilos vuelve a asomar la cabeza. El Hombre de Negro junto a Emily por un lado, Dolores por otro, y el propio equipo de parque dividido en seguridad y control de calidad, se baten en una carrera por un premio desconocido.

Con el final de la primera temporada y la muerte de Ford, se dio por hecho que el descontrol y la revolución de los anfitriones se había debido a la ausencia del creador. Sin embargo, parece que eso era una ilusión creada con el único propósito de alimentar la morbosidad de la carnicería que se está dando en el parque. “Tengo que hacer una elección entre lo desconocido y un final“, le dice Bernard a Dolores en un flashback. ¿Pretende desconectarla antes del caos final? Más bien parece que quien lleva las riendas del juego es ella, y Ford, quien ha dejado la suficiente impronta para seguir manejando los hilos. Y es que Dolores le está haciendo un test de fidelidad similar al que ya se pudo ver la semana pasada con Jim Delos.


Esta crítica contiene spoilers del episodio, por lo que te recomendamos verlo antes de continuar leyendo.

Aunque en un inicio parecía que los anfitriones perseguían su libertad mientras los responsables del parque jugaban en otra liga, parece que los caminos comienzan a confluir. Teddy ha vuelto reprogramado y ahora sí está listo para subirse al tren junto a Dolores. El vaquero ha dejado de lado todo sentimiento y se ha convertido en una máquina de matar más, justo lo que perseguía ella con la intención de ir hacia “Gloria” sin ninguna carga. Un lugar en el que Pete Abernathy -o más bien sus datos- podrían ser cruciales para la victoria. El equipo del parque con Hale a la cabeza tienen a este importante anfitrión, y pretenden chantajear a Delos con él. Las divisiones internas comienzan a hacerse palpables.

Mientras estos intentan controlar la situación, otros persiguen el origen de todo, el punto cero. Bernard y Elsie están tras la zanahoria dejada por Ford, y lo que descubren podría dar comenzar a dar sentido a lo que lleva sucediendo en el parque desde su muerte. La Cuna, una base de datos secreta que simula narrativas ha estado poniendo, de manera autónoma, piedras en cada uno de sus movimientos. Este nuevo jugador inesperado parece también intentar perseguir lo mismo, pero su naturaleza es bien distinta. ¿Cómo funciona una entidad cibernética sin una mano humana detrás? El propio Bernard se sumerge en este gran archivo para conocer la verdad.

Si la Cuna está influyendo a otros sistemas, significa que está ejerciendo de títere y supervisor del juego. Algo que curiosamente coincide con el comportamiento del propio Ford antes de que muriese sacrificándose de forma sospechosa. Y es que, una vez sumergido en la network, Bernard viaja a un parque virtual que parece encerrado en el pasado, un lugar donde todo continúa funcionando correctamente. Allí, creación y creador se vuelven a encontrar. Ford reaparece delante de sus ojos manifestándose como una entidad con mucha influencia todavía en el mundo real. Su cuerpo ya no está, pero lo que queda de él es su verdadera esencia que apunta a estar operando desde esa base de datos para orquestar su gran plan.

Uno de los que se han visto más influidos por el control de Ford es William. Su oscuro y triste pasado le ha atrapado, pero su obstinación por resolver el juego le impide ver claramente. Emily ha llegado hasta allí con el único propósito de pedirle perdón por el suicidio de su madre, y salvar su vida. Hasta ahora el Hombre de Negro había estado operando para encontrar la redención, la culpa le pesaba demasiado como para huir de allí y continuar viviendo. Su hija le ablanda el corazón y vemos por primera vez a su verdadero yo, a sus lágrimas cayendo al recordar por qué está ahí. Sin embargo, ni siquiera eso es suficiente como para hacerle abandonar. William engaña a Emily y continúa el camino solo, ahora sí con parte del alma purificada en busca de una salvación todavía desconocida.

Poco a poco “Westworld” está convirtiendo a las máquinas en personas, haciendo del juego algo justo. Si todos persiguen lo mismo, todos deben partir con los mismos valores y sensibilidades. Quizás es eso lo que quiere evitar Dolores para tener una ventaja en el momento de la verdad, pero su compañera Maeve se ha dejado ganar. Desde el momento que tenía alguien al que proteger, se bajó un peldaño de la competición. El efecto que ha tenido en ella la muerte de Sakura y el dolor de Akane, le han aclarado todavía sus sentimientos. Por fin logran escapar del Shogun World dejando atrás a su alma gemela, quien decide guardar el hogar de su hija, a pesar de la tormenta que lo está barriendo todo.




Maeve por fin llega a su destino, pero se percata de que en realidad es solo una parada más. Logra regresar a casa, donde sus recuerdos le dicen que vivía junto a su hija. Sin embargo, al llegar allí despierta, y entiende que la realidad es bien distinta a lo que le dice el corazón. El parque ha seguido funcionando, y ahora su hija vive con una nueva madre, repitiendo en un bucle infinito la que antes era su propia narrativa. Algo que no está dispuesta a permitir ¿ver de nuevo morir a tu propia hija? Maeve corre con ella para escapar generando una nueva situación de la que nadie sabe lo que saldrá. Por lo pronto Sizemore ya ha se ha cansado del juego rompiendo la cuarta pared.

El equipo del parque sin embargo tiene cosas más importantes que hacer. Por fin han conseguido reiniciar el sistema, y recuperar el mapa, no obstante lo que descubren no es lo esperado. Unos anfitriones se acercan peligrosamente al borde del parque. Dolores junto a Teddy y el resto de su grupo han conseguido llegar hasta las puertas de salida, escapando de u mundo para llegar a la realidad. ¿Con qué propósito? Si Dolores está actuando bajo la influencia de Ford, y este solo quería crear un nuevo Jardín del Edén para crear a una nueva humanidad, queda esperar a que Darwin tire los dados.


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