Crítica del episodio 5 de FLCL: Progressive, locura gainaxiana

FLCL Progressive

Crítica del episodio 5 de FLCL: Progressive, locura gainaxiana

La serie se desata por completo con un espectáculo visual que recuerda a los mejores años de Gainax

Crítica del episodio 5 de FLCL: Progressive, locura gainaxiana
 

Las sensaciones que muchos esperaban volver a vivir con esta continuación por fin han regresado. Tras varios episodios en los que Production I.G osciló entre el homenaje y el plagio, “FLCL: Progressive” por fin ha encontrado su propio espacio y personalidad. El combate entre Haruko y Jinyu demostró que efectivamente la serie todavía albergaba esa calidad el pasado, y la narración entró en lo que parecía un clímax. Era el momento para definir si estaríamos ante un éxito, o por el contrario se trataba de una secuela mediocre más. El estudio decidió abrazar de lleno los elementos de ciencia ficción de este universo dejando de lado los tintes coming-of-age de la primera temporada, y eso ahora ha desembocado en el verdadero frenesí que toda la comunidad de fans aguardaba a ver.

Era inevitable no sentir la ausencia de una de las patas más importantes del Comité en esta nueva serie. Gainax logró imprimir una personalidad tan particular a “FLCL”, que su popularidad no tardó en expandirse a nivel mundial. Ese legado era principalmente el que tenía que continuar Katsuyuki Motohiro, partiendo desde una situación algo complicada. La presión de heredar la fama de uno de los animes más importantes de las últimas décadas sumado al atrevimiento en cuanto a sus valores de producción, marcaban un precedente complicado de alcanzar. Y bien es cierto que las constricciones de la televisión imprimieron un aire insulso y gris a los primeros episodios, pero parece que todo no era más que una simple preparación.

Con su quinto episodio, Production I.G. demuestra una vez más por qué tiene ese renombre. Nos encontramos ante una de esas propuestas de animación tan particulares, que abandona la línea seguida hasta ahora y se atreve a probar cosas muy, muy arriesgadas. Planos imitando al carboncillo de los dibujos de un manga, y un delineado general de los personajes más cercano a los bocetos, cimientan las bases para un verdadero despliegue visual. El trabajo que hace Kei Suezawa aquí nada tiene que envidiar a la locura que regaló Hiroyujki Imaishi en el quinto episodio de la serie original. Y es que este director responsable de las irremplazables “Gurren Lagann” y “Kill la Kill”, pone en pantalla un derroche de talento, manifestado con escenas imposibles y una nula aversión al fracaso.

Resulta particularmente interesante ver cómo el estudio ha decidido sorprender con este giro a falta tan solo de dos episodio para el final. ¿Por qué ahora? Parece que la evolución de Hidomi tiene algo de responsabilidad. Perdida en sus propios pensamientos, y alejada de un mundo en el que no encontraba nada de valor, Hidomi de repente pareció ver la luz, una razón para vivir, con la aparición de Jinyu en su vida. Sin embargo, ahora que esta había retornado a Haruhara, todo volvía al punto de partida. Solo había sido como un simple objeto, era vista como una herramienta por parte de la Hermandad de la Policía Galáctica para poder derrotar a Medical Mechanical. La pelirroja se quitaba la careta probando que sigue mirando solo por sus propios intereses. No obstante, Hidomi no es Naota, y sus sentimientos se manifiestan con este rebelde estilo de animación.

Lo visual no es lo único que tira por la ventana el estudio esta semana. El director decide directamente abandonar la coherencia tanto temática como cronológica mantenida hasta ahora, e introduce elementos que buscan abiertamente desconcertar. El extraño sueño de Hidomi –más simbólico que los previos- tiende puentes hacia la aparición de una Haruhara prometida y embarazada, y una evasión de todos los acontecimientos sucedidos en el último episodio. Las metáforas toman el protagonismo, y aunque no llevan a ninguna conclusión clara, sirven para hacer avanzar con celeridad a la trama hacia el punto adecuado. Por el camino tenemos momentos de gran intensidad emotiva como son el combate entre Ide y Haruko, o la propia pena que desborda de  Hidomi al verse esta reflejada en su propia desgracia. “FLCL: Progressive” pierde la constancia tan aburrida con la que se había vestido, y se lanza a una irregularidad que permite alcanzar intensos puntos climáticos.

Mientras Production I.G. encuentra unanimidad en el apartado de la animación, pierde la dirección en la narración. El último episodio dejaba completamente de lado las preocupaciones y los temas sociales inherentes a la adolescencia, para monopolizar en exclusiva el conflicto entre Haruhara y Medical Mechanical. Parecía que esa iba a ser la apuesta final de la secuela de cara al desenlace. Pero nos encontramos con una desconcertante sorpresa de última hora. Al tiempo que el conflicto bélico continúa en este episodio, también renace la propia Hidomi de entre sus cenizas para seguir avanzando en su propia historia. Dejando de lado las explosiones y los intentos de la Hermandad por hacer despertar los N.O. de la gente para utilizarlos contra los extraterrestres, lo más interesante lo encontramos precisamente en este dolor tan profundo que siente Hibajiri.

De las lágrimas por perder a la única persona que quería, viajamos al interior de su mente en una secuencia construida con viñetas de manga. Este salto al vacío es apropiado para ver cómo Hidomi se sincera por primera vez en toda la serie, y cómo reconoce que desea seguir esperando a que regrese su padre antes que huir siguiendo la recomendación de su madre. Por fin se acepta a sí misma, y por fin manifiesta los sentimientos que tanto tiempo había escondido por temor al rechazo. Es precisamente de esta tormenta de emociones de la que nace su motivación para ir a enfrentar a Haruko, pero antes de poder culminar su venganza, algo aparece en el cielo. El motivo por el que había sido utilizada, la razón de vivir de Haruhara, baña sus cabezas con una luz rojiza.

La llegada de ATOMSK pondrá el punto y final a “FLCL: Progressive” en lo que puede ser una confrontación tanto emocional como física de todos sus protagonistas con el destino. Claro está que podríamos estar ante una nueva metáfora tan propia de este universo, pero todo apunta a que finalmente la serie desplegará todas sus cartas para cerrar el circulo que inició hace ya más de quince años. ¿Cumplirá con las expectativas? El camino recorrido hasta ahora ha sido irregular, pero parece que el tiempo no ha sido en balde, y Production I.G. por fin ha encontrado su sitio para estar a la altura de las circunstancias.


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