Crítica del episodio 63 de My Hero Academia: Invencible Mirio

My Hero Academia

Crítica del episodio 63 de My Hero Academia: Invencible Mirio

Ya tenemos un nuevo "Best Boy"

Crítica del episodio 63 de My Hero Academia: Invencible Mirio
 

Un final que sabe a inicio, un desenlace cocinado que en realidad llegó antes de lo esperado. La tercera temporada de “My Hero Academia” se despide con un episodio en forma de epílogo que sirve de presentación para los protagonistas y las tramas que están por llegar al anime. Con una cuarta temporada ya confirmada, no es extraño que Bones optara por adelantar trabajo de cara al próximo año introduciendo ahora bastante información nueva que más tarde dará paso a la verdadera acción. El combate entre Bakugo y Midoriya fue el desenlace formal de esta temporada, pero en las dos últimas semanas el estudio ha sabido manejar los tempos para generar expectación.

Mirio Togata, Nejire Hado, y Tamaki Amajiki por fin aparecían en el anime tras haber creado una fuerte comunidad entre los lectores del manga. Es en especial el héroe rubio con cara de Tintín el que por carácter y presencia más ha conseguido brillar hasta el momento en el universo de Kohei, y el que además debía marcar el ritmo en la despedida de la temporada. “Los Tres Grandes”, nombre por el que se los conoce en la U.A. son presentados como alumnos modélicos a los que la clase 1-A debería tener como objetivos a alcanzar. Sin embargo como viene ya siendo habitual en la serie, las apariencias simplistas son acertadas, y en esta ocasión el trío de héroes se mostraba tan humano como el resto de los alumnos.

Amajiki encaja en el cliché de persona reservada y tímida

Si hay algo que sabe hacer especialmente bien Kohei eso es crear héroes y villanos con entidad y personalidad. Con Mirio y compañía se volvía a plasmar su habilidad a la hora de construir psicología de personaje como pocos mangakas son capaces de hacer. Esa técnica se manifiesta en tres alumnos vistos como iguales desde fuera, pero entendidos como individuos únicos en el grupo; Amajiki es una persona muy vergonzosa y falta de autoestima, Hado es como una niña curiosa e inocente, y Mirio es ambicioso. Los dos primeros portan personalidades no vistas hasta ahora en el anime, pero el tercero es un claro reflejo de All Might. Sus gestos, sus palabras, y su propia presencia huelen al simbolismo que transmitía Toshinori.

El episodio 63 de esta semana lo ha tenido todo, ha resumido en poco más de 20 minutos todos los aspectos que ha tenido la tercera temporada. Si primero Bones ahondaba en los recién llegados desde el plano psicológico, ahora pasaba directamente el campo de batalla. Mirio es un personaje tridimensional que destaca no solo por su liderazgo, sino también por su propio Don. Un poder que al mismo tiempo nos retrotrae directamente a un pasado lleno de sufrimiento y superación. Para transmitir todo esto el episodio decide dejar de lado las conversaciones, y recupera de nuevo la animación tan notable vista en las últimas semanas, con una cohesión bastante sólida entre transición y transición.

El brillo tan característico que suele acompañar a los planos de All Might también siguen a Mirio ¿casualidad?

En unos pocos minutos queda claro que estamos ante un personaje muy poderoso, alguien que tendrá un peso determinante en la guerra que está por llegar. “Es el más cercano al número uno no solo entre los alumnos, sino también entre los profesionales“. Las palabras de Aizawa solo sirven de apoyo para el increíble espectáculo que este personaje es capaz de regalar gracias a su coordinación de movimientos y su fuerza. La mitad de la clase no tarda en caer derrotada, y la otra mitad va detrás. Midoriya intenta hacer uso de su ingenio y capacidad de observación para entender el funcionamiento del Don de Mirio, pero aunque consigue reaccionar a su primer movimiento, no alcanza a seguir su cadena de predicciones.

El episodio insiste una y otra vez en la idea de que este héroe no es simplemente alguien poderoso, sino que también es la persona que mejor ejemplifica los valores que All Might y “My Hero Academia” han transmitido como positivos. Amajiki sabe que si no se conoce la historia de su compañero, es imposible derrotarlo. “Mirio ha sido fuerte desde pequeño. Solo necesitaba aprender a controlarse“. ¿El secreto de tanto potencial? Uno de los dones más complejos que se han visto en toda la obra de Kohei. Desde fuego a agua, pasando por rayos, e incluso superfuerza, la serie ha ido presentando distintas habilidades que de una forma u otra entraban en el mapa mental al que todos recurrimos cuando hablamos de poderes. Mirio rompe ese esquema.

Ni el ingenio de Midoriya basta para superar un Don invencible

Cuán de importante tiene que ser el don del héroe para que el episodio dedique casi la mitad de su tiempo a explicar su funcionamiento. Este gasto de recursos viene condicionado por un kosei sencillo en concepto, pero muy complejo cuando se pone en práctica. El propio Mirio toma el control de la narración para intentar empatizar -y con razón- al tiempo que explica con ejemplos claros qué es la “Penetración”. Si por algo se habían caracterizado los dones de la serie era por sus limitaciones. Fuerte, pero no invencible, potencia pero no acto. De forma ingeniosa Horikoshi había creado seres poderosos pero no indestructibles. Mirio es el primer personaje que encontramos en el anime con un poder absoluto, una habilidad que burla hasta las leyes de la física.

Mi don no es fuerte. Yo lo hice fuerte“. Mirio tenía un arma de destrucción masiva en sus manos, pero necesitaba aprender a utilizarla. Para conseguirlo desarrolló una capacidad de predicción sobre humana. Tanta complejidad -activando partes distintas del cuerpo de forma irregular a una velocidad descomunal- requería desarrollar más la mente que la forma física. Y es que Penetración es una habilidad tan versátil que a ojos de alguien desconocido podría aparentar ser más de un don. Mirio entrenó mucho, mucho más que Midoriya y que cualquier otro alumno, para “transformar la experiencia en poder”. Superar una debilidad para convertirla en una fortaleza. ¿A quién nos recuerda?

Deku recupera la mirada de confianza que le infundía su maestro

 

Si bien los alumnos de la clase reaccionan como se esperaba, Deku interioriza mucho más el mensaje. Él también ha tenido que controlar un poder que en primera instancia le fue dado como un regalo, pero que resultó ser más un castigo. Para intentar acercarse al número uno debía trabajar mucho más duro que los demás. En Mirio ve una versión más madura y perfeccionada de sí mismo, a la única persona, junto a All Might, hacia la que ha comenzado a profesar una admiración profunda y honesta. Y así, de un solo disparo, “My Hero Academia” mata tres pájaros de un tiro; presenta personajes, les da volumen, y crea relaciones con los protagonistas.

El último tercio del episodio sirve esencialmente para dar comienzo al nuevo arco que ocupará la cuarta temporada; el “Arco de las Pasantías”. Los alumnos intentarán conseguir recomendaciones para poder hacer sus prácticas, mientras los enemigos comienzan a reorganizarse. La Liga de Villanos y la Yakuza están a punto de forjar una alianza que resultará en la amenaza más grande jamás vista que ha vivido la Sociedad de Héroes. Sin All Might presente, la predicción de All For One se va haciendo realidad, pero habrá que esperar hasta el próximo año para conocer cómo el anime moverá las piezas en el nuevo tablero de juego.


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