China y Occidente salvan del declive a la industria japonesa del anime

El reporte anual de la AJA refleja un decrecimiento interno, y una fuera subida en el mercado internacional

China y Occidente salvan del declive a la industria japonesa del anime
 

La tendencia comenzó hace ya casi una década, y parece haberse consagrado como norma. El anime continúa creciendo cada año con más intensidad, los estudios de Hollywood cada vez se muestran más interesados en las licencias niponas, la audiencia de Occidente cada vez se vuelca más con la industria, y Netflix se convierte en el portavoz mundial de los grandes estudios de animación. Durante los últimos años, Japón ha visto como su mercado interior se marchitaba poco a poco, mientras el exterior se convertía en su salvavidas. Un comportamiento que parece haberse consolidado con intensidad este año.

Esta semana la Asociación Japonesa de Animadores (AJA) hizo público su adelanto del “Reporte de la Industria del Anime 2018” que será liberado en su totalidad el próximo martes. De acuerdo a este estudio, el mercado del anime finalizó el pasado 2017 con una valoración de 2.157 trillones de yenes (unos 19 mil millones de dólares), lo que supone un 8,1% de crecimiento respecto al último ejercicio. En la tabla inferior se muestra la tendencia ascendente continuada durante los últimos ocho años, y el récord marcado en la serie de los últimos cinco años.

Nota: Cada barra está representada en unidades de 100 millones de yenes, La AJA reportó un valor de mercado en 2016 de 1.821 trillones de yenes, y de 1.992 trillones de yenes en 2017 respectivamente.

Los pronósticos sin embargo no parecen tan positivos cuando separamos los datos. En la siguiente tabla se puede ver la evolución tanto del mercado interno como externo. La línea inferior marca la industria nacional, mientras que la superior lo hace con la internacional. Los datos reflejan un decrecimiento del 5,5% en territorio nipón, mientras que el crecimiento en el mercado exterior no ha dejado de acentuarse durante los últimos años. Este pasado 2017, los beneficios generados fuera de Japón aumentaron un 29,6%.

El reporte del año pasado ya denotaba el crecimiento especialmente intenso que se había producido en China, el país con más conexiones tanto culturales como laborales con la industria del anime japonesa, seguido por Corea del Sur, Taiwán, y en última instancia Estados Unidos. En este último país la labor de plataformas como Netflix han provocado un crecimiento del 10% en la industria del streaming. Algo que contrasta con el débil rendimiento de la venta doméstica de películas y series, en un reflejo de la misma tendencia mundial en la industria del entretenimiento.

El futuro es incierto, pero lo que parece claro es que la animación japonesa seguirá creciendo más y más. Con un interés decreciente del público nipón, y las puertas abiertas al mercado internacional gracias a los servicios de streaming, parece que el porvenir de la industria dependerá casi por completo de Occidente, y los países asiáticos vecinos.


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