Crítica de Boogiepop and Others: Pesadilla de realismo mágico

La narrativa y el tono se enfrentan en un terror psicológico de largo recorrido

Crítica de Boogiepop and Others: Pesadilla de realismo mágico
 

Nunca digas nunca. Aunque la industria del anime parecía inmune a la fiebre del refrito que estaba azotando Hollywood, durante los últimos años no pocos estudios han optado por rescatar viejas glorias del baúl de los recuerdos. En este caso no es otra que la venerada Madhouse la que retrocede sobre sus pasos –exactamente 19 años- para volver a adaptar uno de los materiales con mayor prestigio que ha pasado por sus manos. “Boogiepop and Others” es una obra tan personal como atemporal. Kouhei Kadono publicó esta novela ligera a finales de los años 90, y su éxito fue tal que terminó componiendo una saga de hasta 20 publicaciones distintas. Pero ¿por qué tanto revuelo?

Si bien no es la primera vez que una obra se adentra en las profundidades del terror psicológico, la particularidad de este universo hizo prender rápido la mecha entre el público juvenil. Y es que aunque las historias se ambientan en un entorno escolar, y está protagonizadas por estudiantes de secundaria, a diferencia de otros autores que optan por introducir la tan tentadora vertiente romántica, Kadono se posiciona en el vértice opuesto, mezclando con habilidad el suspense y lo gótico. Esa fusión entre lo más visceral, y lo sugerente de Carl Jung, crea un tejido sobre el que es fácil imprimir personajes perturbadores e hipnóticos.

La principal complicación que sin embargo encontró Madhouse a la hora de adaptar esta novela hace ya casi dos décadas no fue la gestión que hace del tono y el género, sino cómo juega con la narrativa. Aunque Boogiepop está compuesta por 20 novelas, la historia que las conecta no está ni contada desde el mismo punto de vista, ni tiene a los mismos personajes como protagonistas. La idea se aproxima más a un desarrollo contextual del universo en el que se mueven todos estos entes horrores itianos. El estudio no obstante ya logró empacarlo todo en “Boogiepop Phantom” gracias a un apartado visual coherente, y lo ha vuelto a hacer de nuevo en esta temporada de invierno que recién empieza.

Esta crítica solo comprende los dos primeros episodios de la serie.

La premisa es sencilla, la ejecución no tanto. Existe una leyenda urbana que habla sobre un ángel guardián que protege a las personas del dolor y el sufrimiento. Boogiepop, nombre por el que se le conoce, nunca ha sido visto, y siempre se le ha considerado una habladuría de los magufos más que una realidad a considerar. Sin embargo, cuando este ser se reencarna en la estudiante Touka Mikashita, las personas a su alrededor dejan de verlo como una fantasía. El primero en salir de la incredulidad será su pareja, Keiji Takeda, pero su presencia en la Academia Shinyo pronto atraerá todo tipo de sucesos paranormales y peligros misteriosos.

Existen dos tipos de animes; aquellos que optan por arrojar toda la información posible en el piloto para enganchar a cuantos más espectadores posibles, y aquellos que empujan al espectador a deducir y juntar piezas. Shingo Natsume opta por esta segunda opción. El director de “One Punch Man” llega a este anime con la misma intencionalidad pero sin la misma velocidad. Todo está cocinado a fuego mucho más lento. La narración invita a posicionarse del lado de los estudiantes, a ir descubriendo poco a poco lo que está sucediendo mediante un ritmo pausado y contemplativo. Aquí los protagonistas son los diálogos y no la acción. De hecho, en los dos primeros episodios son contadas las ocasiones en las que Natsume saca bíceps.

Al drama escolar académico le salva el trasfondo sci-fi

Aunque el primer tráiler invitaba a pensar en una serie repleta de combates, lo cierto este que el anime está en las antípodas del gore explícito con el que infunden terror Oku o Hirane. Las miradas, los silencios, y los planos hacen de sinapsis para la transmisión de esa sensación perturbadora tan propia del terror psicológico. “Boogiepop and Others” no busca el susto fácil, persigue una experiencia más incómoda que deja cierto poso tras cada episodio. Algo complicado de ver con ta solo una semintroducción y un primer episodio repleto de presentaciones y explicaciones.

Con todo ello, el guion de Tomohiro Suzuki –compañero de Natsume en “One Punch Man”- se muestra más que habilidoso a la hora de esquivar situaciones manidas y tropos innecesarios. La historia siempre se impone a los personajes, y eso desvía la atención de las idas y venidas de los distintos estudiantes. Si atendemos a la falta de continuidad que impone la obra original entre episodio y episodio, era condición indispensable que la historia se presentara de esta forma. De hecho, es inevitable percibir cierta irrupción cuando el segundo capítulo abandona a la propia Boogiepop para lanzarse presentar a los que parece que serán los villanos de los primeros compases.

La animación no despunta como cabría esperar, pero cumple su prometido.

Sí, esta serie exige paciencia al espectador para poder demostrar todo su potencial, pero hasta el momento Madhouse se ha mostrado sólida. Los diseños de los personajes no destacan especialmente, pero sus expresiones frías sí ayudan a transmitir esa sensación de soledad y tristeza que sirve como leit motiv. A esto le acompaña una luz intencionalmente apagada, y un filtro cercano a la aberración cromática que le aporta un gran sentido estético. No es casualidad que casi todas las escenas se sucedan o bien por la noche, o bien en el crepúsculo-amanecer. Es cuando el juego de sombras aparece, cuando la serie brilla con más intensidad.

Pero entonces ¿merece o no merece la pena? Por el equipo detrás de la producción, y las posibilidades que brinda el material original, no es difícil adivinar que este será un anime destacable. Cierto es que los numerosos retrasos del estreno, y la polémica entre el ilustrador de las novelas ligeras, Kouji Ogata, y Kadokawa pueden haber afectado a la calidad final de la animación, pero tanto Natsume como el productor Yuichiro Fukushi tienen no poca experiencia en estas lides. “Boogiepop and Others” juega a ser hija de Satoshi Kon, y solo el tiempo dirá si lo consigue.

Los episodios 1 y 2 ya están disponibles en Crunchyroll.