Crítica de Triple Frontera: Épica fraternal

No todo es lo que parece

 

Un buen elenco no siempre asegura la calidad de una película, pero en este caso Netflix cuenta también con un guion sólido. No le hizo falta demasiada promoción al estudio cuando hace ya varios meses sacó a pasear el reparto de “Triple Frontera”, una superproducción increíblemente ambiciosa que venía de la mano de algunas de las estrellas más valoradas de la industria. Una ejecución técnica deslumbrante, y una variada selección de localizaciones convertían a este mastodonte en algo a tener en cuenta dentro de la escalada cinematográica de los californianos. Sin embargo, aunque Netflix tiene todos los ases en su mano, no termina de utilizar las cartas en la mejor jugada.

J.C. Chandor, veterano del trhiller de acción tras firmar películas notables como “El año más violento” o “Margin Call”, toma el guion de Mark Boal para plantear una oda al género desde el plano puramente estético. Y es que el libreto de la mano derecha de Kathryn Bigelow –quien por cierto terminó de productora del proyecto- se vende como una versión light del “Sicario” de Denis Villeneuve, pero no tarda en descubrirse como una epopeya bañada de la masculinidad y la crudeza de las cintas de John Huston. En ese terreno Chandor encuentra un equilibrio casi imposible entre las set pieces grandilocuentes, y el desarrollo psicológico de unos personajes que no responden al arquetipo heteronormativo de los años 50.

“Triple Frontera” es una bestia extraña que va mutando a lo largo de su metraje. La premisa es clara; cinco veteranos soldados de élite de las Fuerzas Especiales de los Estados Unidos encuentran la manera de escapar de sus infelices vidas tramando la misión más peligrosa de sus carreras. Valiéndose de sus contactos, y de toda su experiencia, trazan una operación para robar cientos de miles de millones de dólares a un poderoso narcotraficante escondido en la frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina.

La propuesta invita a pensar en persecuciones cargadas de explosiones, grandes tiroteos, y heroicidades varias, pero Chandor opta por dejar eso de lado ahondando en el plano más personal de los militares. ¿Qué les ha llevado hasta esa situación? ¿Qué lazos les une? El músculo técnico –bastante espectacular- queda en un segundo plano, dejando todo el peso narrativo sobre la habilidad de las estrellas. Y qué estrellas. Para la ocasión Netflix ha soltado la billetera haciéndose con un grupo protagonista formado por Ben Affleck, Oscar Isaac, Charlie Hunnam, Pedro Pascal y Garrett Hedlund.

Triple Frontera

Triple frontera evoca el cine clásico; es un filme sofisticado y maduro. Su narrativa impulsada por los personajes le otorga un carácter impredecible. No es una película de acción del montón”, explicaba Pascal antes de la premier. Sus palabras resuenan con fuerza especialmente a partir del segundo tercio. El inicio, una refriega entre ejército y narcotraficantes recuerda a los momentos más lúcidos de “Narcos”, pero una vez establecido el tono, la cinta cambia completamente de frecuencia. Chandor no solo logra esquivar los estereotipos tan atractivos que ofrece el género, sino que además le da un propósito a toda esa escenografía.

En lugar de encontrarnos la presentación del nudo, lo que el director plantea es un preaviso. La muerte es real, y está presente en el día a día de un trabajo así. Ese peligro acechante se deja sentir en los rostros de sus protagonistas durante toda la película. La familia, la amistad, y la seguridad de una vida tranquila es lo que mueve a estos soldados. Sí, son experimentados y hábiles, pero echando mano del mito cowboy, este es su último trabajo. Desde ahí “Triple Frontera” inicia un camino paralelo que poco a poco va descolgándose del espectro comercial al que abogan producciones formalmente similares como “Los Mercenarios” o “Rambo”. La promesa de acción y épica del tráiler se torna drama.

Triple Frontera
La fraternidad siempre está por encima de la épica.

Van pasando los minutos y el ritmo sigue sin despegar. Los temas se van cociendo lentamente, las conversaciones pausadas van haciendo de los silencios la principal herramienta narrativa del guion. Claro que hay tiroteos y muertos, pero estas escenas no son más que pinceladas en una historia en la que las miradas de complicidad y la camadería de cinco hombres tienen todo el protagonismo. Affleck y Isaac lideran un grupo de apariencia homogénea del que es sencillo extraer ligeros pero importantes matices. Bien es cierto que los derroteros de la trama dejan algo descolgado el trasfondo de ciertos personajes de cara al tercer acto, pero es en sus pasados, sus sueños, y sus formas de ver el mundo donde “Triple Frontera” encuentra personalidad propia.

La férrea dirección de Chandler y las notables interpretaciones del reparto consiguen algo impensable; que esa odisea por las selvas latinoamericanas sea verosímil. Es por ello que cuando el drama golpea, lo hace de forma despiadada e inesperada. Lo hace sin dejar de lado la imponente y cruel belleza de los verdes colombianos, de las cumbres nevadas de los Andes, y de las costas argentinas. Roman Vasyanov se vale de esos escenarios para reducir al hombre frente a la naturaleza. Los grandes planos cenitales y paneos constantes al paisaje desnudan a los protagonistas como si estuvieran en un cuadro de Friedich.

Triple Frontera
Adria Arjona sirve de topo para los planes del grupo protagonista, y termina sirviendo de componente pseudoamoroso.

Y ni con todo ello “Triple Frontera” logra cumplir con las expectativas. El ritmo constante del metraje termina desdibujado por varios clímax situados en puntos poco convenientes de la trama. El último acto, en lugar de tensar la cuerda hasta el límite, se va desinflando sin dejar apenas poso. Al final Chandler se queda sin recursos cuando todavía resta más de media hora de cinta, y se ve forzado a cerrar la trama de forma apresurada y poco satisfactoria. Lo que debería haber sido una sorpresa a la altura del viaje, se queda en un desenlace previsible que termina por empañar las sensaciones finales.

¿Es mala película? No, pero teniendo en cuenta el reparto y las posibilidades de la premisa, “Triple Frontera” se queda a medio camino de culminar en algo memorable. La capa de moral que cubre a todo el metraje, y la intencionalidad del mensaje que propone Chandler sin embargo logran salvar un tipo de experiencia que en las salas de cine ya no tiene cabida, pero que Netlix sigue haciendo posibles.

Triple Frontera se estrenará el próximo 13 de marzo en Netflix.


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