"Dragon Ball" cuenta con una larga trayectoria, expandida esta mayormente por su manga y anime. Tanto "Dragon Ball Z" como el "Dragon Ball" original fueron éxitos absolutos dada una progresión de lo más natural. En esta, se pasaba de explorar un lado más humorístico a otro en el que se explotaba al máximo las capacidades de combate de sus personajes. Sin embargo, con "Dragon Ball GT" llegó una gran polémica por la cual incluso a día de hoy se sigue discutiendo su valor como contenido dentro de lo canon o fuera de ello.
Dejando esto a un lado, también se trata de una saga bastante criticada, aunque por eso traemos varios motivos por los que no considerar a "Dragon Ball GT" el estropicio que muchos parecen ver.
Antes de que "Dragon Ball Super" introdujera poderes como el Ki divino o transformaciones tales que el Ultra Instinto, la sangre Super Saiyan era todo a cuanto podían aferrarse los personajes principales para incrementar su nivel de poder. Esta línea pareció 'tocar techo' durante "Dragon Ball Z", pero "Dragon Ball GT" decidió llevar las cosas un paso más allá para dejarnos con el Super Saiyan 4. Esta transformación, alcanzada únicamente por Goku y Vegeta, nos dejó con momentos tan épicos como el siguiente:
No puede caber duda en que el Super Saiyan 4 cuenta con el mejor diseño a nivel de transformaciones que hemos visto en "Dragon Ball" como franquicia, pues supone una disrupción total de los cánones y, por qué no decirlo, un soplo de aire fresco. Del Super Saiyan 1 a 3 nos encontramos solo con el incremento de pelo y algunos efectos especiales añadidos, mientras que los Super Saiyan del nivel de los dioses hacen poco más que jugar con el color del cabello de los personajes. Un tanto diferente es la historia con el Ultra Instinto y la fase incompleta de este, pero en ningún caso nada se acerca visualmente al SS4.
Además, hay que tener en cuenta que esta línea es ciertamente fiel a los orígenes de guerrero del espacio de 'Kakarot' y, consecuentemente, a lo que anteriormente veníamos viendo en "Dragon Ball Z". Aquí es posible trazar una línea respecto a la previamente mencionada "Dragon Ball Super", la cual parece estar buscando introducirse en un campo de poder totalmente distinto. Esto es algo que ya discutimos en otro artículo, en el cual manifestábamos cómo el Super Saiyan parecía estar en 'peligro de extinción'.
"Dragon Ball GT" intentó erróneamente evocar sentimientos del pasado mediante una especie de recreación de ciertos momentos de la franquicia. Esto fue así hasta que apareció Baby, un personaje cuya trayectoria puede recordar a muchos a la de Buu, pero en este caso valiéndose de una inteligencia y unas estratagemas que le permitieron llevar sus planes mucho más allá que mediante el solo uso de la fuerza bruta.
Baby no consiguió solo un cuerpo de enorme potencial al poseer a Vegeta, sino que uno a uno se encargó de 'capturar' a muchos aliados de Son Goku que hacían difícil la tarea de este a la hora de combatir. Especialmente interesante fue aquí la presencia de Bulma, icónico personaje de la franquicia a quien veíamos en un tono villanesco que sacó provecho como nunca antes de sus capacidades como investigadora.
Gracias a la forma en la que Baby trazó sus planes, este llegó a poner en serios aprietos a Son Goku incluso durante su transformación como Super Saiyan 4. El uso del Golden Oozaru, que una vez más permitía hacer brillar a la raza de los guerreros del espacio, nos hizo recordar la gran amenaza que en su momento supuso esta transformación. Al fin y al cabo, es lo que acabó determinando el primer encuentro de Vegeta con los Guerreros Z antes de que entrara en juego el Super Saiyan.
Uno de los grandes problemas que llegaron a surgir en torno a las Bolas de Dragón era el siguiente: no parecía haber límite alguno en su uso y, por ende, los Guerreros Z tenían a su disposición un poder 'temible' sin condición alguna. "Dragon Ball GT", afortunadamente, miró a este problema a los ojos e introdujo una repercusión muy necesaria: la energía negativa. Básicamente, las Bolas de Dragón tomaron un curso oscuro debido al uso excesivo de las mismas, y es que como objeto 'divino' estas merecen cierto respeto. En el siguiente vídeo podréis ver cuál fue el resultado de ello:
En efectivo, la fuerza negativa de las Bolas de Dragón hizo que de estas nacieran dragones negativos que Goku, Pan y Trunks tuvieron que perseguir para conseguir que las esferas recuperaran la normalidad - destacamos que los niveles de poder que se ven en el vídeo no son oficiales -. Sí, es cierto que algunos de los dragones contaron con diseños poco atractivos y puestas en escena que tampoco daban demasiado de sí. Sin embargo, también hubo algún que otro punto positivo.
De forma más destacable podemos hablar de dos dragones en particular: el de cuatro y el de siete estrellas. Con el primero de estos pudimos ver cómo una vez más Son Goku establecía relación con la Bola de Dragón que su abuelo Son Gohan le regaló. Sin importar que esta acabara convirtiéndose en un dragón negativo, Goku demostró una vez más el poder de los vínculos en "Dragon Ball". En el segundo de los casos, nos encontramos con que su presencia fue clave para forzar que los Saiyans volvieran a romper sus límites, y es que sin su mal hacer no habríamos conseguido ver al SS4 de Vegeta ni, consecuentemente, un Gogeta SS4 cuyo poder permitía ridiculizar al enemigo.
"Dragon Ball GT" no es una saga perfecta, y por momentos ciertamente puede llegar a verse como un intento ridículo de captar la esencia del "Dragon Ball" original. No obstante, es también injusto tratar a esta como una simple mancha negra en la historia de la franquicia. Al fin y al cabo, muchos de los elementos expuestos aquí han acabado logrando extrapolar su presencia a otros departamentos de la IP, como por ejemplo los videojuegos.
Sin ir más lejos, en obras como Dragon Ball FighterZ o Dragon Ball Legends nos encontramos con que el Super Saiyan 4 ha dado paso a algunos de los personajes más relevantes de ambos juegos. Para demostrarlo, os dejaremos en última instancia con un vídeo en el que ver las pasadas finales del World Tour de Dragon Ball FighterZ, en las cuales Goku GT fue una pieza fundamental de los finalistas:
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