Análisis Warhammer 40,000: Gladius – Relics of War

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La estrategia 4X es uno de esos géneros que, aunque pueda parecer de nicho, cuenta con miles y miles de adeptos que no dudan en lanzarse a cualquier videojuego del género que prometa devorar sus horas y consumir su vida con la premisa de “un turno más” hasta que dan las 4 de la mañana. Endless Legend y Civilization VI han sido los máximos exponentes del género durante estos últimos años, las obras que han llevado la batuta y han sabido dar con una fórmula que consiguiera enamorar a todos los fans de este tipo de títulos. Y con esa misma intención llega al mercado Warhammer 40,000: Gladius – Relics of War.

Warhammer 40,000: Gladius – Relics of War es el nuevo videojuego en el que se ha embarcado la desarrolladora Proxy Studios junto con la ayuda de la conocida editora Slitherine Software. Tras un largo paso por el early access, el juego de estrategia 4X ambientado en el mundo de fantasía futurista de Warhammer 40,000 ha salido por fin al mercado. Nosotros hemos podido estar disfrutando de lo que propone y, si queréis descubrir si está a la altura de sus competidores, os invitamos a que nos acompañéis en nuestro análisis de esta espectacular obra.

4X, pero no mucho

Algo por lo que se caracterizan los videojuegos de estrategia 4X que van llegando durante los últimos años es su auténtica complejidad. Y no solo hablo a nivel de usuario, que desde luego no son sencillos, sino a nivel de sistemas. Los videojuegos del género como Civilization VI incluyen un sinfín de sistemas diferentes interconectados que dan lugar a complejas relaciones a largo plazo entre nuestras acciones y las respuestas del videojuego. Desde la diplomacia hasta la pura guerra, pasando por la exploración y la búsqueda de recursos, todo resulta vital en este tipo de obras y parece que la complejidad es el camino por el que vamos. O no.

Warhammer 40,000: Gladius – Relics of War da media vuelta y abandona este camino. La obra de Proxy no busca ofrecer una experiencia 4X en donde todos los elementos del gameplay estén balanceados, sino que cede todo el protagonismo al combate desde un primer momento y sin pudor alguno. El juego no se preocupa por esconderlo o tratar de engañarnos con una complejidad que no tiene, sino que nos dice a la cara qué es lo que hay: el mundo de Warhammer 40,000 es para pelear; y eso vamos a hacer en este videojuego.

Y lo cierto es que, nos guste más o menos la decisión de dejar relativamente de lado el resto de aspectos, Proxy ha conseguido conformar un apartado jugable basado en el combate que realmente logra su objetivo. Este aspecto tiene toda la profundidad que podríamos esperar de un título de estas características. Para hacernos con la victoria en los diferentes combates que libremos, escojamos la facción que escojamos, será imprescindible saber priorizar nuestros objetivos, afrontar los enfrentamientos con la colocación adecuada y jugar con la salud de nuestras tropas, de forma que evitemos que unas pocas reciban todo el daño enemigo.

En este punto nos encontramos con un videojuego prácticamente sobresaliente. El combate funciona a la perfección, cada pequeña decisión resulta importante tanto a corto como a largo plazo y, lo mejor de todo, la jugabilidad encaja a la perfección con el brutal universo de Warhammer 40,000. Para los amantes de la estrategia más enfocada al combate, Warhammer 40,000: Gladius – Relics of War es una apuesta más que segura gracias a todas sus posibilidades, muchas unidades y sistemas perfectamente equilibrados.

Sin embargo, como os comentábamos, el hecho de hacer recaer prácticamente todo el peso de la acción sobre el combate hace que la estrategia 4X se olvide de tres de esas X y se centre solo en la exterminación. Explorar, explotar recursos y expandirse son elementos propios del género que la obra de Proxy Studios ha dejado de lado. Es cierto que, de entre estos aspectos, la exploración es el más importante, pero esto es debido a que muchas veces resulta importante reconocer el terreno para poder sacar toda la ventaja que podamos del mismo a la hora de enfrentar un combate.

En cuanto a la expansión y la explotación de recursos, nos encontramos con apartados bastante pobres. La expansión no resulta vital y, de hecho, alguna de las facciones que controlamos no puede fundar grandes ciudades en las que crear nuevas unidades, sino que tan solo puede construir pequeños puestos de avanzada. La explotación de recursos, por su lado, se ha simplificado al extremo y, básicamente, se basa en encontrar lo que necesitas en cada momento y extraerlo. Nada de consecuencias a largo plazo, nada de escasez, en definitiva, nada de estrategia. Cada una de las acciones de estas tres X que quedan relegadas a un segundo plano se siente demasiado inmediata; el videojuego reacciona a nuestra acción al instante y, al contrario de lo que ocurre en otros videojuegos con sistemas más complejos, el “pan para hoy, hambre para mañana” desaparece por completo.

En resumen, la jugabilidad de Warhammer 40,000: Gladius – Relics of War es una auténtica oda a la guerra. Nos olvidamos de elementos que han conseguido resultar vitales en otros juegos del género, nos olvidamos de la diplomacia; todo queda en segundo plano porque nuestro único objetivo es meter la directa para aplastar a nuestros enemigos. Y, como bien decíamos, guste o no esta decisión, el juego tiene sus objetivos y consigue resultar una obra sobresaliente en aquello por lo que apuesta.

Es importante remarcar también que todas las bondades de este tipo de jugabilidad se lucen en un apartado multijugador que le sienta de perlas a la obra. Es fácil unirse a partidas contra otros usuarios en todo el mundo y, gracias a que las decisiones son básicamente bélicas, los turnos se desenvuelven con bastante rapidez y, a pesar de que la duración de una partida puede ser relativamente larga, en ningún momento llega a hacerse pesado. Quizás, la única pega que podemos poner en este punto, sea la de no incluir la posibilidad de crear una partida privada.

Warhammer 40,000 en todo su esplendor

Algo que cabe la pena destacar de Gladius – Relics of War es lo bien que consigue adaptar su fórmula al universo en el que se ambienta. No solo la apuesta jugable encaja a la perfección con las premisas del universo, sino que se nota que los creadores de la obra han indagado en el mundo y, para dotar de mayor profundidad al hecho de escoger una u otra facción, cada una de ellas tiene algunas mecánicas exclusivas.

En Warhammer 40,000: Gladius – Relics of War podemos jugar como Marines Espaciales, Orkos, Necrones o Astra Militarum, siendo nuestro objetivo el de acabar con el resto de facciones. Cada facción tiene sus propias unidades, como es lógico, aunque en general los roles suelen mantenerse. Sin embargo, las pequeñas diferencias entre las unidades marcan la diferencia y suelen ser determinantes para las decisiones que tomemos a la hora de afrontar los combates.

Además, cada una de las facciones tiene una historia única que, si bien es cierto que no es demasiado interesante, sirve para incluir un sistema de misiones que nos permite alcanzar la victoria de una forma más pacífica. Esta es una buena alternativa, pero es eso, una alternativa que se limita a permanecer a la sombra de la victoria por exterminio del resto de facciones, que es el punto más fuerte del videojuego.

Junto a esto, las unidades tienen un cierto grado de personalización que, aunque realmente no aporta demasiado a la experiencia, consigue hacer del conjunto algo visualmente más agradable. Y es que Warhammer 40,000: Gladius – Relics of War cuenta con un apartado gráfico bastante bueno, en el que los modelados y texturas hacen que el videojuego entre por la vista. Es cierto que, en materia de escenarios, se echa en falta algo más de variedad, pero igualmente la obra de Proxy consigue resultar agradable a los ojos.

Es remarcable también el hecho de que el juego llega al mercado completamente traducido al castellano. Este punto es especialmente importante en un videojuego con la complejidad jugable de Warhammer 40,000: Gladius – Relics of War, ya que los diferentes mensajes que aparecen por pantalla resultan prácticamente vitales para aprender a desenvolvernos en este brutal título.

Conclusiones

Aunque Warhammer 40,000: Gladius – Relics of War se define como un videojuego de estrategia 4X, lo cierto es que su propuesta queda lejos de la complejidad de las obras destacadas del género como Endless Legend o Civilization VI. En su lugar, Proxy Studios ha hecho una apuesta mucho más enfocada al combate, un videojuego de estrategia puramente militar en el que el papel de cada una de nuestras tropas, la forma de afrontar el combate y las decisiones que tomemos de cara a cada enfrentamiento son las que marcan el devenir de nuestra partida.

La decisión de dejar de lado la explotación de recursos, cualquier tipo de diplomacia y buena parte de la exploración y expansión puede que no acabe de convencer a los fans del género, y lo cierto es que se echa en falta a medida que avanza la partida; pero igualmente, la apuesta de Proxy Studios se siente sólida, consigue lograr su objetivo y ofrece una experiencia puramente bélica que enamorará a aquellos a los que la idea les atraiga.


Positivo

  • Combate profundo, completo y divertido
  • Estrategia bélica exigente
  • Multitud de unidades y tropas
  • Opciones de personalización
  • Historia para cada facción que añade un plus de profundidad
  • Buen multijugador en línea

Negativo

  • Se dejan muy de lado la explotación de recursos y la diplomacia
  • Entornos visualmente repetitivos
8.5

Muy bueno

Política de puntuación

Víctor Rodríguez
Videojuerguista desde siempre. Fan incondicional de Fallout y Star Wars y amante del RPG viejuno. Hablo de videojuegos, cine, series o lo que me dejen. Ah, y me gustan los números.